viernes, 14 de noviembre de 2014

ROSETTA Y SU MÓDULO PHILAE EN EL COMETA 67P/CHURYUMOV-GERASIMENKO

Con motivo del aterrizaje del módulo Philae de la sonda Rosetta, sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, quiero ofrece este post especial en la sección de Ciencia del blog Ancile, especial tambíén para quien suscribe estas líneas introductorias, pues vi nacer este acontecimiento desde su inicio, cuando sólo era un proyecto sobre papel, y que acaba culminando con éxito quince años después, digo, cuando formaba parte la Revista Extramuros y tuve ocasión de contemplar en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, las ideas que acabaron materializándose en este acontecimiento.


Rossetta y su módulo Philae en el cometa 67 P, Ancile, Francisco Acuyo





ROSETTA Y SU MÓDULO PHILAE EN
 EL COMETA 67P/CHURYUMOV-GERASIMENKO










A la memoria de José Espada Sánchez, fundador y
 director que fue de la Revista Extramuros,  
que falleció el mismo año en que fue publicado el número
en que apareció la entrevista sin llegar a verla impresa.





 En febrero del año 1999, siendo todavía miembro de la Revista Extramuros[1], en el número 13 de la misma, en la sección Diálogos del conocimiento, publicaba una entrevista al que entonces era Director del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Rafael Rodrigo. Quince años nos contemplan desde entonces, pero viene muy apropósito traer a colación  aquella recepción y diálogo, porque uno de los proyectos interesantísimos de futuro que desde allí se contemplaban, es hoy una realidad de extraordinaria importancia.

Le preguntaba, entonces, entre otras cuestiones, a Rafael Rodrigo era “[…] ¿Qué proyectos de futuro se contemplan? (en relación al Instituto de Astrofísica en Andalucía)[2], a lo cual tuvo a bien responderme: El instituto consta de diversos departamentos, cada uno de los cuales tiene sus propios proyectos. En lo que se refiere al que estudia el Sistema Solar, está en fase de definición junto a otros institutos para llevar a cabo la ejecución y construcción de dos instrumentos que volarán en una misión denominada Rosetta[3]. Se trata de colocar un ingenio espacial en un cometa que se encuentre a unos 400.000 millones de quilómetros de la tierra. Se pretende viajar con él siguiendo su trayectoria hacia el sol, e ir constatando los diferentes procesos físico químicos en su acercamiento a nuestra estrella. Este viaje puede proporcionarnos respuesta respecto a los diferentes enigmas que se presentan en la formación de nuestro Sistema Solar […].

Esto lo decía el Director del Instituto de Astrofísica cuando, en aquellos momentos, se estaba colaborando con la Agencia Espacial Europea en la sonda espacial que viajaría a Titán, el satélite mayor de Saturno y uno de los más grandes de todo el Sistema Solar, a la búsqueda de alguna señal de vida.

Rossetta y su módulo Philae en el cometa 67 P, Ancile, Francisco AcuyoQuince años después[4], lo que se estaba planificando como mero proyecto, hoy es una realidad fascinante. El módulo Philae de la sonda Rosetta, tras rebotar dos veces sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko , de cuatro kilómetros de diámetro, acabó posándose, pero sin llegar a activar los anclajes (arpones) que lo sujetarían al suelo del asterismo, aunque parece que está firmemente sujeto en virtud de las características de sus patas especiales. Esto ocurrió el día 13 de noviembre a las 16:02 GMT, tras unas siete horas de vuelo del módulo Philae desde la sonda Rosetta. La confirmación de la separación se recibió sobre las 10.03 en el Centro de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC) en Darmstadt, Alemania. Las señales de radio tardaron 28 minutos y 20 segundos en recorrer la distancia que separa al transmisor de Rosetta de nuestro planeta.

Problemas con la recarga de la batería que colma energéticamente al ingenio robótico, causa la primera inquietud seria entorno a la suerte de la empresa. No obstante se reciben las primeras imágenes de la superficie del cometa.  Se verá si es posible perforar  el terreno en el que está situado.
 Los datos que se esperan obtener serán de una importancia sin precedentes. Estudiará el entorno y superficie del cometa haciendo fotografías y tomando muestras. Se investigará el campo magnético, el plasma y el polvo del objeto.

De momento, La Philae, no se comunica directamente con la Tierra, sino a través de la nave en órbita y en la órbita actual, habrá dos ventanas de contacto con la sonda en el suelo del cometa cada día. Pero los responsables de control están preparando una maniobra de Rosetta para que se sitúe en una posición adecuada para las comunicaciones.

Las cámaras Osiris (Optical, Spectrocopic and Infrared Remote Imaging System), que cuenta con una cámara gran angular para estudiar las emisiones de polvo y gas de la superficie del cometa, y otra de ángulo estrecho capaz de obtener imágenes en alta resolución del núcleo de 67P/ Churyumov-ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid, así como especialistas del Instituto Español de Técnica Aeroespacial (INTA), el Instituto de Astrofísica de Andalucía y la empresa Sener, así también el detector de polvo Giada es de fabricación española.[5]

Es en verdad muy emocionante haber seguido durante todos estos años una aventura tan ilusionante como esta, y haber sido testigo, desde sus inicios, cuando tan solo era un proyecto sobre papel, una realidad tan asombrosa como la que estamos viviendo en estos días de asombro, en los que por fin ha llegado a su destino y comienza a enviar los primeros y extraordinarios datos y fotografías (de las que ofrecemos una muestra en este post).

Lástima que uno de los promotores de la iniciativa Extramuros no pudiera llegar a ver siquiera la entrevista que anunciara este extraordinario acontecimiento, me refiero al entrañable José Espada, fundador y director que fue de Extramuros. En su memoria dejo estas líneas, sonidos[6] e imágenes, como singular y sentido reconocimiento, pues siempre fue persona de grande curiosidad y no menos entusiasmo por la ciencia, el arte la literatura y toda suerte de manifestación creativa y de conocimiento.




                                                                                                                             Francisco Acuyo





Notas.-
[1] Revista Extramuros, nº 13, año, IV, 1999, Francisco Acuyo, Diálogos del conocimiento, Entrevista con Rafael Rodrigo: Director del Instituto de Astrofísica de Andalucía, págs. 60-62.
[2] Los co investigadores españoles en Rosetta son: en el IAA-CSIC, Pedro J. Gutiérrez, Luisa M. Lara, José Juan López-Moreno, Antonio Molina y Fernando Moreno; y en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), Rafael Rodrigo, quien anteriormente estuvo en el IAA. Los tecnólogos en la misión son José M. Castro, Julio Rodríguez, Antonio López, Miguel Herranz, José M. Jerónimo, Rafael Morales, Víctor Brown, Isabel Bustamante, Miguel Andrés Sánchez y Justo Sánchez. José Juan López-Moreno, según dijo Lara, estuvo el miércoles en Alemania.
[3] El nombre de la sonda está inspirado en la Piedra de Rosetta, y nombres egipcios en general, ya que, también, el nombre del módulo de aterrizaje, Philae, está inspirado en la antigua ciudad egipcia del mismo nombre (en la actualidad sumergida), donde existió un obelisco imprescindible y complementario en el descifrado del texto de la piedra Rosetta. Al igual que la Piedra de Rosetta sirvió para desvelar los misterios de la escritura jeroglífica egipcia, se espera que la sonda Rosetta desvele muchos misterios del sistema solar.
[4] Rosetta es una sonda espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA) que fue lanzada el 2 de marzo de 2004
[5] CASA, por su parte ha fabricado dos antenas de media ganancia(MGA-S y MGA.X), que se utilizarían en caso de fallo de la antena principal de Rosetta, de alta ganancia y que podría verse afectada por el material de la cola del cometa. La cola del cometa, en efecto, podría afectar a las comunicaciones con la Tierra.Otras empresas españolas en el proyecto son: Crisa, con varios equipos, como la unidad electrónica del rastreador de estrellas y la cámara de navegación; Deimos Space, que ha definido la senda para llegar al destino; Airbus Defence and Space, que ha participado en la fabricación de antenas de comunicación con la nave, o GMV, que ha participado en el ajuste de la trayectoria de la sonda y en varios aspectos relacionados con la navegación.
Asimismo, Thales Alenia Space España ha aportado el Solar Array Drive Electronics (SADE), un dispositivo para controlar la orientación de paneles solares; la Avionics Interface Unit (AIU), para conectar el ordenador de la sonda con equipos que garantizan su posicionamiento; el Remote Terminal Unit (RTU); la Radiofrequency Distribution Unit (RFDU) y la Wave Interface Unit (WIU).

[6] A través de este enlace podrá escuchar los sonidos perceptibles en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. http://actualidad.rt.com/ciencias/view/146713-sonda-rosetta-cometa-cancion-misteriosa




Rossetta y su módulo Philae en el cometa 67 P, Ancile, Francisco Acuyo

Rossetta y su módulo Philae en el cometa 67 P, Ancile, Francisco Acuyo


Rossetta y su módulo Philae en el cometa 67 P, Ancile, Francisco Acuyo


Rossetta y su módulo Philae en el cometa 67 P, Ancile, Francisco Acuyo



lunes, 10 de noviembre de 2014

EL GRECO, ASCESIS DE LA LUZ EN LA AZUCENA, EN EL CUARTO CENTENARIO DE SU MUERTE

Traemos para la sección de Poesía del blog Ancile, el poema titulado Ascesis de la luz en la azucena, en homenaje al genial pintor Doménico Theotocópuli, El Greco, que será incluido en breve en una nueva publicación de la que daremos puntual noticia; pertenece al conjunto de poemas todavía inédito Poemas herméticos, de quien suscribe modestamente esta introducción. Está dedicado a mi querida  e inspirada amiga y artista Carmen Jiménez, con quien tengo una deuda de amistad y admiración hacia su obra nunca suficientemente pagada.




Ascesis de la luz en la azucena, nocturno, El Greco, Francisco Acuyo




ASCESIS DE LA LUZ EN LA AZUCENA
NOCTURNO
(EL GRECO)








En el IV centenario de la muerte de
Doménico Theotocópuli, El Greco

[…] el pincel niega al mundo más suave,
que dio espíritu a leño, vida a lino.[…]

Inscripción para el sepulcro de Domínico Greco
Luis de Góngora




A Carmen Jiménez,

Por su entrañable amistad
y la delicadeza de su arte.



Ascesis de la luz en la azucena, nocturno, El Greco, Francisco Acuyo


I
Nada, al  principio fue la nada.




   Silencio, voz a veces que la luz,
todavía del lienzo
no tocado,
con azucenas de color tamiza.

   Dios de las sombras al trasluz
de un instante, en la eternidad guardado
del olvido, la soledad desliza.

  Comienzo, al fin se inicia, al fin comienzo:
un espíritu toma
a base  de celestes, vibrantes veladuras
forma,
 la opacidad del óleo sobre el aroma
de la materia, embriaga
de nunca vistas, fábriles  figuras.

   Tonalidades limpias, desiguales
manchas conforman en el equilibrio
de la línea los pliegues del ropaje,
que un soplo de imaginación levantan.

   Mantecillo sostiene o tafetán el lenguaje
de rostros todavía no soñados,
cuyas miradas el color suplantan.

   Con mundos nunca vistos soñara reflejados
espejo, en cuyo marco sin cristales
un bastidor alado nos recuerda, ya opuesto,
el perfil en cendales
de luz entre las sombras presupuesto.


Paramento de nieve, si sulfato
de cal y cola preparado, blanca en el lienzo
idea se conforma:
figura delinea mentalmente, retrato
inmaterial la forma
al fin, donde el espíritu un comienzo
sueña: sobre la imprimación,
negro el pincel, la superficie
nívea de la imaginación decanta.

   Con líneas en sinuoso rudimento
traza, seco el pincel (de la intuición),
tanta luz entre sombra tanta.

   Con sutiles grafismos la molicie
del color, sin boceto exhala, como el aliento
del alma desvelada
que en un rostro figura
en expresivos rasgos del carácter
que, a la sazón, ya fija o transfigura.
Nada, al principio fue la nada.






       II
De la obra la semblanza


   EL aire invade en seminal constancia
el ámbito del alma que anhelado
hubiera en luz, color
y forma la sustancia
del amor.
                    Con sagrado
ascenso, la materia eleva
invisible el aliento y bizarría
que, en su primera prueba,
marca el lienzo con formas transparentes,
sumergidas en iconografía
o retablo o tablas en tropel
de figuras silentes
que arden todavía en el pincel.

   Un espíritu ahusado  se prolonga
sobre rocosas superficies y celajes
temperados, en cuyos
perfiles traza oblonga
línea un escenario, rostros en visajes
extasiados que siembran de murmullos
iridescentes, grises, encarnados
heraldos de un futuro de boreales
mixturas que traspasan
el tiempo de su tiempo, a la vanguardia
de las generaciones inmortales.

   El retiro penitencial,
la pasión cristológica, el retrato
sublime como guardia
perenne de la imagen celestial.
Y los verdes y los boreales
amarillos y rojos, vicariato
ascensional de la pintura
que, luz de nuestro mundo, ya trasgrede
en la sangre  del sacrificio
y la ofrece en la sede
espectral recibiendo los estigmas (o el éxtasis),
delirio en la quietud de su ejercicio.

   He aquí el rostro real antagonista
expuesto en leal contrafigura:
el mínimo pincel
al óleo suficiente retratista,
la imagen de un espíritu figura
en el ámbito de la vida expuesto
en un reflejo fiel,
y de otra vida en esta manifiesto.





II
Autorretrato


      Aquí, en autorretrato, el juicio
de la luz, de las formas y del color
que en otra realidad valora,
del natural objeto el artificio.

    Centro, en cuyo volumen, derredor
fue de otro tiempo, de otra aurora,
si ángel de la unidad en lo diverso,
pues mito, epifanía
o encarnación inscribe con el verso
de la línea en la forma  de un ayer,
hoy, para mañana todavía.

   La realidad el más allá
de la razón contrasta,
si prudencia leal moderadora del ser
que en su rostro, quizá,
como en espejo forme un sueño
de otro yo  en realidad iconoclasta.

   Súbitamente, del autorretrato,
vivo un destello observa
de sus ojos, en alegato
singular de otra vida que preserva
la personalidad
viva de aquel semblante,
y anima a ser un yo
mismo en ajena voluntad,
si imagen desigual tan semejante.

   A cenit de azucena en llamarada
un espíritu asciende:
apenas tiza y azufre ya trazada,
desliza una figura allende
del conocido mundo la frontera
nunca hollada.
Entre un lívido concierto
de verdes cercos, de amarillos aureolados
surge la lividez de una esfera
azul que, acaso, el cielo alfombra
en tiznes  purpurados
que traslucen,  encubierto,
el canto de la luz sobre la sombra.

   Levantó la cabeza,
entonces,
          obnubilado,
ausente, todavía
en somnolencia el ángel:
                       la verdad
de su sueño se apresta
en el lienzo de la noche constelado
a recordar en soledad,
tan grata compañía
en luces manifiesta,
cuando la eternidad apenas
al observarse espejo un instante,
el firmamento de azucenas
pinta extraño en el rostro semejante.




                                               Francisco Acuyo








Ascesis de la luz en la azucena, nocturno, El Greco, Francisco Acuyo


miércoles, 5 de noviembre de 2014

LABERINTO Y PLANETA

Del libro No la flor para la guerra, 1987 en primera edición, 1991 en segunda edición aumentada, incluimos el poema Laberinto y planeta, para la sección de Poema semanal del blog Ancile.


Enlace a la Web Ancile




Laberinto y planeta, Francisco Acuyo, Ancile






LABERINTO Y PLANETA





Laberinto y planeta, Francisco Acuyo, Ancile





AMBIGÜEDAD esencial,
no dejaste alguna seña.
Difícilmente abandona
el lugar lo que tan cerca

del origen nos habita
en la fruición de la piedra,
o ese ciervo decisivo
entre las flores de estética;

así mismo nos explica,
el discurso y la vivencia
al beber del fresco arroyo
que no supo nunca de épocas,

que discurre entre cristales
todavía y entre arenas,
y sobre aquella colina
en verdad se manifiesta.

Amor que todo lo alcanza
no contiene donde empieza
el bosque, el astro, la flor:
La nada todo lo hereda.

Este juego no es muy serio.
El poeta no es el poeta,
mas el poeta, sin embargo,
fundió de toda materia

con su celeste albedrío
del espíritu la arena,
y sobre el mar nos aguarda
todo cubierto de estrellas.

Transitoria luz y tibia
deslizaron para el poeta
entonces miles de historias:
y el hombre habitó en la tierra.




                                             Francisco Acuyo





Laberinto y planeta, Francisco Acuyo, Ancile

domingo, 2 de noviembre de 2014

TRÍPTICO

El poema Tríptico, del libro No la flor para la guerra, 1987 en primera edición, 1991 en segunda edición aumentada, para la sección Poema semanal del blog Ancile.



Tríptico, Francisco Acuyo, Ancile



TRÍPTICO


Tríptico, Francisco Acuyo, Ancile




I



DILUCIDAN por los senos
azucenas misteriosas.
Mariposas suceptibles
de mis manos sus corolas.

El tallo lejos reluce
resbalado entre palomas.
Vuelan desde las miradas
doce manos silenciosas.

El azar cuando del sueño
me reserva la custodia
sólo duermo distrayendo
de azucenas la memoria.



II



DE su rostro cada llama
la mirada no deshace,
sino nubes de alborozo
y una rosa que no sabe.

Me conducen por envidia
perfil a donde me engasten
secuaces acusadores
y monedas de cobarde.

Reflejan niebla de alondras.
Jilguero negro su arcángel.
(La sombra, vuelos de noche
se alcanza en alas de nadie).

No desparce en mis cuidados
este viento aquellos sauces,
que no quedan de las huellas
de su paso ni señales.

El alba apenas llegaba.
De un brazo sombras de adarve.
El viento rosas traía.
Del otro espinas y sangre.


Rosa de luz como rosa
oculta prepara un ángel
que hace sombra y hace sombra
y sombra de las señales.



III



SON los nombres: Noche y sueño.
Noche y sueño manantiales.
Los vientos llevan palabras,
las palomas azahares.

Movilizan del respeto
gestos en cuyas imágenes
el saludo que la fuente
dulcemente les reparte:

Dos tuvieres para dos,
miradores insaciables,
que quisieran ver las almas,
aunque muertas, inmortales.

Y miro el rostro fundido
de aquel celeste lenguaje,
con el tiempo de azucenas,
de jazmines con el aire

para cuyo intento rojo,
porque intensos más se apaguen,
las luciérnagas, mis dedos
han de pájaros tornarse.

Admirable va el cristal
y se va tan admirable
que un murmullo del silencio
bastará para quebrarle.

Aunque duende el vidrio miro,
soñador de disparates,
que me tengo en su reflejo
como espejo inimitable.


Francisco Acuyo





Tríptico, Francisco Acuyo, Ancile

sábado, 1 de noviembre de 2014

HALLOWEEN, VÍSPERA DE LOS SANTOS, NOCHE DE BRUJAS... DE LO BELLO EN LO SINIESTRO

Para la sección de Pensamiento del blog Ancile, ofrecemos un fragmento del trabajo titulado De lo bello en lo siniestro, que verá la luz en una nueva publicación literaria que creemos será de referencia, ya daremos noticias puntuales de ella, aprovechando las fechas de la Víspera -Halloween- y Día de los Santos, en la que puede resultar especialmente sugerente una reflexión sobre esta temática.


De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo





DE LO BELLO EN LO SINIESTRO











Ante la mirífica belleza del félido animal no puede sino mostrar estupefacción el poeta, clamando ante la temible simetría (William Blake) de su bellísimo, pero sobrecogedor y terrorífico aspecto; en el caso del tigre parece cosa del todo no tan contradictoria quedar fascinados por la incuestionable e impresionante hermosura de la bestia, aun en actitud arrebatada en exhibición de las terroríficas y mortales garras -y colmillos-. Diríase que este asombro ante tanta magnificencia predadora, justifica atenuar su siniestra y asesina andadura en pos de la búsqueda de la víctima que exanguinar para su alimento.

                  Cuando el filósofo (Nieztsche) excusaba la búsqueda del genuino potencial humano en la pesquisa e indagación de la verdad, alejada de cualquier prejuicio o manida convención, se entregaba a la máxima que se ha tenido como uno de sus dilectos corifeos: mal, sé tú mi bien, y que acaso ya marcara uno de los presupuestos capitales de pensamiento para aprehender, en su estética dimensión, lo oscuro, lo dionisíaco o lo siniestro, y  que anunciaran prontamente Las diabólicas de Barbey d’Aurevilly, o, a la prometeica figura que ideara Mary Shelly en su celebrado Frankestein, o en los oscuros reductos en los que tan a su sabor hiciese vida y obra (y muerte) el gran Alan Poe, o el nunca suficientemente ponderado y misterioso Baudelaire, o el excelso y al tiempo tenebroso malditismo de Rimbaud, o, por qué no, el más tétrico e inquietante Bécquer de algunos poemas y narraciones.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo                  Parece incuestionable que esta capacidad de percepción de lo oscuro es dominio de singulares espíritus sensibles, sensoriales, sensitivos, diríase que mantienen vivo, intacto el vínculo con el tantas veces inexplicable impulso –atávico- del que se invisten los miedos y angustias más profundos y arraigados;  la turbación y el terror que nos hace (acaso de forma inconsciente, pero del todo necesaria) mantener contacto cierto con lo oculto, no obstante, parece que este dominio duerme
en el seno de nuestros demonios familiares pero, digo, dormita, en modo alguno está definitivamente muerto. Esta latencia inquietante adquiere potencia psicológica extrema en tanto que, aquello que causa el desasosiego, no tanto es lo desconocido, decíamos, porque: ¿cómo hemos de manifestar miedo ante aquello nunca visto y conocido y, por tanto extraño a nuestra experiencia vital? No obstante, la incertidumbre intelectual, racional, consciente, lógica, no implica desconocimiento fundamental de lo culto, que no desconocido.. Se nutre esta inquietud, sin embargo, insistimos en ello, de aquello perfectamente conocido y reconocible en el desván ¿decrépito? redivivo y oscuro de lo más recóndito de nuestro espíritu. Lo insólito del caso radica precisamente en ese traer a la conciencia aquello terrorífico sabido –intuido- y temido durante el enigmático y tenebroso decurso de la noche de los tiempos. 

                  La relación etimológica de lo temible, lo siniestro, lo oscuro o terrorífico puede ser una vía de indagación, si no del todo esclarecedora, sí altamente sugestiva y, desde luego, no poco insinuante hacia la pesquisa, la investigación y el rastreo de sus inquietantes orígenes. El locus suspectus del objeto o del lugar siniestro, aun cuando se pone en relación con lo inquiétant, con lo lúgubre, lo uncomfortable, el heimlich, resultando, como decíamos, extrañamente familiar, se nos ofrece paradójicamente en secreto u oculto. No obstante de lo velado de su realidad diríase precisar necesariamente una antítesis: comfortable, unheimlich…. para resolverse en aquello que en cualquier caso debería haberse quedado en confidencia, en reserva y encubierto y, sin embargo, parece que en
De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo
un punto crítico y turbador puede ser revelado. La revelación instintiva (y el singular pudor u horror que conlleva) de lo siniestro desvela una aprehensión estética de lo más significativa. En esta curiosa ambivalencia parece que resuelve marcar su signo y su sino lo siniestro y su no menos extraordinaria apreciación estética. 

He aquí que, por mor de todo lo anteriormente expuesto, aquello vívido y animado en lo lúgubre de lo siniestro, nos inquieta porque pudiera no ser una entidad de consuno reconocida, pero sí inquietante y singularmente familiar, pues, ora se ofrece ajena o impropia de lo viviente, pero ejerciendo un extraño y peligroso influjo, u ora, lo que es peor, posibilita que un objeto inerte pudiera tener los dones propios del vivo ser, con forma y dinámica no ya virtual e imaginativa, sino real y animada. Como expondría Freud en su reflexión expuesta en Lo siniestro[1], estas apreciaciones son propias de aquellas manifestaciones de demencia que diríase ponen de claro relieve los procesos ocultos automáticos que se mantienen subrepticios, velados, en el cuadro habitual de nuestra vida,[2] y que el fundador del psicoanálisis declara en razón de unas aproximaciones a los efectos ético-estéticos de los Cuentos fantásticos de E.T. A. Hoffmann.

                  Seguidamente, y como ya habrán podido deducir seguramente de lo antecedido, parece que la idea del subconsciente y lo siniestro gozan ya de una estrecha relación que, a mi juicio, sin embargo, no explica totalmente la inquietud y la sensibilidad (estética, en muchos casos) proporcionada a quien se acerca a este misterioso mundo de lo oculto y secreto, pero inquietantemente familiar, y desde luego dicha explicación me parece que se aleja de la proporcionada al albur de cualquier temor de manifestación de la inhibición sexual o al desasosiego de un dramático complejo de castración, tan traído al caso por Freud y otros correligionarios psicoanalistas.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo                  Si atendemos al hecho antropológico magistralmente descrito por Frazer[3] en la evolución de las religiones (primitivas) en virtud de su subordinación al miedo a los muertos[4], quizá podamos identificar otro de los factores anclados en lo ancestral de nuestra identidad como seres humanos, y que puede mostrarnos otro de los rasgos básicos de nuestra inclinación a temer lo desconocido pero trágicamente familiar como es el hecho (psicológicamente incomprensible) de la muerte. Es evidente que El pensamiento salvaje[5] que ya describiera Claude Levi Strauss en su
célebre obra, no ha sido del todo descartado del mapa psicológico del hombre. Repudiada la sistematización primitiva como origen esclavo de las necesidades elementales (alimentarias o económicas) de la humanidad, surge el necesario reconocimiento de una obligación o menester de respuesta a las incógnitas del mundo, que encuentra, en principio, solución en el pensamiento mágico, y este entendido como observación total (integradora) y que hoy, menospreciada por la visión científica de nuestra sociedad, se mantiene gravemente influida por el método siervo del análisis determinista; aunque en realidad no acaba de ser olvidado, ni del todo recluido en los sótanos más ocultos y singulares de nuestra mente, dando lugar a comportamientos perturbados y perturbadores en numerosas ocasiones.

                  He aquí que, la percepción y atracción por la belleza de lo oculto y, aun siniestro, pudiera estimarse como el aliento (inhibido, rechazado, pero sin duda muy) vivo de esa extraordinaria forma de mirar el mundo que supuso el pensamiento mágico, y que se mantiene vinculado a la intuición sensible: he aquí que, insistimos, una vez satisfecha la necesidad de subvenir la exigencia básica (de refugio, alimento…), se ofrece más allá de aquella, una aprehensión del mundo superadora del subvenir primario, pues es más interesante la satisfacción estética (y trascendente)  porque viene a
formar parte de una realidad no menos objetiva y vitalmente necesaria, evidencia que coloca al arte y su captación estética entre el mito, la magia y una suerte de particular conocimiento (científico) manifiesto en las leyes que rigen su bricoleur técnico de funcionamiento para asentarse en el mundo.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo                  El hecho perceptible –sobrecogedor- en la visión y (o) captación hermosa de lo siniestro, proviene más intensa en tanto que, la interacción de la que es acreedor, promovida sabiamente en el conocimiento de su oficio (artístico, poético…) y desde su saber uniabarcador del mundo (consciente e inconsciente), produce un objeto anteriormente inexistente, nuevo, nunca visto, pero ese deleite estético vendrá intensificado porque el diálogo será doble: por un lado, el de la materia en relación con el supuesto modelo, manifiesto en la consciencia actual de las cosas, y por otro, por su concomitancia con lo oculto, secreto o subyacente en los rincones de nuestro espíritu. Avisaba Frazer en la Rama dorada, de la sugerente relación de unos principios apreciables en el ámbito
antropológico de la magia, donde lo semejante produce lo semejante, o donde los efectos semejan a sus causas y, sobre todo, que las cosas que estuvieron en contacto interactúan recíprocamente a distancia, aun después de haber sido cortado el contacto físico.[6] Leyes de semejanza y contacto o contagio imponen sus prerrogativas en la seductora imagen de los objetos de arte que se amparan en la oculta sugerencia de lo siniestro. Encantamiento imitativo u homeopático y, sobre todo, contaminante; esta magia simpatética de lo oculto, arcano y ancestral contacta todavía mediante atracción secreta, en oculta simpatía con lo atávico impregnado en lo más oscuro, que no olvidado,  de nuestra mente.

                  En la contemplación, deleite y, sobre todo, reverencia de lo hermoso oscuro, en realidad se nos muestra una singular hierofanía. Lo sagrado (oculto) se revela sin inhibición alguna como una realidad que no pertenece a nuestro mundo (consciente) en objetos (oscuros) que forman parte, no obstante, necesaria e inevitable del mismo, y donde tiene lugar la potencia de la realidad de lo perenne y, en donde al fin, puede saturarse la potencialidad del ser sagrado y, en virtud de este transfiguración lo trivial, lo orgánico se convierte en sacramento. Así se manifiesta aquella doble forma de ser en el mundo que advertía Elíade: lo sagrado y lo profano[7].

La inquietud, e incluso el espanto de lo oculto no ceja de ofrecer el lado bello de su persistencia y realidad psicológica, que no hace sino mostrar su reverencia ante la maiestas de su misterio (sagrado), o mysterium fascinans, donde se diría desplegarse la plenitud del ser (todavía oculto). Este carácter revelado de lo bello en lo siniestro se manifiesta como algo muy distinto a lo profano (consciente). Esta percepción de lo bello en lo oscuro es la hierofanía acaso más antigua del mundo y que, indubitablemente, nos contempla ahora, desde el objeto artístico oscuro, para siempre.
De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo
La gaya ciencia del espíritu de lo bello en lo siniestro y en lo oscuro no encuentra su sustento en la causalidad ni en la razón conceptual (consciente del método científico), alimentada por un tiempo lineal, en cuya flecha irreversible se mira el mundo. Aquí la oscura y bella y siniestra estación total rige los designios del ser y el devenir del hombre, un continuum dinámico gobierna el movimiento de las cosas, o lo que es lo mismo, el tiempo que acaso deja de ser tiempo, pues no reconoce dirección alguna en el supuesto fluir del mismo. El término jungüiano de sincronicidad[8] se acerca más que al tiempo, al estado (y movimiento) en el que se manifiesta lo que es y acaece en el ámbito de esta hermosa oscuridad que ilumina en virtud de su simultaneidad relativa, a tenor de ella todo se manifiesta en concurrencia, conjunción y coexistencia fuera ya de la habitual naturaleza discursiva temporal. La pérdida del convenio, rutina o convención mediante la que regimos nuestro mundo (consciente) ha de causar inquietud, cuando menos, terror, cuanto más atados estemos a los prejuicios del entendimiento (consciente) condicionado.

El miedo a lo oculto, no por familiar, decíamos, deja de ser una cuestión tan importante como sugerente, en tanto que lo que muchas veces camufla o enmascara no es sino el viejo problema psicológico del miedo a la libertad, puesto en evidencia a través de la inhibición de lo individual emocional espontáneo. En la exposición de lo hermoso conseguido y en virtud de la expresión de lo siniestro, quizá estemos liberando la represión de una de las más emotivas manifestaciones del espíritu humano, a saber: la del sentimiento trágico de la vida, que diría D. Miguel de Unamuno, o el  mismo Erich Fromm[9], advirtiendo del error de cohibir, por ejemplo, el miedo a la muerte[10]. De hecho en la sociedad actual el ser emotivo bien puede interpretarse como sinónimo de desequilibrio. En el dominio de lo oscuro está acaso el espejo donde mirarse en el horror del aislamiento, como criatura consciente de sí mismo y de lo que le rodea, en la soledad del mundo.

Ante la contemplación de lo bello en lo siniestro se nos desvela un hecho apenas tenido en cuenta en la predominación y dominio de la conciencia –intelectual-, y que tan bien advertía Jung, ya que la conciencia no es un instrumento perfecto, sino un instrumento inestimable y superior que solo produce el mal cuando pretende ser un fin en sí mismo[11]. Es en este territorio de lo inquietante donde se libera del intelecto el espíritu, y en donde se puede reconocer la polaridad de lo vivo y donde, en fin, la poesía (poiesis), como impulso creativo, se manifiesta como ciencia de la paradoja[12] capaz de reconocer el equilibrio de los opuestos. Los instintos de representación (que son acción) se liberan basados en los prototipos inconscientes que vienen a depender de las pulsiones instintivas y que tanto nos ha costado inhibir para mayor ¿gloria? del intelecto. Jung hablaba de una conciencia desarraigada de una Hybris sin Dios que muy bien puede causar espanto.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco AcuyoAcercarse a lo bello a través de lo siniestro supone la exigencia de la aceptación del sufrimiento que conlleva el sentido trágico de la vida, lo que a su vez comporta, inevitablemente,  abandonarse a lo irracional e inconcebible.  Desarraigada esta emoción (en apariencia) de la conciencia intelectiva, sin embargo, es preciso reconocer que está realmente sucediendo en nuestras vidas; todo lo cual implica algo en verdad inadmisible (y terrorífico) para la autoridad de lo racional intelectivo, que hay mucho
vivo y real más allá de su frontera. La resolución manifiesta en el ámbito de lo oscuro requiere la unión –pacífica o violenta- de los opuestos (de la vida –instintiva- y de la conciencia –racional-), lo cual es como abandonarse a la no causalidad, en tanto que, lo que ocurre en lo más íntimo de nosotros, se revela contra la relación convencionalmente aceptada de causa-efecto. Nos dice que hay acontecimientos que pueden no regirse por dicho principio, pues en este vasto dominio los sucesos acausales no son sólo posibles, sino reales (e incluso la ubicuidad es posible, véase el viejo terror universal de encontrarnos a nosotros mismos al doblar una esquina). No ya la inquietud, el horror, no puede en modo alguno evitarse ante la ruptura de todo aquello que nos hace intérpretes de una realidad lógico consciente, que forma parte de nuestro patrimonio perceptivo, intelectual, sociológico, cultural…; el pavor es claro ante la posibilidad de ser testigos del acontecer simultáneo de dos o varios estados psíquicos simultáneamente, fuera de la línea o flecha del tiempo a la que estamos habitualmente aleccionados, la sincronicidad o no causalidad nos invita, según los criterios del sentido común, a la locura.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco AcuyoLa posibilidad de una comprensión global para una mente entrenada para el análisis, el razonamiento, la distinción y el esquema, es inasequible, ya que no puede acceder a la naturaleza en esta plenitud sin temor a perder el juicio. El miedo a la locura (junto al de la muerte) es atávico y manifiesto en nuestra trayectoria existencial, porque todo aquello que no se base en hipótesis psíquicas –conscientes- produce temor y desconcierto, provoca turbación aquello que nos pone en contacto con lo que es inabarcable para la conciencia conceptual y, por tanto, resultará inaccesible al spiritus mundi, ligamentum animae et corporis et quinta essentia[13], ya que es dueño del mundo y de cualquier voluntad, pues todo lo penetra y expone, aun lo más íntimo de nosotros, con los consiguientes peligrosos riesgos que eso conlleva. La abolición de la causalidad abre la posibilidad a lo increíble, revela la contingencia e incluso la verosimilitud de que aquello construido con tanta
dedicación como esfuerzo, nuestro ego, acabe por diluirse, por desintegrarse en  una suerte de comunis animi, en la que mirarse como en espejo perpetuo, viviente del universo.[14] El vértigo del descontrol del yo es un miedo que arraiga en todos nosotros, y que encuentra fundamento racional en la idea de que el azar no existe, pero no puede ser atribuible a una causa racional sincrónica (que diría Jung,) que nos extrae del convencimiento convencionalmente aceptado por científico, de que todo movimiento psíquico es un epifenómeno de nuestro cerebro (de nuestro cuerpo, y por tanto, dependiente de nosotros y de nuestra capacidad de razonamiento y voluntad y principios ético culturales deducibles).

Qué terror más sobrecogedor puede tomar forma que aquel mediante el que se pone de manifiesto que no tiene por qué mediar una relación convencional y causal entre nuestra mente (psiquis) e incluso en la fisis (la materia) para ser lo que es, máxime cuando habitualmente estamos convencidos de que la materia (así se nos ha ido imponiendo desde el positivismo a nuestros días) es la que origina los procesos psíquicos y de conciencia; es altamente inquietante cuando menos pensar lo contrario, como nos indica tantas veces la percepción de lo bello en lo siniestro, pues parece decirnos que hay una conciencia preexistente (una psiquis) que organiza la materia. Es evidente que se rompen inevitablemente muchos esquemas que, a mi juicio, bien pudieran estar funcionando como auténtico prejuicio para la verdadera percepción de nuestra realidad psíquica.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco AcuyoEl estremecimiento (y aún el terror) ante lo bello en lo siniestro viene dado porque en esta contemplación el observador y lo observado parecen diluir sus fronteras, desde antaño incuestionadas e incuestionables. Ante esta nueva unidad inaudita se precisa de un lenguaje nuevo, creativo, para ser descrita y que, en modo alguno puede sujetarse a la convención lingüística y a la norma común de uso, estamos ante el hecho expresivo (lingüístico) de que solo la poesía puede dar crédito manifiesto de su certeza. 

Una cuarta dimensión adjunta al tiempo, al espacio y a la causalidad debe abrirse hueco, la que manifiesta lo bello en lo siniestro, esto es: la de la conciencia singular y estremecedora para el intelecto (que algunos han llamado sincronicidad)[15] que pone en evidencia la dimensión en la que es posible una contingencia irreductible que exige una ordenación acausal, y en la que se integran todos los procesos creativos (también las propiedades de los números naturales, los factores a priori y, curiosamente la discontinuidad de la física moderna[16] -cuántica-). El lenguaje especial de la poesía[17], al encontrase despojado de su aparataje conceptual causalista, ofrece como pocos la óptica adecuada para la compresión de este estadio creativo de conciencia que desde siempre ha existido y, sin embargo, no acaba de reconocerse intelectualmente, aunque se produzca y se reitere de manera regular. Conciencia que no tiene, en principio, origen en nada conocido y que basa su carácter enigmático no tanto en lo que no puede ser explicado, sino en lo que no encuentra reconocimiento mediante la intelección y sus procesos lógico conceptuales. La poesía, cuando imbuida de esa belleza en lo siniestro, ofrece de manera singular ese Unus mundus que tanto nos desequilibra, es el símbolo poético particular portador de imágenes, sustrato y fundamento (irracional), en el que se hace preciso una interpretación distinta, pues necesita de una comprobación continua en la que el ritmo que la infunde es el ritmo de la energía psíquica que parece animar todas las cosas, y que, en la belleza de lo siniestro, se hace inefablemente manifiesta.





                                                                                     Francisco Acuyo


                 

[1] Freud, S.: Lo siniestro, Calamus scriptorius, Barcelona, Palma de Mallorca, 1979.
[2] Ibidem, p. 18.
[3] Frazer J. G.: La rama dorada, Fondo de cultura económica, México, 1986.
[4] Ibidem, p. 13.
[5] C. Strauss, C. : El pensamiento Salvaje, Fondo de cultura económica, México, 1987.
[6] Frazer J. G.: La rama dorada, p. 34.
[7] Elíade, M.: Lo sagrado y lo profano, labor, Barcelona, 1957, p. 32.
[8] Jung, C. G.:  Sincronicidad, Sirio, Málaga, 1988.
[9] Fromm, E.; El miedo a la libertad, Paidós, Barcelona, 1988, p. 234. 235
[10] Véanse las fiestas ofrecidas a los muertos en el Día de Todos los Santos , Hallowen…
[11] Jung, C. G.: El secreto  de la flor de oro, Paidós, Barcelona, 1990, p.24.
[12] Acuyo, F.: Fisiología del espíritu, Artecittà, Granada, 2010.
[13] Agrippa von Nettesheim, H. C.: De occulta Philosophia libri tres, Colonia, 1533, p.29
[14] Leinniz, G.: Gottfried Wilhelm Leibniz, Obras filosóficas y científicas, coord. Juan Antonio Nicolás, Granada: Comares, 2007ss. 
[15] Jung, C. G.: Sincronicidad, Sirio, Málaga, 1988.
[16] Ob. cit. p. 133.
[17] Véase Roman Jakobson: Ensayos de lingüística general






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