jueves, 5 de noviembre de 2015

VERSOS DE AYER, DE JOSÉ ESPADA, EN LOS LIBROS DEL TORNO LITERARIO

Recogemos del blog de la revista Entorno Literario, la entrada sobre el libro de poemas, Versos de Ayer, de la colección de, El torno literario, de la editorial Entorno Gráfico Ediciones, para la sección, Editoriales amigas, del blog Ancile. 






Para la sección, Libros de El Torno Literario, traemos el poemario, Versos de Ayer, de José Espada, como el número 3 de la colección del mismo nombre, de la editorial Entorno Gráfico Ediciones. Añadimos una semblanza del autor y alguno de los poemas que componen dicha publicación.






Versos de Ayer, José Espada, Ancile






VERSOS DE AYER, DE JOSÉ ESPADA, 

EN LA COLECCIÓN "EL TORNO LITERARIO"





Versos de Ayer, José Espada, Ancile


José Espada[1], fundador y director que fue de la Revista Literaria Extramuros, y, en esta ocasión, expuesto en una faceta desconocida para buena parte de quienes le conocieron: la de poeta. Se trata de un librito compuesto por diez poemas (nueve sonetos y una canción), intitulado, Versos de ayer, inédito por voluntad propia del autor, y dedicado a su muy querido amigo Antonio Díaz Lafuente, también desaparecido. Aún en vida me regaló este breve poemario y me hizo prometer que no se publicaría mientras estuviese aún entre nosotros. Buscamos los medios para su publicación definitiva; mientras tanto, les ofrecemos este breve adelanto adjunto a una nota de las ingentes actividades(1) a las que dedicó su vida antes de jubilarse para dedicar la totalidad de su tiempo a la literatura y, particulamente, a la poesía después de que definitivamente dejara su actividad empresarial. Gracias a esta  vida de actividades  empresariales constantes, primero, y de estudio después, dejó sobre la ciudad de Granada una importante deuda, la cual se mantiene  acaso del todo impagable.







PREGUNTO
                                                                                                                        

                                                                                                                                       Pienso, luego existo
                                                                                                                Descartes





Te pregunto, mi Dios, si de verdad yo existo,
si la lumbre en que anhelo la doy o la recibo,
si soy algo o soy nada, si muerto estoy o vivo,
si sólo soy proyecto o soy lo ya previsto.

La duda me corrompe y ante ella me resisto
para ser de mí mismo lo que puedo y no esquivo,
la muerte que tramita mi destino cautivo
y la imagen de espejo, de la cual yo me asisto.

Partícula de Dios a través de los tiempos:
si pienso, luego existo, a tí yo me asemejo.
y voy contra lo incierto de muchos contratiempos,

como otros que murieron para ser hoy yo mismo;
asumo los soportes que por nacer tan viejo
algo de Dios me ampara frente a mi propio abismo.




Granada, 1987
















2

LLAMADA DE TELEFONO A JULIO A. EGEA (1)







                                                                 Repítenos la aurora sin cansarte otra vez, otra vez,
                                                                     hasta que quede el corazón dorado de regresos.

                                                                                                            J. A. EGEA







Con versos de esplendor alejandrinos
 un Rafael Guillén te definiera:
suscribo yo también lo que dijera
desde tu aire a tus pulsos campesinos.

Tus acentos del Sur, son cristalinos,
que al Sur honra tu voz de sementera,
 y a tu entorno de vida placentera
la hondura del poema en tus caminos.

Yo quisiera asomarme a los crisoles
donde fundes tus versos y emociones,
¡oh, la chispa divina de todo Arte!,

y pedirte, tal cómplice de soles
que te viran, rigiendo tus creaciones,
y repítenos tus versos sin cansarte



Granada,1987







(1) Con motivo del homenaje tributado
 al poeta en el Castillo de Vélez Blanco por la provincia
de Almería, el 3 de Septiembre de1987.




CANCIONERO DEL RÍO




A tu ribera me he ido
con el alma en escalada.
De tu ribera me vengo
con la vida derrumbada
de pensar que no te tengo.


                *

Si es verdad lo que prometes
de venir conmigo al río,
no me preguntes qué tengo
si estoy temblando de frío.


                 *

Con terquedad de elefante
va caminando la luna
por los quiebros de la noche
detrás de la sombra tuya.

La luna se ancla en el agua
como de cuerpo presente,
esperando que aparezcas
en el recodo de siempre.

Un desfile enjaretado
de las maliciosas nubes
me ha secuestrado la luna
y el rastro de tu perfume.

¡Ay, el amor de soñarte,
sin esperanza ninguna!





                         José Espada

















[1]- Profesor Mercantil de los antiguos planes de Estudios Mercantiles.
- Estadístico Técnico de I.N.E. (Jubilado).
- Director titulado de Empresas Turísticas.
- Al término de la Guerra Civil fue Jefe de Estadística. Municipal del Ayuntamiento de Granada durante un periodo cercano a los dos años. De allí pasó a ocupar la Jefatura de Estadística y Colocación Obrera del Ministerio de Trabajo, integrada posteriormente en la Organización Sindical.
- Colaborador como especialista de temas económicos del entonces Gobernador Civil José María Fontana en los proyectos de desarrolio económico-social de «política granadina» (realizados ya a lo largo de los años posteriores).
- Promotor y creador del Patronato «Santa Adela» de viviendas sociales bajo el patrocinio del entonces Gobernador Civil Servando Fernández- Victorio, bajo cuya presidencia llevó dicho Patronato.
- Fue Delegado Especial de Repoblación Forestal del Patronato Forestal del Estado.
- En 1950 fue nombrado Director del Seminario de Estudios Económicos bajo el patrocinio del Gobierno Civil, y Diputación Provincial.
- Durante varios años, en la década de los 50, fue miembro del Consejo Económico Social de la Penibética, como especialista de temas económicos y turísticos.
- Promotor y constructor igualmente del primer Hotel turístico de Marbella, Hotel Residencia "Globos" que siguió al complejo «Marbella Club» del principe Hohenlohe.
- Fundador con Luis Espinosa, Francisco Lachica, y los hermanos Susino y el abogado Antonio Jiménez Blanco de le empresa CETURSA que inició con el Alcalde Manuel Sola la promoción y desarrollo de la estación de esquí «SOLYNIEVE», en Sierra Nevada, siendo Consejero-Delegado y Director general de la misma, desde su creación en abril de 1964 hasta fines de 1974, en que pasó a ser Presidente del Centro de Iniciativas Turísticas de Sierra Nevada, sitndo gestor cerca de la FIS para la celebración en Solynieve de la final de la Copa del Mundo que tuvo lugar en Sierra Nevada en Marzo de 1977.
- En el terreno docente fue durante dos cursos Profesor Ayudante Sustituto de la Escuela de Comercio de Granada en la asignatura de Contabilidad de Empresas.
- Fue co-fundador y vicepresidente del Skal Club granadino siendo presidente fundador Don Antonio Gallego Morell.
- Ha sido Consejero Delegado y después Presidente desde 1974 a 1980 del conjunto urbanístico Playas del Coto Doñana en la provincia de Huelva.
- Presidente o Consejero Delegado de varias empresas urbanísticas relacionadas con el turismo y finalmente presidente del holding INESA del Banco Indochina y de Suez en España.
- Fundador con Moreno Facal y Jiménez Barreda del complejo turístico-deportivo de «Granada Golf» en el término municipal de Las Gabias, que entró en servicio en Abril de 1990.
- También en el ámbito deportivo fue el primer delegado que hubo en Granada de la Federación Española de Montañismo después de terminada la guerra civil.
- Fue también Vicepresidente de la Federación Andaluza de Esquí.
- Ha sido presidente de Granada Club de Golf desde la iniciación del proyecto hasta su terminación en
Abril de 1990 por un grupo financiero granadino-malagueño, que se hizo cargo del mismo.
- Ha sido durante varios años Delegado en Granada de la Federación Andaluza de Golf y representante
en la misma de esta provincia.
Retirado por la edad de toda actividad deportiva, laboral y empresarial, sólo se ha dedicado a la literatura desde 1985 en que reinició sus colaboraciones esporádicas en el IDEAL de Granada y en otros periódicos de Andalucía.
- Dedicado a trabajos de investigación poética, publicó en 1990 en la editorial Espasa-Calpe el libro POETAS DEL SUR que dentro del mercado restringido de la poesía, constituyó un auténtico best-seller en el momento de su aparición. Además publicó otro libro titualdo Señales de humo, en el que recogía buena parte de sus artículos de crítica literaria que vieron la luz en diversos medios de la prensa escrita.
- Trabajaba desde hacía cuatro años en un libro de recopilación antológicá de poetas jóvenes muertos en este siglo, sobre cuyo tema había acumulado mucha información rastreando bibliotecas, antologías, publicaciones y entrevistas directas a familiares y amigos.
- Era director fundador de la  Revista Literaria Extramuros cuando le sorprendió la muerte, en Madrid, en el año 1999.





Versos de Ayer, José Espada, Ancile





miércoles, 4 de noviembre de 2015

EL AÑO DEL TIGRE, ANTOLOGÍA POÉTICA, EN LA COLECCIÓN "EL TORNO LITERARIO"

Recogemos para nuestra sección, Editoriales amigas, en el blog Ancile, el post del blog de la revista Entorno Literario, dedicado a la colección, El Torno Literario, en esta ocasión con la antología El año del tigre, dedicada al hermoso felino y que porta poemas y algunas reproducciones de obras gráficas para la ocasión.





Para la sección de, Libros de El Torno Literario, del blog de la revista Entorno Literario, ofrecemos el título, El año del tigre, antología de poemas entorno a la figura del tigre, editado en la colección, El Torno Literario, número 2, de la editorial Entorno Gráfico Ediciones. Ofrecemos una sinopsis del libro y un par de poemas.



El año del tigre, antología poética, Ancile

   


 EL AÑO DEL TIGRE, ANTOLOGÍA POÉTICA, 

EN LA COLECCIÓN "EL TORNO LITERARIO"





El año del tigre, antología poética, Ancile
De Miguel Rodríguez Acosta

El año del tigre, es una cuidada selección de poemas (llevada a cabo por la profesora de la Universidad de Granada, Alicia Relinque, la cual es también responsable de las traducciones de autores chinos al idioma español sobre la singular y fascinante temática del tigre, con una breve aproximación al tema en el ámbito artístico, literario y sobre todo poético; con un prólogo redactado para la ocasión por quien suscribe esta entrada, como director de la colección de poesía de la editorial de nuevo cuño El torno gráfico ediciones.

Se ofrecen versos de poetas muy variados de oriente (desde el  Shijing, algún anónimo, y de poetas como Cao Cao, Wang Can, Lu Ji, Li He, Li Shangying, Li Shangyin, Mei Yaochen, Lu You y Niu Han), y poetas occidentales desde el siglo XVII hasta nuestros días (William Blake, Rubén Dario, Vicente Aleixandre, Jorge Luis Borges,  Antonio Carvajal y Francisco Acuyo). Podrá constatrse el influjo de esta figura felina en el ámbito de la poesía. Ofrecemos uno de los poemas incluidos en el poemario, así como uno de los dibujos que ilustran la antología, con artistas como Miguel Rodríguez Acosta, Pedro García Arias, Mª José de Córdoba, Emilio Peregrina...


Fragmento de la introducción



EL AÑO DEL TIGRE
 (PANTHERA TIGRIS)




NUNCA gozara especie alguna en el reino animal de consideración tal y reverencia tanta, como el prócer tigre eminente (panthera tigris). Nunca suficientemente ponderado en su plástica euritmia y mística presencia, en el exuberante y todavía opimo y prominente dominio de animalia, así se manifiesta y se le reconoce en tan subida, ilustre y excelsa prestancia. Altivo félido que puebla mucho más que las remotas sendas de la India, los ásperos paisajes de Manchuria o las tupidas selvas de Laos o Birmania, acaso también alguna vez por el pie humano trasegados. Además, o sobre todo, singular habitante de las simas o el culmen de la conciencia: del espíritu inescrutable, del mundo arcano del inconsciente y del signo no del todo descriptible del instinto colectivo; morador de consuno de los tratados de alquimia y geomancia, señor de toda suerte y laya de atributos, señales, condiciones y principios; dueño de la audacia y del presagio fiero y de la crueldad mayestática; acervo inagotable de prodigalidad de emblemas, cifras y simbología, vívido eremita que puebla con su sino el sueño soberano de la pompa, la fiereza y de la ira; viril divisa del activo impulso en cuyo instinto reside la profundidad de lo convulso, prohibido y, en fin, del ingénito estigma de la potencia, de la estrenuidad, del poder, de la fuerza y de la oscuridad que reside en lo insondable de la conciencia.


Francisco Acuyo




El año del tigre, antología poética, Ancile




EL OTRO TIGRE



And the craft that createth a semblance
Morris: Sigurd the volsung (1876)



Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
Y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
Él irá por su selva y su mañana
Y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo nombre ignora
(En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
Y husmeará en el trenzado laberinto
De los olores el olor del alba
Y el olor deleitable del venado;
Entre las rayas del bambú descifro
Sus rayas y presiento la osatura
Bajo la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
Mares y los desiertos del planeta;
Desde esta casa de un remoto puerto
De América del Sur, te sigo y sueño,
Oh tigre de las márgenes del Ganges.
Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocatino de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
Una serie de tropos literarios
Y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal, la aciaga joya
Que, bajo el sol o la diversa luna,
Va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
Su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los símbolos he opuesto
El verdadero, el de caliente sangre,
El que diezma la tribu de los búfalos
Y hoy, 3 de agosto del 59,
Alarga en la pradera una pausada
Sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
Y de conjeturar su circunstancia
Lo hace ficción del arte y no criatura
Viviente de las que andan por la tierra.

Un tercer tigre buscaremos. Éste
Será como los otros una forma
De mi sueño, un sistema de palabras
Humanas y no el tigre vertebrado
Que, más allá de las mitologías,
Pisa la tierra. Bien lo sé, pero algo
Me impone esta aventura indefinida,
Insensata y antigua, y persevero
En buscar por el tiempo de la tarde
El otro tigre, el que no está en el verso.



Jorge Luis Borges





El año del tigre, antología poética, Ancile

martes, 3 de noviembre de 2015

EL TORNO LITERARIO EDITARÁ LA TERCERA EDICIÓN DE, "PAN Y LECHE PARA NIÑOS", DE FRANCISCO ACUYO

Traemos para la sección,  Editoriales amigas, del blog Ancile, la entrada del blog Entorno Literario, que versa sobre la colección El Torno Literario, de la editorial Entorno Gráfico Ediciones, y con el diseño y maquetación de Atticus ediciones, del libro, Pan y leche para niños, del poeta Francisco Acuyo, en su segunda edición (ya agotada), para anunciar la tercera edición, que portará nuevos inéditos, y que aparecerá en breve. Os mantendremos informados al respecto.





Inauguramos una nueva sección en el blog de Entorno Literario que se denominará, Los libros del Torno Literario, colección de la editorial Entorno Gráfico Ediciones, con montaje y diseño Atticus ediciones, de reciente creación, cuyos títulos irán desfilando por este apartado para información de los interesados. Comenzamos con el libro, Pan y leche para niños, número 1 de dicha colección, del poeta Francisco Acuyo, que incorporará algunos poemas inéditos y una nota del propio autor a también una sinopsis del libro extraída de la nota introductoria del propio autor para la ocasión de esta tercera edición anunciada de Pan y leche para niños.




Pan y leche para niños, tercera edición, Francisco Acuyo, Ancile




PAN Y LECHE PARA NIÑOS
DE FRANCISCO ACUYO[1]




Pan y leche para niños, tercera edición, Francisco Acuyo, Ancile




[…] Son poemas inspirados en la infancia y son, además, poemas dedicados a infantes concretos, mas esto, quiero que entiendan, será una cosa, y otra bien distinta que este conjunto de poemas sea expresamente un libro infantil al uso habitual de los hallados en los anales de la literatura infantil. Quiero razonar esto de manera precisa, fundamentalmente porque los primeros y más exigentes son, y puedo dar fe de ello, precisamente aquellos a quienes fueron dirigidos, es decir los niños nominalmente señalados en los poemas, los que, en no pocos momentos se vieron menospreciados por mi torpe actitud inicial al tratar de mantener distancias sobre la significación de aquellos versos, creyendo de forma evidentemente inepta, que ellos no serían capaces de interpretar el sentido textual de los mismos, lo cual, para mi asombro y bochorno,  fue del todo desmentido por las exégesis sorprendente de muchos de aquellos niños respecto de los susodichos poemas; por otro lado creo que el impulso poético creador ofrece unos resultados en el verdadero poema (al que, con toda modestia, aspiran estos humildes versos con todas sus seguras limitaciones) que se ofrecen y mantienen en un orden intemporal, en tanto que se manifiestan en un singular presente continuo, por lo que estos versos siempre quisieron ser apreciables por el infante al que fueron dedicados y, desde luego, al adulto que será y que, no obstante, en el poema pretende mantener la intemporal inocencia de lo que en verdad es nuevo  y prístino y no manido y por la convencional impronta y la viciada costumbre, respecto de las que, en virtud del hecho artístico creativo verdadero, mantiene su calidad no tocada por el tiempo […].

[…] En fin, es este poemario singular inspirado en la infancia, el que aspira a la contemplación de aquella como una fuerza o impulso vital o extraordinaria plataforma de entendimiento que, acaso, en sus elementos esenciales,  debiera acompañarnos toda la vida, pues en virtud de su energía inaudita comprendemos que es necesaria la sutil inocencia que la acompaña para ser verdaderamente creativos en el transcurso existencial de nuestras vidas.








EL HADA DE MI NIÑO



A Jorgito



   CUANDO te sientas solo,
mi niño, ten presente
la mágica aureola
del hada de la nieve.

   Su velo sobre pétalos
de rosa te protegen,
te acoge y de la sombra
como estrella de fuentes.

   Cuando te sientas solo,
la ventana estremece
el cristal del invierno
con aliento sin dientes,

   cuando la niebla o nube
sobre los muros vence
la soledad traidora
que desnuda su albergue,

   su lecho de amapolas,
sus pétalos de leche
que tibios visten velo
entre nieve a la nieve.

   Cuando te sientas solo,
la luz muestra el juguete
de querubes furtivos
que juegan con la suerte.

   Mi niño en su palacio
de algodón transparente,
canicas y cristales
cuenta por capiteles,

   y un cervatillo inquieto
sobre el lomo sostiene
las jambas y el dintel
de vidrio y cascabeles.

   Bajo monte de pájaros
la imagen de la nieve.
Aleja. Lejos. Deja.
Deja que ella te bese,

        y que ponga su magia
tu mejilla caliente,
que tenga de tus labios
el clavel, y en tus sienes,

   mi niño, dos guirnaldas
con la luz de las fuentes,
con aroma de mirtos
y colores de peces.

        



Francisco Acuyo 



[1]  Francisco Acuyo Donaire (Granada 1960) Cursó estudios de Derecho y de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada –en esta última disciplina es doctor- (compaginándolos con cursos y actividades de Astronomía y Astrofísica, disciplinas de las que era y es gran aficionado) en la Universidad de Granada. Realiza numerosas actividades de edición manifiestas en publicaciones diversas: fue codirector de la revista literaria Extramuros, (hoy es su actual director) junto a su fundador, ya desaparecido, José Espada, así como director de la colección literaria del mismo nombre durante esta época. Asesor de la revista Papeles Mojados de Río Seco, de Sevilla. Director de la revista Jizo de Humanidades y de las colecciones Jizo de Literatura para niños, de Literatura y Artes Plásticas y de Literatura Contemporánea, también del sello editorial Jizo. Director de la revista Artecittá Synesthesia Journal con la profesora Dina Riccò, de la Universidad Politécnica de Milán. Ha sido colaborador del Grupo de Investigación Interlingüística de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada. Es miembro investigador de la Fundación Internacional Artecitta, miembro de la Asociación Andaluza de Semiótica y del Grupo de Estudios Semióticos de la Universidad de Granada.
 Entre los libros de poemas publicados se encuentran La Transfiguración de la Lira (1984), No la flor para la guerra (1987), Ancile (1991)Cuadernos del ángelus (1992), Vegetal contra mosaico (1994), Los Principios del Tigre (1997), Mal de lujo (1998), Pan y leche para niños (2000), El Hemisferio Infinito (2003), Centinelas del sueño (2008) o Haikus de la Alhambra (2013). Entre los cuadernos de poesía y pintura: Diez Décimas Decimales (2000), Ángel contrario al imposible (2001) o En Campos de Zafiro (2001) entre otros. En cuanto a ensayos científicos y literarios: Los fundamentos de la proporción en lo diverso: sobre la simetría y la asimetría endecasilábica (2007 y 2011, en edición nueva y revisada), Fisiología de un espejismo (2010) y Elogio de la decepción (y otras aproximaciones a los fenómenos del dolor y la belleza) (2013). Ha sido traducido al inglés, francés, polaco y portugués. Se preparan traducciones de sus versos al ruso.




Pan y leche para niños, tercera edición, Francisco Acuyo, Ancile



domingo, 1 de noviembre de 2015

NECESIDAD DE LA FILOSOFÍA

Para la sección de Microensayos, del blog Ancile, y a tenor del torpe e injustificable desinterés y descrito hacia la filosofía por parte de instituciones educativas y sectores ideológicos interesados que en muchos casos pasan por científicos, ofrecemos una serie de post dedicados por parte del profesor y filósofo Tomás Moreno, a la necesidad de estudio y constante revisión de la filosofía, si es que en verdad pretendemos construir un humanismo cierto en una sociedad cada vez más interesada en la supuesta cultura de la imagen y de la indiferencia a la introspección y el raciocinio. Esta primera entrega porta el título: ¿Por qué los griegos? Aproximación al origen de la filosofía.





Necesidad de la filosofía, Tomás Moreno




NECESIDAD DE LA FILOSOFÍA

 

I. ¿POR QUÉ LOS GRIEGOS? APROXIMACIÓN 

AL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA.



Necesidad de la filosofía, Tomás Moreno





La cultura occidental es –como todos sabemos- el resultado de tres grandes aportaciones o corrientes civilizadoras: la racionalidad filosófica, científica y política Griega; el derecho (ius) Romano y el mensaje religioso de salvación mesiánico‑profética judeo‑cristiano. Los conceptos de  hombre, ciudadano y persona, que de esas tres corrientes se derivan, representan los pilares sobre los que se asienta nuestra civilización occidental.
            Pero de ellos, tal vez sea el aporte griego el que haya marcado,  desde el punto de vista teórico-epistémico y estético, una impronta más determinante en el espíritu de Occidente. En este sentido podemos afirmar, con X. Zubiri, (en su Naturaleza, historia, Dios), que “los griegos somos nosotros” porque, efectivamente, nosotros somos sus herederos y beneficiarios. Ellos, en efecto, fijaron los cimientos mismos de nuestra cultura; los rasgos paradigmáticos que definen el perfil esencial de la misma: lo apolíneo, la pulsión por la belleza, la racionalidad crítica y la conceptualización o problematización de lo real, y, al mismo tiempo, lo dionisíaco, la exaltación de la vida de la sensualidad y del instinto, se incoan y enraízan en suelo griego.
            Luciano De Crescenzo, al inicio de su Historia de la Filosofía Griega[1]se preguntaba como nosotros ahora: ¿Por qué los griegos? Y se respondía invitándonos a reflexionar sobre un verbo existente en la lengua griega que, no teniendo equivalentes en ninguna otra -es de hecho intraducible,
Necesidad de la filosofía, Tomás Moreno
a menos que se recurra a oraciones complejas- puede darnos una clave para responder adecuadamente a la pregunta planteada. Este verbo es agorazein, esto es: “ir a la plaza para ver lo que se dice” y, por lo tanto, significa hablar, comprar y vender y verse con los amigos. Pero también significa salir de casa sin una idea precisa, deambular por sus calles, holgazanear al sol a la espera de que llegue la hora de la comida; en otras palabras, “intalliarsi”, como se dice entre italianos, es decir, rezagarse hasta formar parte integrante de un magma humano hecho de gestos, miradas y ruidos.
            Agorazonta, en particular, es el participio de este verbo y describe la forma particular de caminar de aquel que practica el agarozein: el avanzar lento, con las manos detrás de la espalda y siguiendo un recorrido casi nunca rectilíneo. El extranjero que por razones de trabajo o de turismo se encontrase en la actualidad  de paso por un pueblo griego, ya fuese Corinto o Pozzuoli, -o hace unos pocos decenios en cualquier pueblito o ciudad andaluza- se quedaría muy asombrado al ver un grupo tan nutrido de ciudadanos caminando arriba y abajo por la calle, deteniéndose cada tres pasos, discutiendo en voz alta y volviendo a andar para volverse a parar de nuevo. Esto le llevaría a creer que había llegado en un día especial de fiesta, cuando, en realidad, estaría asistiendo a una escena normal de agorazein. Pues bien, aseguraba De Crescendo, la filosofía griega debe mucho a esta costumbre peripatética de los meridionales. (”Peripatos”: “paseo cubierto” en donde se instaló el Liceo, también, por extensión, “conversar paseando”).
             -“Querido Fedro”, dice Sócrates, “¿a dónde vas y de dónde vienes? -“Estaba con Lisias, el hijo de Céfalo, oh Sócrates”, responde Fedro, “y ahora me voy de paseo fuera de la muralla. Así, por consejo de nuestro común amigo Acumeno, me doy una vuelta al aire libre porque, dice, fortalece más que pasear bajo los pórticos”.
            Así empieza uno de los más bellos diálogos de Platón: Fedro. La verdad es que estos atenienses no hacían nada productivo: paseaban, conversaban, se preguntaban que era el bien y el mal, pero en cuanto a trabajar, a construir algo práctico que se pudiera vender o usar, ni siquiera hablaban de ello. Por otro lado, no olvidemos que en aquélla época Atenas tenía unos doscientos cincuenta mil habitantes, de los cuales la friolera de doscientos mil individuos de serie B, entre esclavos y metecos. Había, por lo tanto, quien pensaba en trabajar y llevar adelante el “negocio”. En compensación, ellos, los atenienses, no contagiados todavía por el virus del consumo, se contentaban con poco y se podían dedicar a los placeres del espíritu y de la conversación[2].          
            Se ha dicho que fueron dos los principios que inspiraron y dinamizaron el asombroso decurso de la cultura griega: el principio de la belleza como medio y como fin, y el principio de la búsqueda del conocimiento también como meta u objetivo irrenunciable a alcanzar. Homero dio a estos dos dinámicos y transformadores principios su propia y peculiar expresión, destinada a gobernar la mente popular a través de toda la era de Pericles y aun de Alejandro Magno. John Collier nos recuerda que uno de ellos era el ideal de Aquiles, siempre orientado a la búsqueda de una belleza formal, armónica y equilibrada; el otro fue el ideal de Ulises, un ideal itinerante, viajero que comportaba “seguir al conocimiento como a una estrella fugaz, que se hunde más allá del más lejano margen del pensamiento humano”[3].
            El impulso de Aquiles por la belleza vivida con entusiasmo y pasión, llevó a la juventud y a la vejez helenas a una armónica confluencia a través de toda la historia griega. El impulso de Ulises incitó al grupo social primario a salir al mundo (para regresar despúes a la Ítaca que siglos más tarde
Necesidad de la filosofía, Tomás Moreno
rememorara Konstantin Kavafis); fertilizó al grupo nativo con influencias de todo el mundo accesible; estableció el dominio mercantil de Grecia; sistematizó el descubrimiento en conocimiento, y basó la acción interna y externa en el cultivo de ese mismo descubrimiento. Fue Aquiles, más que Ulises, quien encontró su expresión más idónea en la frase protagórica que afirmaba que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Y fue, sobre todo, en las últimas palabras de Sócrates poco antes de su muerte -“La vida que no es examinada (zétesis) no merece ser vivida”- en donde podemos encontrar el intento más lúcido de conectar y unir ambos ideales.
            ¿Qué mecanismos sociales creados por ellos les sirvieron de instrumentos (instituciones, disciplinas, hábitos, costumbres) y fueron decisivos para conformar el arte supremo de Grecia y para acceder a una forma de sabiduría inédita hasta entonces y que superaba las explicaciones míticas a la hora de respondernos acerca del misterio de lo real?  Sin duda, uno de ellos fue el entrenamiento gimnástico griego que iba a la par del entrenamiento retórico y estaba controlado por la prueba de la belleza. Esencialmente era un entrenamiento para y a través de la danza y en consecuencia un entrenamiento por medio de la danza del grupo. Durante más de quinientos años este doble entrenamiento en gimnasia y en retórica preparó el camino de la Gran Era de Atenas.
            En efecto, la fundación del más alto arte griego se basaba (casi mil años antes de Cristo) en el cultivo del cuerpo humano. El sentimiento de belleza se muestra en bailes y juegos, en las carreras de corredores desnudos, en procesiones rítmicas y en la celebración de ritos religiosos. La raza entera vivía su pintura y su escultura ensayaba, por así decirlo, las grandes obras de Fidias y Polignoto a través del ejercicio físico, antes de aprender a expresarse en mármol por medio del color”. Era una gimnasia que, bajo las felices condiciones de la época, reunía seguramente los principios que preconizaba Platón, basados en la justa proporción entre el cuerpo y el espíritu, o en la identificación del espíritu consigo mismo, alcanzables a través la adecuada educación del alma o mediante la gimnasia musical.
            El otro, fue su innata curiosidad, su natural tendencia a asombrarse por el espectáculo que les
Necesidad de la filosofía, Tomás Moreno
ofrecían la naturaleza y sus manifestaciones  (o fenómenos), a preguntarse por las causas de los mismos y a tratar de dialogar, debatir y discutir acerca de ellas, tratando de ofrecer  respuestas racionales, lo más alejadas posible de las proporcionadas por los mitos o las religiones de su tiempo, y fundamentadas exclusivamente desde el Logos, desde el lenguaje, la razón y la palabra. Esto es: desde el dia-logos con el que -evocando el Fedro platónico- iniciábamos este artículo o microensayo.
            La Edad de Oro ateniense llegó a su fin porque la sinergia o integración ática entre ambos principios fue interrumpida por una variedad de causas, que ya intentaremos explicar. Desde la antigua Atenas, no ha habido tan perfecta integración de cuerpo, espíritu y sociedad en el seno de los pueblos civilizados de Occidente. Nietzsche ya nos lo dijo: Sócrates y Platón  habían quebrado, y roto, el equilibrio dionisíaco-apolíneo y convertido la filosofía en discurso humanista, fundado en los principios del ascetismo y del intelectualismo más nihilistas y antivitales. La Cristiandad, los neoplatónicos y los epicúreos profundizaron en el divorcio entre  el cuerpo y el espíritu. Se perdió la integración apolíneo-dionisíaca, o de los principios de Ulises y de Aquiles. No podemos adivinar lo que Atenas hubiera hecho si este milagro ateniense hubiera persistido y evolucionado, desde Pericles hasta ahora. (Continuará).



                                                                                                                  Tomás Moreno 




[1] Tomo I. Seix Barral, Barcelona, 1986
[2] Ibíd., p. 9.
[3]John Collier, “La plenitud de la vida a través del ocio”, Revista de Occidente, nº 143-144, pp. 171-200.




Necesidad de la filosofía, Tomás Moreno

TIRÁNICA AQUILEA

Para la sección del blog Ancile, Poema semanal, traemos la composición titulada, Tiránica aquilea, del libro Los Principios del tigre, 1997, primera edición, 2012 segunda edición aumentada.


Enlace a la Web Ancile



Tiránica Aquilea, Francisco Acuyo, Ancile


TIRÁNICA AQUILEA


Tiránica Aquilea, Francisco Acuyo, Ancile






CÁLIDO palio de pétalos,
meseta sobre las flores,
aroma para la niebla,
lazarillo de la noche.

El espíritu desliza
su relente por el monte.
Un velo sobre la piedra
las azucenas recoge.

Mas las brujas, en secreto
de la luz guardan el nombre
del que yace; y del que llega
a instigar allí le esconden.

Almas perdidas imploran
por su identidad y, entonces,
en tiernos vientres de niño
la bruja inscribe sus nombres.



Francisco Acuyo, de Los Principios del Tigre, 1997, 2012 segunda edición aumentada.





Tiránica Aquilea, Francisco Acuyo, Ancile