viernes, 11 de septiembre de 2020

INTRODUCCIÓN A EL HAIKU SOBRE EL AGUA


Para la sección Pensamiento, del blog Ancile, traigo un fragmento de la introducción a El haiku sobre el agua, que verá la luz próximamente en versión bilingüe (español francés) en la editorial gala Petit vehicule, y bajo el título Introducción a el Haiku sobre el agua.




ntroducción a el Haiku sobre el agua. Francisco Acuyo


EL HAIKU SOBRE EL AGUA

PALABRAS LIMINARES



[…] Las entidades hambrientas perciben las aguas
como fuego; los seres humanos las ven como agua,
y los seres celestiales, como amrita (néctar de la inmortalidad).
Las aguas son las mismas en todos los casos,
pero cada tipo de ser las ve de manera distinta,
según los efectos de su Karma […][1]



Triste fleur qui croît seule et n’a pas d’autre émoi/
Que son ombre dans l’eau vue avec atonie.[2]-[3]



Entre otras graves, trascendentes  y muy diversas razones por las que estimo tan grandemente el (vasto, hermoso y profundo) dominio de la poesía, será sin duda,  la más dilecta, aquella que nos la muestra como la forma más verídica de cortesía con las palabras[4], y, desde luego, porque a través de tal gentileza y galantería lingüística el poeta verdadero se preocupa porque en verdad las palabras sean bella[5] y exactamente concertadas.[6] No por esto debe resultarnos extraño que haya un campo de la ciencia (y aun del arte) que se preocupe con mucha razón por la realidad rítmica máxima y primordial[7] que rige en un poema (dícese, ya sea en verso o en prosa),[8] nos referimos a la métrica[9].

                He aquí que estos breves y concisos poemas se organizan en versos cuyas unidades métricas se sujetan al principio del ritmo de manera harto particular. Nos referimos al haiku (del japonés haikai y hokku)[10] y que constituyen el corpus general de este librito de versos; eso sí, con sus particulares licencias en lo exigido por el arte general –y tradicional- del haiku; atrevimiento y privilegio que no se han obtenido en esta ocasión con novedad[11] por quien suscribe todos y cada uno de los poemas. Licencias, digo, que, aun bebiendo de la riquísima tradición oriental[12], toman unas directrices en muchos casos bien diferentes, reconociendo el carácter heterodoxo, disidente,
ntroducción a el Haiku sobre el agua. Francisco Acuyo
extraño a veces de este conjunto de poemas;[13] así pues, al margen de algunas singularidades métricas, si tratan de seguir el criterio de espontaneidad, naturalidad y tono ingenuo, acaso lo hacen en muchos estos poemas por directrices de indagación poética bien distinta a las bellas composiciones genuinas orientales (decíamos: taoístas, confucionistas o budistas). Sin embargo, en modo alguno hemos renunciado a uno de los valores y presupuestos fundamentales del haiku en su origen, a saber: ahondar en la inspiración más profundamente creativa que lleva, tanto al poeta como al lector, hacia una suerte de iluminación que permita indagar profundamente en la vida, también  en la verdad más íntima y verdadera  que une e integra nuestra conciencia –humana- con (la conciencia)  (d)el mundo.

                Es por lo anteriormente expuesto que creemos que el haiku, con todas sus especiales características, ofrece la vía esencial e idónea para eternizar sensaciones concretas convirtiéndolas en símbolos vivientes del mundo.[14] En la tradición opima de oriente (Bashoo, Buson, Kobayashi…) podemos ver este impulso intuitivo y de hondo significado como vehículo ideal para señorear nuestra conciencia propia y anularla[15] en pos de un éxtasis estético que pueda propiciar un estado de plenitud iluminadora.[16] Aquí  interesa, sobre todo, ir un paso más allá de la belleza de las cosas, nos concierne su significado profundo y especialmente su valor simbólico. En cualquier caso, si bien pueden detectar un cierto animismo panteísta (pansiquista en ocasiones) muy acorde con la tradición oriental, verán también discrepancias obvias que se manifestarán en diferencias estructurales sintagmáticas, más afines a la tradición riquísima de nuestro cancionero español (seguidilla) que, sin embargo, no rompe con la sobriedad y naturalidad discursiva original de este metro; por eso no estarán exentos estos versos de algunos recursos –a los que no se renuncia- retóricos intencionados (metáforas, metonimias, sinécdoques, sinestesias, analogías…) que aparecen y dan buena cuenta de esta realidad diferenciadora con la tradicional de oriente,  -de cuyo mayor o menor acierto –,  dejamos al benévolo y avisado  criterio del lector.


Francisco Acuyo



[1] Nichiren, D.: Los escritos de Nichiren Daishonin, Carta a Horen,  Herder, Barcelona, 2008, pág. 542.
[2] Mallarmé, S.: Hérodiade, Poesía completa, Ediciones 29, Barcelona, 1979.
[3] Triste flor que crece sola y sin otra emoción // que su sombra en el agua vista con atonía.
[4] Cortesía, como demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o  tratamiento, en este caso al lenguaje y a la idea misma de poesía.  Etimológicamente proviene de cortejo y esta a su vez del italiano corteggio, y concebida aquí en puridad como  manejo del verso entendido obra de arte.
[5] Y siendo muy consciente que hoy no es esta una postura susceptiblemente compartida por muchas corrientes (dizque) modernas y (o) contemporáneas o, mejor, coetáneas a este humilde poeta que suscribe.
[6] No obstante, regida por el número rítmico y la rima (si la hubiera).
[7] Quilis, A.: Métrica española, Ariel, Barcelona, 1984.
[8] Estébanez Calderón, D.: Diccionario de términos literarios, Alianza, Madrid, 1996, Pág. 848.
[9] Parece que muy denostada por aquellas tendencias que advertíamos supuestamente modernas e iconoclastas.
[10] Así se conoce este modo estrófico de poema (desde que así lo denominara Shiki Masaoka 1867-1902), cuya distribución de 17 sílabas, 5-7-5, en este breve poema es una de las características más singulares del mismo. También de fuerte arraigo en el sentido del ritmo de la lengua japonesa se da el caso del haiku de 19 sílabas,; en una composición 5-7-7. En este conjunto de poemas nos limitamos al uso estricto  y austero de esta métrica, no ofreciendo casos de estrofas compuestas (Tankas y Renga) que componen estrofas algo más complejas: primera estrofa 5-7-5 + 7-7.
[11] Acuyo, F.: Haikus de La Alhambra, Jizo ediciones, Granada 2013,  en primera edición, y en Entorno Gráfico, Granada 2014, en su segunda edición aumentada.
[12] Taoísmo, Confucionismo y Budismo Zen..
[13] Acuyo, F.: opus. Cit. Pág. 14. Véase en su totalidad la introducción a Kaikus de La Alhambra en sus dos ediciones.
[14] Rodríguez Izquierdo, F.: El haiku japonés, Edt. Guadarrama, Madrid, 1972.
[15] Yasuda, K.: The Japonese Haiku, Charles E. Tuttle Co. Tokio, 1963.
[16] Estado análogo al Nirvana, Satori, Iluminación…






ntroducción a el Haiku sobre el agua. Francisco Acuyo


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