miércoles, 22 de enero de 2014

LA MUJER EN NIETZSCHE, 3ª PARTE, POR TOMÁS MORENO

De las cinco partes que componen el excelente y muy actual trabajo del profesor y filósofo Tomás Moreno  dedicado al visión de Nietzsche en relación a la mujer, ofrecemos, para nuestra sección de microensayos del blog Ancile,  la tercera entrega.

La mujer en Nietzsche 3, Tomás Moreno, Ancile

LA MUJER EN NIETZSCHE, 
3ª PARTE, POR TOMÁS MORENO


La mujer en Nietzsche 3, Tomás Moreno, Ancile




LA MUJER EN NIETZSCHE (3ª parte)
VI. La mujer como apariencia y superficialidad
Para Nietzsche la mujer, como la apariencia, se caracteriza por ser cambiante, por su inestabilidad y mutación. El hombre, en cambio, se configura como estabilidad y certeza. Al conocimiento "científico" propio del hombre, que pretende ser seguro y permanente, se contrapone el de la  mujer que, como el artista, representa las potencialidades de un saber instintivo, intuitivo[1], abierto al proceso del ser, y por lo tanto a la transformación y el devenir. Pero es, sin embargo, a través de la mujer como el hombre aprende a gustar del árbol del conocimiento:
[...] La mujer fue el segundo fallo de Dios. –"La mujer es, por su esencia, serpiente, Eva"- esto lo sabe todo sacerdote; "de la mujer viene todo infortunio al mundo"– esto lo sabe asimismo todo sacerdote. "Por consiguiente, también la ciencia viene de ella […]. Sólo a través de la mujer llegó el hombre a gustar del árbol del conocimiento" (AC, § 48, pp. 83-84)[2].       
La mujer en Nietzsche 3, Tomás Moreno, Ancile                Pero la verdad de la ciencia o del conocimiento positivo poco o nada tienen que ver con la mujer. Según Nietzsche, "para todas las mujeres auténticas la ciencia va contra el pudor" (MBM § 127, p. 102) y, en consecuencia, buscar la verdad en la mujer es atentar contra su pudor. En efecto, entre mujeres se oye habitualmente la conversación "¿La verdad? ¡Oh, usted no conoce la verdad! ¿No es ella un atentado a todos nuestros pudeurs?" (CI, "Sentencias y flechas", § 16, p. 36.)[3]. La razón de ello reside en que "les parece como si de ese modo se quisiera mirarlas bajo la piel, -¡peor aún!, bajo sus vestidos y adornos" (MBM §127, p. 102).

                ¿Qué es lo que oculta la mujer bajo sus adornos y vestidos? ¿De dónde el exceso de su decoro? ¿Cuál es su misterio?, se pregunta Diana Carrizosa en su esclarecedor ensayo sobre esta cuestión[4]. Que la mujer se resista al desnudamiento parecería algo extraño en su naturaleza sensual. Pero es que la mujer no se resiste a la desnudez, sino al acto que la quiere violentar con una pretendida "desnudez absoluta". Su resistencia, su pudor, no vienen de que tenga algo que ocultar, sino cabalmente del hecho contrario. Aquí Nietzsche habla de la verdad como "una mujer que tiene sus razones para no dejar enseñar sus razones" (GC, Prólogo, p. 28). Su temor no consiste en que se la descubra, sino en que se descubra que no hay nada que descubrir. No hay nada oculto más allá, ni por detrás, ni bajo sus adornos y vestidos.
            Porque la mujer es cabalmente eso: adorno y vestido, superficie, epidermis. No existen imágenes más afortunadas que esas para nombrar la "apariencia" que es la mujer: trajes, prendas mágicas que realzan cualidades o que ocultan defectos, dietas, adornos, maquillajes, peinados, el célebre lunar que poblara los rostros femeninos del siglo XVIII. La mujer misma sabe que en este juego de la apariencia reside todo su
poder: "Un poco más gruesas, un poco más delgadas, ¡oh, cuánto destino depende de tan poca cosa!" (AHZ, III, p. 271). Y no sólo lo sabe, sino que lo afirma corporalmente: "El sentirse contento protege incluso del resfriado. ¿Se ha resfriado alguna vez una mujer que se supiese bien vestida? –Supongo el caso de que apenas estuviera vestida". (CI, "Sentencias y flechas", § 25 p. 33).
            Con frecuencia, hombres apasionados y rechazados por una mujer, dolientes por ello incriminan su carácter superficial llamándola desalmada. La mujer, entonces, con el efecto de despertar aún más ardientemente su deseo, se ofrece a éstos como una "máscara" cuyo interior nunca es encontrado:
La mujer en Nietzsche 3, Tomás Moreno, Ancile Hay mujeres que, por más que se busque en ellas, no tienen realidad interior, que no son más que máscaras. Es digno de lástima el hombre que se une a estos seres casi fantasmales, necesariamente decepcionantes, pero capaces precisamente de despertar con más fuerza el deseo del hombre: se lanza a la búsqueda de su alma […] y no para de buscarla (HDH, VII § 405, p. 230-231).
"Disfraz", "máscara", "velo" son términos que proponen un enigma, pero éste sólo se resuelve como "epidermis". Bajo el enigma de la mujer no hay nada, bajo su belleza no reside misterio alguno. Encantadora, engalanada, astuta, ingeniosa, amorosa, le pertenece plenamente el reino de la apariencia, hasta el punto de que sólo como apariencia le es dado alcanzar lo sublime: "El traje negro y el mutismo visten de inteligencia a cualquier mujer"[5].
            Nietzsche recuerda en este punto a  Gavarni quien, preguntado si ha logrado entender a las mujeres, sabe responder con ingenio: "Se considera profunda a la mujer -¿por qué?, porque en ella jamás se llega al fondo. La mujer no es ni siquiera superficial" (CI, "Sentencias y flechas" § 27, p. 38). Es un error creerla profunda e impenetrable porque nunca se pueda llegar a su fondo, cuando la razón para ello es que, en su carácter plenamente superficial, carece precisamente de fondo. Así, bajo la piel de la mujer no se halla una presunta esencia suya, sino una mera apariencia. Se debería hablar entonces con mayor propiedad, como acertadamente sugiere Diana Carrizosa, de un espesor de la apariencia[6]. Por eso, cuando se ve a la mujer detentando alguna profundidad o exhibiendo alguna virtud, no queda más que afirmar que éstas no le son propias, que les son donadas por otro.       
VII. La mujer como esencia inmortal: el error del "eterno femenino"
Por todo ello, cuando nuestro filósofo trata de adentrarse en el conocimiento de la mujer y se pregunta si tiene la mujer-en sí una esencia metafísica aprehensible para el hombre, si existe algo parecido a la mujer-verdad, o si el llamado eterno femenino, arquetipo de "mujer-eterna", tiene alguna realidad ontológica, constatará que es un problema, un misterio, un enigma indescifrable. Nietzsche, "el primer psicólogo de lo eterno femenino" como se autocalifica, se mostrará  escéptico ante esas preguntas:
Suponiendo que la verdad misma sea una mujer-, ¿cómo?, ¿no está justificada la sospecha de que todos los filósofos, en la medida en que han sido dogmáticos, han entendido poco de mujeres? (MBM, Prólogo, p. 17) [7].
            La mujer-verdad en tanto lejana, anhelada e inaprensible se corresponde con la verdad metafísica. Esa imagen de mujer, equiparada a la verdad -a la que el filósofo confiere la dignidad de hacerse término clave para la comprensión de la historia de la filosofía- no es más que una proyección del ideal del hombre: "El varón ha creado a la mujer -¿pero de qué? De una costilla de su Dios, de su ideal" (EH., 5, p. 63). Amante el hombre de su ideal de mujer, prefiere entonces seguir soñándola, disimulador de la naturaleza: como artista, como fingidor, como mentiroso. El llamado "eterno femenino" no es, en realidad, más que una creación ideal, una invención de poetas y filósofos dogmáticos
La mujer en Nietzsche 3, Tomás Moreno, Ancile
proyectándola, imaginándola, como un diestro
            La mujer se ha convertido así en lo que hoy es, porque se ha conformado con el ideal que el hombre se ha hecho de ella; ha acabado convirtiéndose, por amor, en lo que el hombre quería. Ese ideal, puede haberse llamado Virgen María para los cristianos, Beatriz para Dante, Laura para Petrarca, Dulcinea para Don Quijote, eterno femenino para Goethe o cualquiera de los infinitos nombres que alaban los poemas del amor-cortés. Sin embargo, siempre apuntan al mismo prototipo ideal de mujer: la mujer-verdad, la mujer en-sí. Algo que el hombre ha querido alcanzar por su perfección y que es, a la vez, lejano y arrobador:
Los hombres –dijo- son los que pervierten a las mujeres, y todo aquello en que falten las mujeres deben pagarlo los hombres y ser corregidos en ellos, pues el hombre es quien ha creado la imagen de la mujer, y la mujer se ha hecho con arreglo a esa imagen (GC, II, § 68, p. 71).
VIII. La acción a distancia de la mujer
Y es, precisamente, por carecer realmente de esa supuesta esencia metafísica e ideal, por ser básicamente apariencia, por lo que la mujer debe ser contemplada, como el buque de vela, en la distancia o desde la lejanía. En medio del tumultuoso mar, inerme, cualquier hombre desea el navegar reposado del velero que contempla en la lejanía, tal y como él desde la distancia lo imagina. Al espectador lejano, el buque o velero le parece estar en otro mundo, ajeno al incesante movimiento, más allá de toda la agitación de la existencia, inmerso en la felicidad apetecida, quieta y lejana.
            Igualmente ocurre con las mujeres. Sólo en la lejanía y en la distancia conservan su encanto y fascinación, o lo que es lo mismo, su misterio. En la cercanía éste se disuelve y desaparece. El hombre que es consciente de que "el hechizo y el efecto más poderoso es a distancia" (GC, V, § 361, p. 197) [8], sabe que precisamente el imperativo básico consiste en mantener esa distancia:
Cuando un hombre se ve entregado a su propia agitación, expuesto a la resaca en que se mezclan ráfagas y proyectos, le sucede, a veces, que ve pasar cerca de sí, seres cuya dicha y cuyo alejamiento le encantan: son las mujeres. Y él se figura que, más allá, con ellas se va lo mejor de su yo [...]. El hechizo y la influencia más poderosa de la mujer son, diciéndolo en lenguaje filosófico, su acción a distancia, mas para eso lo primero que se necesita es distancia (GC, II, § 60, pp. 69-70).
La mujer en Nietzsche 3, Tomás Moreno, AncileEn virtud de ésta, le es dado asemejarse al médico que, al hipnotizar a una mujer, termina hipnotizado por ella. Pero, ¿qué pasa a bordo del buque de vela?, ¿qué pasa si, llevado por la seducción de su propia proyección, el hombre quebranta el pudor de la mujer?, ¿qué pasa “si la aborda”? En la , dentro del regazo de la seguridad, su ideal (el ideal de mujer forjado por el hombre, la mujer soñada por el hombre) se deshace irremediablemente, ella pierde todo interés para el hombre en el momento en que se acerca, es decir, cuando se hace semejante a él. La cercanía y cotidianidad permiten sólo grados pequeños de idealización.

                De esto puede rendir testimonio cualquier amante que, tras convivir con la que fuera la mujer de sus sueños, se lamenta de que ella ya no es la misma. Precisamente como antídoto contra este desengaño, el hombre enamorado se siente instado al odio a la naturaleza, pues ésta le enseña bajo su mujer-ideal, las repugnantes funciones naturales a que está sujeta toda mujer[9]. Si quebranta el imperativo de la distancia inspeccionándola y escudriñándola sin pudor, pagará por su indiscreción el precio de ver sustituida su imagen ideal por las más vulgares verdades.


                                                                                                          Tomás Moreno




[1] De ahí "esas decisiones repentinas a favor o en contra que suelen tomar las mujeres, esos estallidos fulminantes de simpatía y de aversión que iluminan de pronto sus relaciones personales, en suma las manifestaciones de la injusticia femenina, han sido rodeadas de una aureola de gloria por los hombres enamorados"(HDH, § 417, p. 234).
[2] El anticristo. Maldición sobre el cristianismo, traducción y notas de Andrés Sánchez Pascual, Alianza, Madrid, 1978. En adelante: AC.
[3] Crepúsculo de los ídolos, traducción y notas de Andrés Sánchez Pascual, Alianza, Madrid, 1973. En adelante: CI.
[4] Diana Carrizosa, "Nietzsche: aspectos de la relación mujer-verdad", op. cit, pp. 22-24, cuyas reflexiones nos han sido de gran utilidad en estos apartados.
[5] MBM  § 237, p. 184. En esta apreciación la voz de Nietzsche deja resonar la estética kantiana, con su distinción entre lo sublime y lo bello, lo masculino y lo femenino. De sus escritos preliminares recogemos las siguientes afirmaciones: "Lo sublime conmueve, lo bello encanta. Lo sublime ha de ser siempre grande; lo bello puede ser también pequeño. Lo sublime ha de ser sencillo; lo bello puede estar engalanado. La inteligencia es sublime; el ingenio, bello; la audacia es grande y sublime; la astucia es pequeña, pero bella. Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor" (Kant, Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y lo sublime, Alianza Editorial, Madrid, 1990, capítulos I y II). Nietzsche habla desde prejuicios, coincide con Kant en varios puntos. No sólo en esta coincidencia refleja la visión de la mujer propia del siglo XIX, habla con voz de hombre para oídos de hombres.
[6] Vid.: Diana Carrizosa, op. cit..
[7] Nota de Sánchez Pascual: También en el prólogo de 1886 a la segunda edición de La gaya ciencia, § 4, emplea Nietzsche esta misma imagen: "Se debería honrar más el pudor con que la naturaleza se ha escondido detrás de enigmas y de multicolores incertidumbres. ¿Acaso es la verdad una mujer que tiene razones para no dejar ver sus razones?" En Así habló Zaratustra, "Del leer y el escribir", (p. 70) se califica de mujer a la sabiduría: "Valerosos, despreocupados, irónicos, violentos –así nos quiere la sabiduría: es una mujer y ama siempre únicamente a un guerrero". En fin, en el aforismo 220 de este mismo libro (AHZ, p.166) vuelve Nietzsche a repetir idéntica comparación: "En última instancia es la verdad una mujer: no se le debe hacer violencia").
[8] Ortega sigue a Nietzsche en este punto al destacar que:"Eso que llamamos amor de un hombre a una mujer ha comenzado siempre, no, como pudiera creerse, por el entusiasmo hacia la mujer próxima de la misma tribu o clase social, sino, al revés, por imaginar la mujer distante en el espacio y en el rango. Una y otra vez la mujer ha inaugurado su carácter y condición de amada bajo el aspecto de princesse lontaine" (Una interpretación de la historia universal, Revista de Occidente, Madrid, 1966, pp. 22 y ss.).
[9] "Para los enamorados, el organismo que hay debajo de la piel es una abominación, una monstruosidad, una blasfemia contra Dios y el amor. Pues bien; este sentir de los enamorados, respecto de la Naturaleza y de las funciones naturales, era el que experimentaban antaño los adoradores de Dios y de su omnipotencia” (GC, § 59, p.68).




La mujer en Nietzsche 3, Tomás Moreno, Ancile

MARGA BLANCO SAMOS EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA

Re cogemos para nuestro blog Ancile la entrada última del blog de La noche en blanco de Granada dedicada a la poeta Marga Blanco.
Enlace al blog de La noche en blanco de Granada.

Hoy traemos a las páginas de poesía de nuestro blog de La noche en blanco de Granada a la poeta Marga Blanco Samos.






LOS VERSOS DE MARGA BLANCO SAMOS
 EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA





Marga Blanco Samos (Granada, 1973) es Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y Profesora de Enseñanza Secundaria de Lengua Española y Literatura. Ha sido finalista del Premio Federico García Lorca de Poesía de la Universidad de Granada por el libro En un continente cualquiera (Universidad de Granada, 1997). Posteriormente ha publicado A cierta distancia (Cuadernos del Vigía, Granada, 1998) Mirando pájaros (col. Maillot Amarillo, Diputación de Granada, 2003). Ha sido incluida en las Antologías: Nuevas voces de la literatura en Granada (Consejería de Cultura, Granada, 1998) Milenium: Ultimísima Poesía Española (sel. de Basilio Rodríguez Cañada, ed. Celeste, Madrid, 2000); La voz ilimitada. Antología de poetas españolas 1940-2002, (sel. de José Mª Balcells, Universidad de Cádiz); Ni ciencia ni sombra. Poemas granadinos del siglo XX (sel. de Andrés Soria Olmedo, Diputación de Granada, 2003)  Antología del beso (sel. e introducción de Julio César Jiménez, ed. Mitad Doble, 2009) y Antología poética sobre el viaje (sel. Begoña Callejón, ed. Fin de viaje, 2011) entre otras. También ha participado en dos Antologías de la Colección Romper el Cerco: El grito, poemas contra la tortura (2005) y Un árbol en lugar de una estatua (2009). Ha participado en la coordinación del VII Encuentro de Mujeres Poetas (Granada del 6 al 9 de noviembre de 2002) y en la edición de Palabras Cruzadas, VII Encuentro de Mujeres Poetas (Universidad de Granada, 2003); y en la organización del Primer Encuentro de Revistas Literarias de Granada (del 6 al 8 de febrero de 2003). Ha publicado el libro de recopilación de columnas de opinión, Ojo avizor (col. El genio maligno, 2008).
Ha colaborado en diversas revistas literarias. Desde el año 2000 a 2004 ha sido directora de la revista Letra Clara, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. Desde septiembre de 2003 hasta noviembre de 2005 ha sido columnista del diario Granada Hoy. También ha publicado la Guía Didáctica sobre el poeta Luis Rosales, Cosas que yo más quería (Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Granada, 2010).



AQUÍ NO HAY AURORA BOREAL





Aquí no hay aurora boreal
pero el cielo come
del verde de los campos.
Aquí no crece el botón de oro
ni la hierba de la sangre,
pero qué importa
si al besarte
juntaba sin querer
el mar y los álamos.


(De Mirando pájaros)




 OYE




 Oye,
voy a llegar sin aliento
a decírtelo,
ven salta la tapia
tengo un cartón para la cuesta
monta sin hacerte daño con la barra
atravesemos el puente morisco
que nos lleve a otro sitio
que entren el agua y el sol por el espejo
antes de que a alguien
se le ocurra derribarlo
podemos decirle adiós a la muerte
al final de cada pueblo
antes de que la urraca
te susurre sobre el mármol
o el cemento. Vente conmigo.


(De Mirando pájaros)


Marga Blanco Samos






martes, 21 de enero de 2014

LA POESÍA DE MIGUEL ÁVILA CABEZAS EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA

Para nuestro blog Ancile recogemos del blog de La noche en blanco de Granada la última entrada dedicada al poeta Miguel Ávila Cabezas.
Enlace al blog de La noche en blanco de Granada.


En nuestra sección habitual de poesía de La noche en blanco de Granada, traemos los versos del poeta Miguel Ávila Cabezas.



LA POESÍA DE MIGUEL ÁVILA CABEZAS 
EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA





MIGUEL ÁVILA CABEZAS (Granada, 1953). Licenciado en Filología Románica e Hispánica por la Universidad de Granada y Doctor en Filología Románica por la de Almería. Actualmente ejerce como profesor de Lengua y Literatura Españolas en un Instituto de Educación Secundaria. Crítico teatral y literario y autor de 16 libros de poesía y de dos obras misceláneas de pensamiento tituladas, respectivamente, Loquinarias y Segundo libro de las loquinarias. Como poeta, filólogo e investigador teatral ha colaborado en numerosos proyectos colectivos y en diversos medios especializados. Asimismo ha publicado obras de investigación y crítica teatral, entre las que cabe destacar La dramaturgia de José Martín Recuerda. Recepción crítica y estudio semiótico de La Trotski y La llanura,  Edición crítica de La garduña de José Martín RecuerdaDisyuntivas teatrales (o no), y una edición crítica de las Poesías y el "Discurso de de las potencias del alma y del buen uso dellas" del humanista cordobés Fernán Pérez de Oliva. Su faceta de dramaturgo se concreta en las dos series de veinte piezas breves tituladas El juego de las bolas y Juego de payasos. Asimismo, es autor del corto “No Money. No God” (Casablanca, 2007), del guión para cortometraje titulado Blablablaaaaa y del proyecto de poesía visual titulado Nueva poesía española.

 Parte de su obra literaria ha sido traducida al árabe, francés, inglés y portugués.




A LA PINTURA





¡Comencé a pintar tan de pequeño!

¡Vive Dios, cómo emborronaba las calles solitarias
con mi lápiz lloroso
de breve compostura!

¡Oh Juan Gris de los portales! ¿Y los árboles?
No me nombréis los árboles,
ni siquiera mencionéis las esquinas o los hondos
balates (albañales de sombra).
En las lisas paredes era todo un maestro.

¿Y a qué hablar de mis cuadros perdidos
en estribos de puentes, al pie de los perniles,
sobre la hierba verde o al borde (siempre incierto)
de la noche profunda?

Mi arte hallaba la estima de las piedras,
el gozo de los musgos
y el asombro mojado de todas las hormigas.

¡Oh preciso Leonardo!
Con mi alzada pata medía la distancia
infalible
desde los ojos raudos al lienzo repentino.

Siempre usaba -es verdad-
para mis arduas (diré concentradas)
MA-NI-FES-TA-CIO-NES
hasta el silencio mismo de la muerte…

Tuve jueces y críticos severos:
bien es cierto que el tino en su criterio
animó mis deseos
de no exponer jamás en las puertas de nobles academias,
tampoco en las iglesias
en las que por un intenso y recóndito pudor
(que nunca llegué a vencer)
mi anhelo se escapaba como agua celeste
tras los pasos sedientos de ilustres borrachos
en la ciudad dormida.
¡Ay qué tiempos,
qué ascensión de la forma, qué consuelo más alto
el de aquella manzana de casas bien dispuestas
de cuyo entorno sin duda era yo
el rey indiscutible!

Hermoso, divino nirvana (mejor diría)
cuando, místico al viento, resuelto el ademán,
y en cualquier lugar (y sin fronteras)
me disponía yo al afán del acto creativo
con superior desdén de artista ya encumbrado.

¡Era tanto mi amor por la pintura!



PERFILES




Quiero pasar mi mano por tu perfil de sombra
donde el silencio grita y la noche te nombra.
Soy el río de sangre que empuja tu silueta
hacia el abismo incierto de esa luna inconcreta.
(Con un verso invisible regaré tu cercado
y una flor imposible crecerá en mi costado).
A lo lejos mi sueño cabalgará los montes.
Ni temeré las fieras de tu amor polizontes,
ni en la orilla este cuerpo aguardará a que el tuyo
se llegue hasta su casa para oír el murmullo
de los besos que escapan por la puerta de atrás…
(Mi deseo en tu ausencia algún día verás).
Hasta tanto me voy y me quedo, que es bueno
permanecer contigo si de ti soy ajeno.



NUEVA MEDITACIÓN DE DON QUIJOTE



                                  
Hablo conmigo y con mi sombra hablo.
A fin de cuentas, yo soy yo y todos los que sois
en el establo de la vida:
quienes busco y nunca encuentro,
los que acecho detrás de mi ventana
y al pasar me sonríen
como diciendo: “Iluso, ¿qué buscas?
Tú no eres de aquí ni de otro sitio
que no sea manía, impericia y locura.
Ya no estás.”

(¿De dónde vengo entonces?
¿Quién me trajo a este mundo
y a la grupa de qué rengo destino?)

He atravesado el tiempo
y aquí me veo, lo mismo que ayer y siempre,
lanceando una tropa confusa
de fantasmas.





Miguel Ávila Cabezas












domingo, 19 de enero de 2014

POEMA SEMANAL 3




Incluimos en la sección Poema semanal, un nuevo poema del libro La transfiguración de la Lira, ópera prima de quien suscribe estas líneas, y al que contemplan ya veintisiete años.

Poema semanal 3, Francisco Acuyo



LA TRANSFIGURACIÓN DE LA LIRA






EL verso y la ribera
en par de las corolas se respira:
estrella, dulce esfera
del río que suspira
los lirios blandos de su blanca lira:

ESTA luz reflexiva
está midiendo al sueño la armonía:
la yerba pensativa
trazó geometría,
y enlazaba su luz la poesía;

E indemne suscitaba
murmurando:
Deshace candileja
mi voz, si en luz acaba
la cárcel que refleja
tu lira grave entre mi suave reja.

LA fronda la paloma
nívea percutió del coro y lira
al canto del aroma:
Sonido le suspira
la cuerda leve que su vuelo inspira.

Y la yerba pagana
del místico reflejo se examina:
Toda invención hermana,
toda imagen divina
robada de su espejo y cristalina.

SOBRE enhiesta e inerme,
no se alza con su nombre, si ora gime,
ni irisa, si se aduerme,
certeza donde imprime,
líneas de agua que efímeras redime.

SIEMPRE deidad narcisa,
inmóvil si sensible, mariposa
retorna a dar en risa
la cristalina rosa,
claroscuro de plata decorosa.

¡BEBE amor, la primera
nieve de tu reflejo apenas, bebe
nieve de aquella esfera
sol de la misma nieve,
sol del espejo en su reflejo leve!

NOMBRADOR se realiza,
belleza que sin nombre se recrea;
diamante de ceniza,
cendal que musiquea:
¡Hágase la poesía, torne, sea!




Francisco Acuyo, de La transfiguración de la Lira



Poema semanal 3, Francisco Acuyo






sábado, 18 de enero de 2014

ARTECITTÀ, SYNESTHESIA JOURNAL, UNA NUEVA INICIATIVA EDITORIAL EN TORNO AL UNIVERSO DE LA SINESTESIA.

Artecittà, Synesthesia Journal, Ancile


Queremos desde las páginas de nuestro blog Ancile, dar la bienvenida a un nuevo proyecto editorial que viene amparado por la Fundación Internacional Artecittà, nos referimos a la revista científica Artecittà, Synesthesia Journal, que cuenta con un grupo de redacción excepcional y un conjunto de asesores de primerísima fila a nivel mundial en el ámbito de la neurociencia, la psicología, la medicina, la lingüística y la literatura, el arte, el diseño, las ciencias de la formación o la música, relacionadas con el mundo del fenómeno de la sinestesia.
Dejamos constancia en esta entrada de nuestro blog del nacimiento de esta interesante iniciativa que se abre al mundo de los cada vez más numerosos seguidores de esta singular fenomenología que puede detectarse en tan amplio despliegue de disciplinas científicas y artísticas.

Enlace a la número 00 de Artecittà, Synesthesia Journal.





Artecittà, Synesthesia Journal, Ancile




Artecittà, Synesthesia Journal, Ancile




Enlace a la número 00 de Artecittà, Synesthesia Journal.




Artecittà, Synesthesia Journal, Ancile


LA POESÍA DE CARLOS SÁNCHEZ EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA

Hoy recogemos del blog de La noche en blanco de Granada al poeta y profesor argentino afincado en Italia, Carlos Sánchez, en la última entrada de dicho blog con algunos de sus poemas.



Del poeta de Buenos Aires, afincado en Italia, ofrecemos en el blog de La noche en blanco de Granada, una muestra de su quehacer poético.









LOS VERSOS DEL POETA CARLOS SÁNCHEZ 
PARA LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA









Carlos Sánchez nació en Buenos Aires, Argentina, en diciembre de 1942. Ha viajado por muchos países de América Latina, Medio y Extremo Oriente como consultor y experto en comunicación social para diversos organismos de las Naciones Unidas y la cooperación internacional. Es ciudadano italiano y reside en Folignano (Ascoli Piceno).Ha trabajado como lector y profesor de Lengua y Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Cassino, “La Sapienza” de Roma, y “Suor Orsola Benincasa” de Nápoles. Ha publicado: “Gestos”, poesía (Ed. Juan Mejía Baca, Lima Perú, 1964); “América Latina mi país”, fotografías (Ed. Experimenta, Nápoles 1976); “Apuntes de vida”, poesía (Ed. Experimenta, Nápoles, 1978); “Signo de tierra”, novela, (Ed. Lalli, Siena, 1983); “El inquilino incomodo”, poesía (Ed. Gemina, Roma, 1991); “La efímera dulzura de vivir”, poesía (Ed. Búho, Santo Domingo, República Dominicana 1997); “Doce cuentos para ser leídos en conchos y voladoras”, cuentos (Ed. Búho, Santo Domingo, República Dominicana, 1998); “Alta Marea”, poesía (Ed. Quasar, Roma, 2005); “La poesía, las nubes y el ajo”, (Colección “I poeti di Smerillana”, Ed. Lìbrati, Ascoli Piceno, 2009), “Recuérdate que no sabes recordar”, (Ed. Lìbrati, Ascoli Piceno, 2010), “Sempre ai confini del verso - Dispatri poetici in italiano”, (Antología de Mia Lecomte, Ed. Chemins de tr@verse, Paris, 2011). “Todo fluye como un río” (Ed. Lìbrati, Ascoli Piceno, 2012)



CON TODA LA VOZ QUE TENGO






Yo le canto a la felicidad furtiva
a los paso retardados
a los errores
que dieron estímulo a mi vida
le canto también a los caminos
a los barcos oceánicos
a los puertos sin amarraderos.
Y no me olvido de cantarte
de cantaros a vosotras
dulces doncellas
a vuestra constancia
a mi resignación
de amores imperfectos.
Y le canto al gato de mi infancia
a los amigos muertos
a los amigos vivos.
Hoy quiero hacer justicia
con esta vida efímera.
Dejaré el desorden
impecablemente desordenado
los zapatos sin lustre
las cuentas saldadas.
Hoy me ha dado por el canto
y lo hago callado
en esta soledad de poesía
que es mi canto.





PENSAMIENTO FIJO





Con tantas cosas que suceden en el mundo
simultaneidad de veranos e inviernos
de lluvias y sequías
por encima de los bosques petrificados
de los lagos congelados
del sol ardiente
de la luna en pleno día
de los campos apenas arados
de las espigas maduras
de los océanos y mares y ríos
sin olvidar las luchas las guerras
las matanzas
las jaulas de las grandes ciudades
la precariedad de la libertad
de todas las libertades
hoy me desperté pensando en ti
y he dado vueltas por la casa
por el pueblo
por el bar
he comprado verduras
frutos exóticos
naranjas de Sicilia
pensando en ti
con tantas cosas que suceden en el mundo.




LA PALABRA



Apenas
una tímida palabra
de uso vulgar
atolondrada
entre tantas palabras
confundida
entre tantos conceptos
envejecida
fusilada
olvidada.

Libertad.








Carlos Sánchez