Con el título de Interacciones poéticas y matemáticas del mundo, traemos una nueva entrada para la sección de Poesía y matemáticas del blog Ancile, con la que reflexionar sobre las características cuantitativas (contables) del número poético en estrecha interacción con las cualitativas que destacan o pueden destacar en el verso y en el poema.
INTERACCIONES POÉTICAS
Y MATEMÁTICAS DEL MUNDO
Que un poeta se interrogue sobre si las matemáticas, no
siendo matemático, son un producto de la mente humana que posibilita potencialidades en estado puro, puede parecer cosa extraña. Sin embargo, no lo será
tanto, si entiende quien me escucha que hay ciertos parentescos entre ambas maneras de
aprehender y entender la mente y sus relaciones con el mundo. Así las cosas, no debiera parecer raro, no siendo matemático, que las interacciones numéricas impregnan la forma en que percibimos el conjunto de fenómenos que
conforman el mundo.[1]
También me preguntaba si, esa “puridad” matemática es en
verdad ajena a la experiencia o a las sensaciones fenoménicas. ¿Y la poesía, en qué dominio situarla?
Parece claro que lo sensorial y experiencial es fundamento para la realización
subjetiva de su arte, pero, ¿puede la poesía sustraerse, como la matemática, en
algún momento, de lo que empíricamente le concierne para el ejercicio creativo de hacer versos? Casi todos los lectores
se inclinarían, a priori, sin demasiada meditación al respeto, por la
apreciación sensorial empírica como su fundamento. ¿Quiere decir esto que no
existen o pueden existir esas potencialidades puras en el arte poética? ¿Son
los poemas ficciones necesariamente impregnadas de experiencia subjetiva y
agotadas en la percepción y la sensación?
Es fascinante constatar cómo los patrones numéricos
contienen, para muchos, no solo matemáticos (también físicos ¿también poetas?) la composición del mundo. Esto, además, es fácilmente constatable en la
norma, las pautas, las guías gramaticales y métricas en el ámbito literario, y
sobre todo, en el que estructura el verso y el poema para la consecución de su singular expresión poética. ¿Pero, únicamente como reflejo del dominio que concierne a los
fenómenos que rodean al creador? ¿O como producto genuino, profundamente interior, de su imaginación poética?
Estas interrogantes no son solo filosóficas, atañen a la
función del lenguaje y a la razón poética. De todas maneras debemos reconocer
que el cálculo, el cómputo, el cuento y el recuento silábico, de pies métricos... es un fenómeno tangible
expreso en la forma fonética de dicho acto de contar que, por cierto, parece
hoy no valorarse en la medida que se precisa. No obstante, hemos de entender que en la estructura rítmica del verso (métrica) la cantidad numérica está vinculada íntimamente al ámbito cualitativo expresivo del mismo, y no se pueden separar con esa fatuidad alegre como la que
hoy parece regalarse el escritor no avisado, ante todo porque el número poético no puede reducirse al
número (poético), reduciéndolo a categoría, y no tanto atendiendo
a las referencias y cualidades intrínsecas (expresivas) que lo componen.
Esto que decimos es solo una brevísima aproximación a los aspectos métrico estructurales en los que se pueden encontrar convergencias y diferencias entre el ámbito del número matemático y del poético, por eso daremos alguna nociones más en próximas entradas de este blog Ancile.
[1] Nemirovsky,
R, y Ferrara, F. en Tammet, D.: La poesía de los números, Blackie Book,
Barcelona, 2016, pág.9.



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