jueves, 1 de septiembre de 2022

EL VALOR DEL INDIVIDUO EN LOS ESTUDIOS CULTURALES Y LITERARIOS EN LA ACTUALIDAD

 Para la sección de Pensamiento del blog Ancile, traemos una serie de nuevos post que llevan el título general de la Poesía en el espejo posmoderno, y este inicial: El valor del individuo en los estudios posmodernos.




EL VALOR DEL INDIVIDUO EN LOS ESTUDIOS

CULTURALES Y LITERARIOS EN LA ACTUALIDAD

 


El valor del individuo en los estudios posmodernos. Francisco Acuyo

 


 

CUANDO hablo y pongo en cuestión a la persona, al individuo, no hago sino invocar no tanto el recuerdo sino la realidad propios del relato (que no metarrelato) de lo que sea el ser mismo. Sospecho mucho, o más bien tomad mi sospecha como certidumbre, que acaso esta veracidad ontológica (situada más allá o más acá de cualquier materialismo) en la crítica, tantas veces feroz de los pensadores, artistas, literatos, incluso científicos de la posmodernidad, no acabó de persuadirme aun cuando reclaman muchos elocuentemente para ellos las más respetuosas consideraciones. El afán de superar la modernidad en su implacable exceso quizá no dejó ver la naturaleza verídica del bosque de la humanidad, por mor de malentender la perspectiva que ofrecían los árboles individualmente. Quizá la misma indefinición del término posmodernidad, a guisa de un adiós sumario, da buena cuenta de su insuficiencia pues, si bien critica, lo hace imprudentemente: con algo de orgullo y no poco desprecio de los que pasarán por ser en muchos aspectos idénticos defectos. No sé, si en su afán de emancipación de la humanidad se pierden en exquisiteces intelectuales e ideológicas, de las que pudieren ser versados y hábiles, pero olvidaron que aquella humanidad está conformada por la inquietud existencial de sus individuos.

El valor del individuo en los estudios posmodernos. Francisco Acuyo
            No es esta introducción un combate teórico a ultranza contra la conjetura posmoderna, acaso un simple encuentro, en modo alguno aborrecible diatriba. Así, digo, que el valor del individuo es, decíamos, noción fundamental (dignitas) para el consecuente respeto hacia cada ser humano en virtud de aquella idiosincrática humana individualidad. El ethos o valor moral innegociable de aquel dignus que es propio de cada uno, por eso se dice que es siempre inestimable. La acción de dignificar (dignificare) equitativamente a cualquier persona es fundamento básico de cualquier reconocimiento a todo hombre, el cual, a su vez, será   dignatario de ese principio básico de reconocimiento, por lo que no debe parecer extraño que, de la doctrina posmoderna, en sus excrecencias especulativas, quiera echar con las cosas sobrantes por excesivas del mismo pensamiento moderno en el detrito informe del olvido.

         Si todo lo que atente contra la dignidad humana es intolerable por indigno, cabría reflexionar, si en la actualidad, más allá del pensamiento moderno y posmoderno, aquella Oratio de hominis dignitate[1] de Pico de la Mirandola, tiene alguna vigencia, sobre todo ante las continuas y grandilocuentes referencias a la Declaración Universal de Derechos Humanos en la modernidad y, desde luego, en lo que se ha denominado y definido no muy claramente (como buena y venerable crónica) bajo el término de posmodernidad. Lo que resulta más chocante es que, desde estas doctrinas críticas hacia la modernidad ni siquiera se haya planteado con cierta contundencia, que es el individuo el que pone esta cuestión de la dignidad desde la perspectiva personal más básica: todo se fía a una virtual humanidad que parece dejar de serlo por culpa de los evidentes excesos tecnológicos de la modernidad, y cuando deberíamos saber que el fin corona todo, y ese viejo arbitro común del universo, el Tiempo, acabará con todo un día.[2]

    En próximas entradas de este blog Ancile abundaremos sobre esta temática y la iremos centrando en el aspecto poético.


Francisco Acuyo



[1] Mirandola, P. de la: Discurso sobre la dignidad del hombre, Winograd, Buenos Aires, 2003.

[2] Shakespeare, W.: Troilo y Cresida, Obras Completas, vol. IV, Aguilar, Madrid, 1982, Pág. 293.


El valor del individuo en los estudios posmodernos. Francisco Acuyo


viernes, 26 de agosto de 2022

EL ÁNGEL DE LA ENCINA CENTENARIA

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, ofrecemos una nueva entrada con un poema dedicado a la sede de la Encina Centenaria, y cuyo título El ángel de la Encina Centenaria quiere ser un homenaje a la personas que la constituyen: trabajadores, asistentes sociales, terapeutas y a todas la personas que allí conviven con la esperanza de su mejoría. Es pues este poema una semblanza del bello lugar y el ambiente humano excepcional que allí se vive y se comparte tan solidariamente.



El ángel de la Encina Centenaria, Francisco Acuyo
Fotografía de Ramón Muñoz





EL ÁNGEL DE LA ENCINA CENTENARIA








Para todas las personas de La Encina Centenaria,
que trabajan, alientan, comparten y conviven
en su sede solidaria excepcional,
modelo de humanidad y fraternal entendimiento.


Por la tarde, esperando la noche
donde contemplar, entre amigos
fraternales, el ángel de las estrellas
por encima de la encina centenaria



   DE la encina alza el ángel
el vuelo centenaria:
el púrpura celeste
del horizonte escancia

   la copa de la tarde
que brinda solidaria
por el amigo cierto
que con bondad regala.

   Comprensión, indulgencia,
cordialidad y gracia 
fraternal de la encina
son fruto y son sustancia

   intangible que nutre
raíces, tronco y ramas.
El ángel de la encina,
benévolo sus alas

   abre a los corazones
fraternos la sagrada 
luz de un albergue donde,
al fin, sosiegue el alma

   desfallecida tras
la existencial jornada.
Si un instante del ángel
miráis el vuelo, blanda

   se hará en vuestro trasiego
vital la dura carga;
y un ángel entrañable
aquí extiende sus alas:

   mirad sobre la encina
en noche constelada
cómo un alma ilumina
de estrellas solidaria.


 



Francisco Acuyo





 

 



martes, 23 de agosto de 2022

MÁS ALLÁ DEL OBJETO Y DEL SUJETO: LA RELACIÓN COMO FUNDAMENTO DEL MUNDO

 Cerramos esta serie de entradas sobre lo más íntimo de la realidad fenomenológica como una vida animada, para la sección de Ciencia del blog Ancile, y esta vez bajo el título: Más allá del objeto y del sujeto: la relación como fundamento del mundo.


MÁS ALLÁ DEL OBJETO Y DEL SUJETO:

LA RELACIÓN COMO FUNDAMENTO DEL MUNDO


 


 Las dos culturas irreconciliables de C.P. Snow (ciencias y artes) parecen aspirar a un equilibrio perfectamente detectable en virtud, decíamos, de las deducciones extraíbles nada menos que de la misma física. Recordemos la física cuántica y sus aproximaciones a lo más íntimo de la materia, concepciones clásicas del espacio, del tiempo y de la misma materia alcanzan dimensiones deductivas mucho más que sugerentes, y desde donde podemos, así mismo constatar, que el reduccionismo clásico de nuestra física positiva adquiere cualidades admirables para la construcción y avance de nuevas y sorprendentes tecnologías, pero que no ha de funcionar también en otros ámbitos como el de la biología, las ciencias humanas o aquellos otros sistemas complejos que ponen en francos problemas sus nociones lineales de funcionamiento y que en modo alguno responden a su realidad intrincada.

                Por todo esto y lo anteriormente señalado me parece que, para concluir esta temática de tanto interés, sería bueno resaltar la necesidad de un nuevo enfoque sobre las realidades fenoménicas de nuestro mundo, atendiendo no sólo a la perspectiva cuantitativa de los objetos, sino también y especialmente a las relaciones entre ellos, atendiendo además de, al supuesto conocimiento objetivo, al conocimiento contextual.

                Creo que en la actualidad gozamos de una perspectiva lo suficientemente amplia para afirmar con Werner Heisenberg que, lo que observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de investigación. Por lo que el conocimiento más realista será el que se consigue en virtud de cómo se interactua con el mundo.

                La renovación del pensamiento moderno del anima mundi, es una manifestación expresa de que en la naturaleza (viva siempre), el todo es mayor que la suma de las partes. Buena cuenta de esta observación la da el principio de emergencia, desde el cual podremos entender propiedades sorprendentes y que veremos sobre todo cuando atendemos a la totalidad del sistema observado, mucho mejor que cuando lo hacemos de manera aislada atendiendo a sus componentes. De esto da muy buena razón la mecánica cuántica, donde las partículas no se comportan individualmente como cabría esperar, sino que pueden explicarse mejor en su conjunto, como un sistema dinámico que responde a las extraños comportamientos y propiedades para la física clásica y que demuestra la materia de lo infinitamente pequeño.

                El determinismo clásico no puede responder de manera satisfactoria a toda esa suerte de sistemas complejos, vivos, no lineales que en realidad componen el mundo, respondiendo a la impredecibilidad incontrolable de la naturaleza. Para acercarnos a esta anima mundi que ofrece el universo se hace imprescindible no sólo la ciencia, también la intuición de lo que impulsa este anima mundi, que tiende a ser ante todo una intuición integradora, que a su vez ofrece una conciencia renovada de ver el mundo.

                Necesitamos para aquel propósito de conocimiento integrador un proceso de observación activo, más allá de la experiencia alcanzada a través de cantidades o de explicaciones propiamente científicas. El control sobre las cosas bien debiera ser sustituido por el asombro y el impulso creativo, desde los cuales contemplar que el universo no es una máquina, sino una conciencia viva que improvisa en constante creatividad. Para todo ello será también inevitable atender a una concepción mucho más amplia de lo que la conciencia sea y signifique en el mundo.

 

Francisco Acuyo






viernes, 19 de agosto de 2022

LA CIENCIA FÍSICA DE LA RELATIVIDAD Y EL CUANTUM: ¿HACIA UN RENOVADO Y RARO ANIMISMO?

 Siguiendo la estela argumental de post anteriores traemos este nuevo para la sección de Ciencia del blog Ancile, esta vez bajo el título: La ciencia física de la relatividad y el cuantum: ¿hacia un renovado animismo?



LA CIENCIA FÍSICA DE LA RELATIVIDAD Y EL CUANTUM:

¿HACIA UN RENOVADO Y RARO ANIMISMO?

 



La ciencia física de la relatividad y el cuantum: ¿hacia un nuevo animismo? Francisco Acuyo

 

                Cuando queríamos advertir sobre la causa o causas qué han sido impulsoras de la supuesta actualidad de la concepción orgánica, viva, del universo, podíamos encontrar una clara evidencia nada menos que en el mismo corazón de la manifestación más radical del materialismo, a saber: la física.

                En numerosas entradas de este blog tratamos con detalle las características de las dos físicas más influyentes de la modernidad, como son la Teoría de la Relatividad y, sobre todo, la Física cuántica (sin olvidar las matemáticas y física del caos). La idea y las nociones de espacio y tiempo clásicas (absolutas y mecanicistas) sufren una revolucionaria transformación, de la que dimos cuenta en otras ocasiones, llegándose incluso al cuestionamiento de la existencia misma del tiempo, al menos como movimiento que trascurre linealmente,[1] que nos hace pensar en el tiempo más que como algo que direccionalmente corre o se mueve, como una topología muy singular, que podía emparentar en algunos aspectos con aquellas cosmologías verticales de las que hablábamos en otros post. No entraremos en detalles sobre los aspectos matemáticos y físicos en estos párrafos que nos ocupan por haber sido tratados anteriormente, pero sí sobre las consecuencias para la concepción filosófica y también científica de aquellos aspectos más profundos que conllevan estas concepciones cosmológicas y físicas.

La ciencia física de la relatividad y el cuantum: ¿hacia un nuevo animismo? Francisco Acuyo
                La cuestión fundamental es que, con las nuevas visiones físicas del mundo, tal y como sucede con aquellas antiguas cosmologías, nos abren unas puertas a un conocimiento tan ancestral como ahora se nos muestra revolucionario, a saber: que la naturaleza no es una máquina a disposición de la razón para su explotación y beneficio, amén de que el universo es más una comunión de sujetos, que una simple y superficial colección de objetos.[2] Pero creo que es muy conveniente advertir a nuestros lectores que en modo alguno esta suerte de animismo es exclusivo de aquellas civilizaciones orientales comentadas con anterioridad, sino que en el mismo corazón de toda logomaquia como es la cultura griega, subyace todavía con figuras como Platón y Aristóteles (en quienes puede detectarse un cierto carácter dualista animista en sus proposiciones lógicas) que, acaso, no habían podido sacudirse del todo el influjo de los griegos homéricos.

                Cuando Platón, en el Timeo, nos conmina a entender que el mundo es de hecho un ser viviente dotado de alma e inteligencia,[3] como única entidad que contiene al resto, consideraba que mundo tenía un alma o conciencia con capacidad para dar lugar a la luz y a la materia.[4] Así las cosas, para el filósofo ateniense, a la conciencia o el alma humana estaba en conexión con todas las demás entidades vivas a través del anima mundi.

                De la visión positivo mecanicista newtoniana parece inferirse ahora una especie de crisis que nos habla más que de la realidad del cosmos como cuantificación de las cosas, como producto de la relación estrechísima (acaso inseparable) entre ellas, relación, por cierto, puesta con gran énfasis por la misma mecánica cuántica.

                Daremos algunas nociones más al respecto de esta interesantísima renovación del sentir y pensar cosmológico de la antigüedad en nuestros días, eso será en próximas entradas del blog Ancile.

 

Francisco Acuyo.



[1] Véase todos los post relacionados con el tiempo en el ámbito de la física cuántica en este mismo blog Ancile.

[2] Berry, T., véase notas anteriores al respecto.

[3] Platón: Timeo, Obras completas, Aguilar, Madrid, 1978.

[4] Harding, S.: Tierra viviente, Atalanta, Gerona, 2021, pág. 38.




La ciencia física de la relatividad y el cuantum: ¿hacia un nuevo animismo? Francisco Acuyo


martes, 16 de agosto de 2022

EL ANIMA MUNDI DE LA COSMOLOGÍA VERTICAL DE LA ANTIGÜEDAD EN ALGUNAS CIVILIZACIONES.

 

Para cerrar el breve apunte y reflexión sobre cosmología mítica, para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos unos nuevos post en los que se reflexiona sobre la posible genealogía de sus intuiciones cosmológicas y su extraño parentesco con algunas apreciaciones de la astrofísica y la física moderna, y en este caso todo bajo el título: El anima mundi de la cosmología vertical de la antigüedad en algunas civilizaciones.

 

 

EL ANIMA MUNDI DE LA COSMOLOGÍA VERTICAL

DE LA ANTIGÜEDAD EN ALGUNAS CIVILIZACIONES.

 

 

El anima mundi de la cosmología vertical de la antigüedad en algunas civilizaciones. Francisco Acuyo

EN anterior entrada de este blog reflexionaba muy brevemente sobre la cosmología mítica de algunas civilizaciones, y de sus sorprendentes hallazgos reconocidos por la cosmología moderna. Ahora pretende este post establecer de manera muy escueta también, una suerte de genealogía desde la que disponer un origen satisfactorio de aquellas intuiciones extraordinarias sobre la configuración de los espacios y el tiempo del universo.

                De manera precisa y sucinta diré que pude atisbar que la estructura vertical (como la hinduista y budista) de aquellas cosmologías* (ya lo adelantaba en el anterior post) partían de una concepción del tiempo y del espacio acaso muy diferentes de la que hoy la ciencia y la convención social participa. Mucho tiene que ver un género de animismo que (que por cierto hoy parece nuevamente florecer en el ámbito del pensamiento humano, y que creíamos del todo desaparecido), donde se estima que el mundo y el universo es más una comunión de sujetos, que una colección de los mismos (Thomas Berry).

El anima mundi de la cosmología vertical de la antigüedad en algunas civilizaciones. Francisco Acuyo
                La vieja (e inquietante para muchos) idea de que la percepción animista tiene un valor primordial que se describe modélicamente en unos arquetipos muy bien definidos, que vienen a advertirnos que la naturaleza y todo lo que la compone es algo orgánico y vivo, participante acaso de una conciencia universal común. Esto será extremado hasta tal punto que uno de los fundadores de la psicología de arquetipos (junto a Jung), James Hillman, apreciaba que en realidad este animismo no era tanto una proyección de la psique subjetiva sobre el mundo material, como una proyección del mundo en nosotros mismos. Pero no debe parecernos extraña esta perspectiva, sobre todo si atendemos a pensadores de la talla Spinoza, Leibniz y Whitehead, quienes estimaban posible la sintiencia de la misma materia, considerada positivamente con posterioridad por el cientifismo postivista como inerte.

                Si atendemos un instante a la historia y circunstancias que confluyeron para la separación entre el objeto y el sujeto de la modernidad, tendríamos que remontarnos, según algunos estudiosos, al neolítico y la aparición de la agricultura, en la que tanto pastos como ganado deberían protegerse de la naturaleza (que se la estima como objeto) podía devastarlos (Paul Shepard). En cualquier caso, sería la revolución científica, con Galileo a la cabeza, quienes basándose en la razón, habría de explicarse cualquier contexto en el que la naturaleza se ofreciese en sus diferentes manifestaciones fenomenológicas. Así todo era susceptible de ser medido, y la naturaleza misma sometida al sujeto de la razón (Bacon). Descartes y su visión mecanicista del mundo hace inerte todo lo que no sea res cogitans, y fue capaz de reducir, mediante su metodología cartesiana, cualquier expresión o realidad de la naturaleza. Newton y su cálculo diferencial, haría que se descartara cualquier consideración subjetiva en el movimiento y acaecer de lo que sucede en el mundo.

                Dicho todo esto, ¿qué es lo que sucede o ha sucedido para que digamos que hay un renacer de este animismo inusitado al que nos referimos y que, traemos nostálgicamente en las concepciones míticas sobre la configuración de las estructuras del mismo universo?

                Daremos cuenta de todo ello en la próxima entrada del blog Ancile.

 

 

Francisco Acuyo



*Entiéndase un universo conformado por diferentes planos (lokah) distribuidos en muy diversa capas, relacionados todos por un estado mental, donde la conciencia es considerada primordial para la constitución del cosmos.

 

El anima mundi de la cosmología vertical de la antigüedad en algunas civilizaciones. Francisco Acuyo

jueves, 11 de agosto de 2022

EL DIARIO DE DEMETRIO, DE PASTOR AGUIAR

Con el título de El diario de Demetrio, de nuestro habitual colaborador y entrañable amigo traemos un nuevo y excelente  post para la sección de Narrativa del blog Ancile.



EL DIARIO DE DEMETRIO


 

El diario de Demetrio, Pastor Aguiar



Antes del amanecer, estaba tocando a la puerta de Demetrio Cansino. Yo venía con todo listo, los anzuelos, carnadas y una botella de warfarina, como le decíamos a la bebida destilada clandestinamente, gracias al azúcar que los empleados del central sustraían valiéndose de mil trucos.

Demetrio era unos pocos años mayor que yo, ya ambos habíamos pasado de los cuarenta, y al menos una vez por semana nos íbamos a la gran represa de Alacranes en busca de diversión y proteínas. Él me había enseñado todo lo que sé de estas artes.

Al segundo toque mi amigo entreabrió la puerta, y vi que estaba sin camisa, cosa rara, porque siempre me esperaba listo, con su bicicleta y sus avíos, incluyendo algo para merendar.

_ ¿Se te pegaron las frazadas, hombre?

_ No me digas nada; entra, que tengo que enseñarte una cosa antes de salir.

_ ¿Acaso Rubicunda…?

_ No, ella duerme todavía, así que baja la voz, no quiero que se entere del asunto, sabes como son las mujeres, que se van de la lengua.

_ Coño, ya me tienes intrigado, suéltala de una vez.

_ Bueno, tú sabías lo del aparato que conseguí para buscar oro. El caso es que el muy cabrón suena con cualquier metal.

A tales alturas me había halado hasta la mesa de cedro y obligado a sentarme en un ángulo, muy cerca de él, quien al instante se puso a revolver papeles en la parte baja del librero cercano. Al momento sacó una caja que parecía de hierro, del tamaño de las de zapatos.

_ ¿Qué misterio te traes? No me vayas a decir que eres rico.

_ Si fuera eso, ya hubiera estado en nota y con cara de carnaval, compadre. El caso fue que ayer, poco antes de romper la noche, me fui al lugar donde estuvo la ceiba de Saturnino, ya sabes lo que se dice sobre dineros ocultos alrededor.

_ Claro que lo sé; pero nadie ha encontrado ni un real por allí; ahora es un cayo de matorrales salpicado de huecos.

El diario de Demetrio, Pastor Aguiar
_ Así como dices; pero ayer todo fue distinto. Fui con el aparato y en una de esas se puso a sonar en el mismo punto donde estuvo el tronco de la ceiba. Por suerte había llevado el pico y pude abrir un hueco casi de mi tamaño, hasta que tropecé con esa caja que ves ahí, imagina, me puse a temblar de emoción, ya me veía contando luises de oro, y en vez de bicicletas, con una moto grande que nos llevara al mar, donde la pesca sí que tiene vergüenza.

Demetrio iba alargando la historia con una cara que nada tenía que ver con el júbilo. Estaba más serio que la seriedad misma.

_ Deja ese rostro de cadáver y acaba de vomitar, mira que no creo en cajas de Pandora.

_ Ni a la tal Pandora se le hubiera ocurrido tal precisión, amigo mío. Mira esto.

De inmediato sacó una especie de libro con tapas de cuero oscuro y al abrirlo vi que las hojas eran de un material parecido, pero más delgadas y blanquecinas, escritas con lo que supuse tinta.

_ ¿Y eso es lo único que había en la caja?

_ Ni más ni menos. Yo creí que iba a enfrentarme a secretos de Saturnino, o quizás una Biblia de los primeros tiempos, sabes que él era muy creyente. No puedes imaginar mi sorpresa cuando comencé a leer.

Demetrio hizo una pausa y tragó en seco al tiempo que buscaba un vaso imaginario por toda la extensión de la mesa.

_ Acaba de decirme lo que has leído.

_ Me importa un carajo que me creas o no, de todas formas ahí tienes la prueba, es un diario de mi vida, así como te lo digo, con su título atestiguando “Diario de Demetrio Cansino y Arteaga”, y debajo, en letras más pequeñas, entre paréntesis, “Para que sea vivido tal y como acá se cuenta”… ¿qué te parece?

A tales alturas, como no encontré palabra oportuna, e incrédulo según mi naturaleza, le arrebaté el manuscrito.

_ Cuidado, que las hojas están que se deshacen si no las tratas con el máximo de suavidad.

El diario de Demetrio, Pastor Aguiar
Efectivamente, la primera página mostraba lo que me había dicho, y debajo la fecha inicial del diario, que era la del nacimiento de mi compañero. “Acabo de nacer a prima noche del cuatro de diciembre…” y después los detalles del parto, de los padres. En la segunda entrada había un salto de seis meses, y
continuaba con lo de tomar leche de tetas, puré de malanga con caldito de pollo, etc. Salté cinco o seis hojas y pude descubrir a un Demetrio de siete años, en tiempos de la escuela primaria.

_ ¿Qué me dices?, ¿lo puedes creer?

_ Bueno, no tengo otro remedio que aceptar que hasta aquí todo parece ser tú mismo. Voy a tener que pellizcarme para convencerme de que estoy despierto.

_ Imagina entonces cómo me sentí yo según avanzaba en la lectura, cosas olvidadas y hechos exactamente ajustados a mis memorias. Cuando llegué a los treinta años el rapto de Rubicunda, con el suegro y los hermanos persiguiéndome a tiro limpio, y la herida en el muslo derecho, todo igualito, ¿cómo crees que me fui sintiendo? No pude hacer otra cosa que dejar el diario y darme manotazos en la cara, correr por los alrededores, retorcerme las orejas hasta convencerme de que nada cambiaba y la jodida caja con mi vida estaba allí, mirándome a los ojos.

_ ¿Hasta dónde, hasta cuándo pudiste leer?

_ Llegué hasta el mes pasado y no me fue posible continuar, creo que tú hubieras hecho lo mismo, nadie quiere enterarse de su propia muerte, de todas las desgracias, porque si hasta donde leí era pura realidad vivida, quién me iba a asegurar que el resto no sería igualmente pura verdad.

_ Claro, te entiendo; ¿pero entonces?

_ Nada, ahí lo tendré, y cuando vaya pasando el tiempo iré leyendo sin acercarme demasiado, con la esperanza de que alguna vez se equivoque. Tuve la idea de quemarlo, pero tengo miedo de que si lo hago todo se precipite y arda yo también. No tengo otra salida que este suspenso de sentir mi futuro encerrado en esa caja, con el peligro de que un día Rubicunda la encuentre. Quizás la entierre de nuevo.

_ Según veo las cosas, creo que vamos a tomarnos la botella aquí mismo y a tirarlo todo a la mierda, la situación no pinta bien para irnos de pesquería.

_ Acaba de traer esa warfarina, que de todas formas al diario le quedan más de la mitad de las páginas, y si no es que se pone a hablar de mis sobrevivientes, creo que no me toque estirar la pata hoy.



Pastor Aguiar




El diario de Demetrio, Pastor Aguiar


 

martes, 9 de agosto de 2022

BREVÍSIMO APUNTE SOBRE COSMOLOGÍA MÍTICA Y LA EXISTENCIA VIVA

 Para la sección de Ciencia del blog Ancile, incorporamos un nuevo post que lleva por título; Brevísimo apunte sobre cosmología mítica y la existencia viva.



BREVÍSIMO APUNTE SOBRE COSMOLOGÍA

MÍTICA Y LA EXISTENCIA VIVA

 

 

Brevísimo apunte sobre cosmología mítica y la existencia viva. Francisco Acuyo

Quienes me conocen saben de mi fascinación por la ciencia de la matemática, pues es soporte de la física, la astrofísica y la cosmología, y como aficionado a la astronomía resultan fundamentales para su entendimiento. No obstante, no deja maravillarme la apreciación y consideración del universo de las diferentes opciones míticas de referencia y explicación del cosmos, que podemos constatar con un grado de no menor fascinación al acercamiento a dichas consideraciones que tratan de explicar la naturaleza del universo y su tantas veces enigmático funcionamiento.

                Las intuiciones de la imaginación cósmica de algunas de estas corrientes resultan en verdad deslumbrantes y seductoras. El hinduismo y el budismo pueden ser un ejemplo en verdad tan desconcertante como asombroso.

                La noción de Eones Sistemas cósmicos y las seis Condiciones de la existencia viva, pueden ser un prototipo turbador y sorprendente de aquellas intuiciones de las que hablamos en el anterior párrafo. Debemos recordar que antes de la invención del telescopio, las dimensiones del universo no eran sino muy exiguas magnitudes que no acertaba ni a imaginar la verdadera dimensión del mismo.

                Para nuestro asombro, mucho antes del siglo XVII, en la India se barajaban nociones espacio temporales que eran más reales y cercanas a la inmensidad del cosmos que lo que en occidente hasta la fecha se podía siquiera imaginar. Sin el experimento y el cálculo matemático tenían una idea muchísimo más ajustada a dicha realidad de espacio tiempo de nuestro universo. La intuición les llevó a elaborar una suerte de imaginación cósmica que a día de hoy todavía nos deja perplejos.

Brevísimo apunte sobre cosmología mítica y la existencia viva. Francisco Acuyo

                La extensión del tiempo cósmico en Kalpas o Eones nos expresan no tanto una cuantificación al uso como una integración del sistema cósmico en una conciencia universal que mide a través de un símil o de un número con características muy peculiares, caracterizado porque cada Kalpa es la duración entre el origen y la destrucción de dicho sistema, pero con la singularidad que el paso de uno a otro sistema se sucede sin fin.

                El parentesco con la astronomía moderna es en verdad sorprendente en cuanto que cada sistema cósmico puede considerarse como una proposición que en la modernidad se conoce como universos aislados en conformación de nebulosas espirales que giran en un centro común, cuya forma descrita por el budismo como rueda de molino tiene un parentesco sorprendente.

                La consideración, en relación al estudio de exoplanetas en la actualidad, y la posibilidad de vida extraterrestre, exobiología, no es en modo alguno nueva y propia de los estudios y cálculos de la ciencia reciente de la astronomía, en el Mahayana se creía que la vida no estaba limitada a la tierra, ya que en los Budas y Bodhisattvas, insistían en que estos laboraban para liberar a los seres que sufrían en sistemas diferentes al nuestro.[1]

                Todas estas consideraciones (y otras muchas que podrían observarse en estas cosmologías), no hacen, sino que, en su curiosidad, me lleven a la reflexión y a la indagación sobre las mismas para intentar explicarlas en sus asombrosas coincidencias con la cosmología moderna, cuyo método científico lleva a similares apreciaciones. Veremos en próximas entradas alguna explicación al respecto, las cuales que pueden llevarnos a momentos de entendimiento que nos transporte a un inquirir insospechado, y por otra vía que no es la netamente científica.

 

 

Francisco Acuyo

 

 



[1] COnze, E.: El budismo, su esencia y desarrollo. F. C.E. Breviarios, México 1997, pág. 67.




Brevísimo apunte sobre cosmología mítica y la existencia viva. Francisco Acuyo