viernes, 7 de mayo de 2021

EL DEVENIR EXISTENCIAL ORDINARIO Y LA CREENCIA INAUDITA EN LO TRASCENDENTE

 Siguiendo el hilo argumental de la anterior entrada, y para la sección de Pensamiento del blog Ancile, traemos bajo el título El devenir existencia ordinario y la creencia inaudita en lo trascendente, este nuevo post.



EL DEVENIR EXISTENCIAL ORDINARIO

Y LA CREENCIA INAUDITA EN LO TRASCENDENTE

 

 


El devenir existencia ordinario y la creencia inaudita en lo trascendente, Francisco Acuyo

 


El devenir cotidiano de la existencia humana diríase ofrecer una perspectiva opaca a aquella aprehensión que nos inclina a atisbar, el umbral al menos, de la dimensión donde habita aquel algo que acaso se advierte más allá de dicha experiencia ordinaria y que hoy, quizá más que nunca, yace abotargado e insensible, a no ser bajo circunstancias muy especiales.

            No puedo dejar de insistir en el interés de aquellos personajes de la historia del pensamiento y de lo más extravagante de la conciencia humana (místicos de enorme relevancia en cualquier ámbito o disciplina que se pretenda acometer su entendimiento), como uno de los repetitivos intelectuales (y algo más que intelectuales) leitmotiv con los que justificar mi obsesión por comprender la singular cuando no extraña inclinación devota que raya en tantas ocasiones un paso más allá de un razonamiento lógico o científico de aquellos personajes excepcionales.

            La excepcionalidad de tantas figuras sobresalientes, dignatarias de lo más alto de la intelectualidad del ser humano certifican la realidad de esa búsqueda trascendente como algo en verdad trascendental para la conciencia de esas celebridades que se acaban por considerar creyentes, estableciendo o al menos poniendo seriamente sobre la mesa del pensamiento más profundo de la humanidad, si no lo innato (como acaso es el deseo en sus diversas manifestaciones), sí la inclinación del ser humano al debate sobre la cuestión de lo trascendente, sobre todo, si esta inclinación se ve respaldada por la razón, y si está en verdad está iluminada por la gracia.[1]

            La hondura traída al caso por no pocos místicos y creyentes devotos altamente relevantes nos habla, no sólo de una intuición más o menos razonada y razonable de lo que escapa a los sentidos y muchas veces a la razón misma, también o sobre todo de aquello que trasciende, pero que también integra y se hace realidad dentro del que intuye lo divino, pero también todo lo que fuera de él mismo da fe y constancia material de su veracidad en el mundo

            Es claro que la intuición de aquella unidad (esotérica y exotérica) acabará por manifestarse como la base y el principio de la multiplicidad que reconoce la filosofía, y aun la propia ciencia natural.[2] Que figuras excepcionales (reales o míticas), afirmen o nieguen la individualidad de lo trascendente, no ponen en duda, aunque rehúsen hablar de ello (el budismo) la realidad fundamental de lo trascendente en la vida de los seres conscientes, crean o no (si esta impronta permanece en cada cual aunque sea de manera inconsciente), para manifestar, finalmente, que aquellos que se sitúan más allá del tiempo de lo que es trascendente, una política siempre pacífica.

            Pero, para finalizar este capítulo, debemos destacar que esta penetración profunda de las cosas no será solamente propia del santo o del espíritu refinado en los saberes de la mística o la filosofía perenne, pues acabará por ser reconocida por todo aquella criatura con capacidad de discernimiento. Prueba de ello será la muestra más genuina de inteligencia como es el lenguaje.

            De esto daremos cuenta en la próxima entrada del blog Ancile con argumentos varios y expuestos en reflexiones apropiadas a la ocasión

 

 

 

 

 

Francisco Acuyo



[1] Estrada, J.A.: op. cit. pág. 25.

[2] Huxley, A.. La filosofía perenne, Edhasa, Barcelona, 1996, pág. 19.




El devenir existencia ordinario y la creencia inaudita en lo trascendente, Francisco Acuyo


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