Para la sección de Noticias del blog Ancile, traigo unos cuantos post basados en la presentación del libro Poética del silencio que se celebró el día 28 de mayo de 2025, en el templo del conocimiento, emblema de lo mejor de nuestra Universidad de Granada, la Biblioteca. Allí, el público asistente, junto a los que estábamos en la mesa (Eduardo Battaner, catedrático emérito de astrofísica y astronomía, el editor del libro José Antonio Rodríguez y un servidor), disfrutamos de un marco incomparable para hablar de ciencia, de arte y de poesía. Las fotos provienen de la cortesía de Alejandro Martínez Ferrer.
APUNTES Y NOTAS SOBRE POÉTICA DEL SILENCIO,
EN LA BIBLIOTECA DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA,
1ª ENTREGA
Quiero anticipar o mejor introducir mi intervención diciendo que en este libro no existen pretensiones que no sean fundamentalmente poéticas. Mi vocación y mi curiosidad de poeta, en este conjunto de trabajos que constituyen Poética del silencio, desembocaron en una suerte de juego entre teoría (literaria y científica) y praxis poética (que no es otra que el ejercicio de la misma poesía), y las cuales me llevaron a escribir este libro que, con toda su singularidad, parte siempre de la vivencia, la reflexión y ánimo de trascendencia que siempre la poesía invocó en lo más profundo de mi conciencia. La audacia, o quizá, la temeridad de acudir en estas páginas a la filosofía, a la ciencia, a las matemáticas incluso, son una muestra de ello, pero deben, no obstante, tener muy presente que su origen proviene, sobre todo, insisto, de mi curiosidad poética que ha sido y es siempre insaciable. Digo esto, porque me da la sensación que, aún en nuestros días, no se estima ni se entiende la poesía al margen de un ejercicio muy peculiar estético de lenguaje, o lo que es peor, de un mero recurso sentimental de desahogo, aunque esta insuficiencia provenga muchas veces de la falta de respeto que el poeta se tiene así mismo, tal vez por influjo de convenciones, ideologías o por la propia ignorancia de lo que encierra más hondamente la propia poesía. Así las cosas, no crean que, en la limitación de mis conocimientos filosóficos, científicos o matemáticos, quiera usurpar lugares que no me corresponden, haciendo referencia a cuestiones en las que de consuno inciden estas disciplinas, las cuales puede parecer que no deberían competer a un humilde poeta, que se mueve, sobre todo, en el dominio tantas veces inescrutable de las intuiciones, pero que no puede dejar entrever su amor y curiosidad por la ciencia, la filosofía y las propias matemáticas.
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| Fotos de Alejandro Martínez Ferrer. |
En el ámbito de aquellas limitaciones señaladas y en la amorosa inclinación y dedicación a conocer la más íntima naturaleza del discurso poético, podemos decir que discurre la disertación general que constituye este trabajo, del cual, puedo decir a ciencia cierta, que he disfrutado muchísimo a través de sus indagaciones, lecturas, investigaciones y la posterior redacción que concreta este conjunto de ¿ensayos? que constituyen el corpus de esta Poética del silencio.
Mis dudas y limitaciones no han sido óbice para mostrar la osadía de un discurso por momentos interdisciplinar en el transcurso de sus reflexiones, pero creo, sinceramente, que las fronteras entre ciencia y poesía, no son en muchas ocasiones más que un espejismo, tal vez proyectado de manera interesada o simplemente ignorante u olvidadas de lo más interesante de nuestro pasado; como un ejemplo pronto y casi improvisado se me ocurren los casos de dos figuras eminentísimas como son Parménides o Lucrecio, que escribieron en verso sus tratados de profunda filosofía o incipiente ciencia. Son tantos los maravillosos vasos comunicantes que existen entre las artes y las ciencias, que me parece, quizá, con toda modestia lo digo, no se ha sabido, o querido discurrir o acceder a esta concurrencia de manera acertada en la mayoría de las ocasiones para, con la seriedad que se merece, tratar esta poco reconocida convergencia.
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| Fotos de Alejandro Martínez Ferrer. |













