martes, 13 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" I

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos unas aproximaciones al libro, Arte, la vida en busca de sentido, recién presentado estos días de inicio de enero, y todo bajo la consigna: Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, en el que intervinieron, el editor del libro, José Antonio Rodríguez, el catedrático y miembro de la Real Academia de Medicina de España, Antonio Campos y el propio autor de libro.



ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: 

ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO I


Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo
José Antonio Rodríguez, Francisco Acuyo y Antonio Campos


Hubo un tiempo en que el poder de la razón no estaba separado de lo sagrado, de la profundidad de lo creativo, de la intuición de lo inconsciente, siendo todo ello una unidad que, por cierto, a la poesía desde siempre obsede. Quiero que entiendan este período, lapso, duración, intervalo, lejos de aquel cronotopo (bajtiniano)(1) , cuyas prolepsis (avances) y analepsis (retrocesos) expresivos en el relato narrativo y existencial, estuvieron amparados por una supuesta razón objetiva de dicho paso o transcurso de tiempo, y por lo tanto al margen de la subjetividad de cualquier conciencia. Sí, hubo un tiempo, por insólito que pueda parecer en las trasegados y muchas veces muy superficiales jornadas que acaban en nuestra actualidad por horadar lo más hondo de nuestro espíritu, en que el sabio era, sin asomo alguno a contradicciones, poeta, filósofo, científico, médico, lógico, matemático, profeta y, sobre todo, mago. Si lo miramos con atención, el logos  y el mithos(2) no estaban racional e intencionalmente escindidos; muy al contrario: se mostraban, se muestran, se mostrarán en un eterno presente donde el tiempo puede no tener ningún sentido, pues, en férrea quietud viven en connivencia de partido con la más alta ciencia, para gran ventaja de toda sabiduría.

Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo
En, Arte, la vida en busca de sentido, se persevera en aquella antigua observación por lealtad a una apreciación del mundo y de nosotros mismos casi desaparecida porque, aunque puede resultar cruento para muchos, el conflicto entre la ciencia de lo razonable y la genuina sabiduría apreciada en la antigüedad,  no acabo de ver, como poeta, pero también como investigador, ninguna seria porfía entre ellos. Sócrates, Platón, Aristóteles, alejaban sus juicios de razón de la presocrática comunión del mithos y la ciencia. La verdad perseguida por el científico, era para Parménides, Empédocles o Pitágoras, estado, sustancialidad, realidad, en fin, situados en la intemporalidad de lo sagrado, del espíritu como realidad última y primera.

¿Del espíritu o de la conciencia? Si es que ambas son la misma y primigenia y última realidad, el alfa y el omega del ser y de la nada, si la nada es la potencia de todo lo que será o fue y es un día ahora.

Aprendí del ejercicio creativo poético que el espíritu que impulsa la creación no se fundamenta tanto en la razón como en la alêtheia, la verdad, bebiendo de su fuente mitológica o sagrada. Supe que la poesía, como poiesis o aliento creativo es el manantial origen que actúa como la medicina que es memoria del germen, del principio, de la raíz, de la fuente de la vida, que no es otra que la creación. Entendí perfectamente por qué Platón (adorador del becerro de oro de la razón) tildaba de loco o poseso de las musas al poeta: porque temía su locura, le inquietaba el horror inconsciente de la diosa, de lo divino irracional, porque el poeta era, en fin, el chaman, el curandero, el médico de la antigüedad que nos advertía(n) de los peligros de la separación de nuestro espíritu de lo sagrado.

Daremos algunas nociones sobre esta publicación en próximas publicaciones del blog Ancile.


Francisco Acuyo


  (1) Al pairo de la concepción relativista de la física, en la que el movimiento y la materia estaban vinculadas al tiempo, siendo este una cuarta dimensión del espacio; nos acercamos nosotros en nuestras pesquisaciones más a una apreciación mecánico cuántica donde la realidad material convencional es puesta en duda y donde el observador, el sujeto, la conciencia son fundamentales para considerar lo que la realidad sea.

 (2)  Logos, el verbo, la palabra a la razón estrechamente vinculados; la realidad, la inteligencia fundamentada en la lógica y que ordena el devenir existencial (Heráclito), y que Platón y después Aristóteles, señalarán como fundamento de cualquier saber que aspire a ser ciencia. El mithos, como historia sagrada de algo acontecido (Elíade) en el pasado, antes quizá de la creación del mundo (Levi-Strauss) y que tal vez, no pueda, ni deba ser extrapolado o separado de lo más importante de la vida (Malinowski).



Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo






viernes, 9 de enero de 2026

INTERROGACIONES BÁSICAS SOBRE LA NATURALEZA DE LA CONCIENCIA

Siguiendo la senda de anteriores entradas sobre la temática de la conciencia, traemos esta que lleva por título: Interrogaciones Básicas sobre la naturaleza de la conciencia. para la sección de Ciencia del blog Ancile.


INTERROGACIONES BÁSICAS


SOBRE LA NATURALEZA DE LA CONCIENCIA






Señalábamos con anterioridad que la conciencia, según algunos de los más prestigiosos e ilustres investigadores de este singular fenómeno, era un claro producto de la evolución y, por tanto, instrumento esencial para la supervivencia del portador de ella. Si atendemos a que el atributo de la conciencia necesita de un sistema nervioso (y por tanto de un cerebro generador de la misma), ¿qué tendríamos que decir entonces de todos aquellos organismos que pueblan la tierra y carecen de este sistema nervioso y son mucho más antiguos que la mayoría de animales y por supuesto de la especie humana? ¿Cómo han podido sobrevivir si ella? ¿Pueden tener conciencia esas especies que carecen de sistema nervioso? ¿Qué decir de las plantas?

Si proseguimos interrogándonos, ¿es la complejidad e increíble variedad de tipos de neuronas y su intrincada organización en la interocepción y la regulación de la vida el origen de la conciencia? ¿Y si fuese a la inversa?  ¿Y si el proceso interoceptivo-afectivo no difiere tanto como creen muchos de los procesos perceptivos, reflexivos, lingüísticos y creativos, véase el fenómeno sinestésico?1  ¿Es la conciencia la cualidad de los impulsos nerviosos homeostáticos que actúan únicamente para la conservación de la vida? ¿Podemos distinguir tan drásticamente el aspecto fenomenológico (psicológico) de la conciencia, del netamente fisiológico? Me remito en este último aspecto de nuestras dudas a la investigación de la sinestesia.2  ¿Existen, en fin, fronteras marcadas, definitorias entre la interocepción, la propiocepción y la exterocepción en virtud del concepto neurobiológico de la conciencia? Y, finalmente, ¿es la conciencia personal el único modo de conciencia?


La creencia del fenómeno de la conciencia proveniente de la necesidad evolutiva creemos que no acaba de explicarla. Se dice que la emergencia de sentimientos homeostáticos constituye una etapa crucial para que la conciencia se materialice. ¿Y si fuere al contrario, la conciencia es la que facilita cualquier tipo de materialización, incluida la biológica?

Desde una óptica de la información, surgen nuevas dudas. Si pudiésemos reducir el proceso de la conciencia y la memoria a la actividad y procesos cerebrales, acuden nuevas interrogantes: ¿Cómo y dónde se guarda la ingente información y, además, puede ser accesible en cualquier momento? Si realmente el cerebro es el mensajero de la conciencia (John C. Eccles), ¿tendríamos que afirmar con Rogers Penrose, que el cerebro posibilita, pero no produce la conciencia?  ¿Podemos, pues, afirmar que el cerebro es un mediador de la experiencia de la conciencia? Lo cierto es que no son pocos lo que afirman que la conciencia puede experimentarse de manera independiente de la función cerebral.

Veremos que no es un disparate encontrar amparo para una explicación harto interesante de la conciencia desde de la óptica de la física, sobre todo de la física cuántica. Ofreceremos algunas hipótesis y realidades incuestionables desde este dominio singular e insólito, y mucho más cercano a la realidad del fenómeno difícil de la conciencia. Veremos en próximas entradas del blog Ancile algunas consideraciones al respecto.







   1 Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, Sinestesia pincel del pensamiento, 2ª edición, Entorno Gráfico Ediciones, Colección Exagium, Granada, 2023.
  2 Ibidem.
  3 Damasio, A.: ob. cit. Pág. 105.
  4 Se ha calculado que el cerebro contiene, aproximadamente 1014 sinapsis, si cada sinapsis alberga un bit de información el funcionamiento del cerebro requeriría más de 10 14 bits para el procesamiento de información, mucho más largo que el código del ADN, y que el cerebro necesitaría 1014 bits para el proceso de información. Por esto, dicen, es imposible que la conciencia esté en nuestro ADN, lo cual concluye que una célula de nuestro cuerpo (cerebro) no constituye un Productor verosímil de conciencia. En cualquier momento de vigilia (Simon Verkovich), se producen entorno a 1024  acciones por segundo en el cerebro. Si añadimos a esto la capacidad necesaria para dar cabida a la memoria a largo plazo, entonces la capacidad global de almacenamiento de datos tendría que ser de 3,1017 bist, cm3, lo cual, con los conocimientos actuales de los procesos neuronales es inconcebible. (Lommel, P.V. ob. cit. págs. 244-245.)





martes, 6 de enero de 2026

DE LA NATURALEZA DE LAS COSAS, DE FRANCISCO SILVERA

Para la sección Editoriales amigas, del blog Ancile, traemos la novedad, De las naturaleza de las cosas, de Francisco Silvera, en edición de la firma editorial Alhulia, que con las pulcras, hermosas y cuidadísimas ediciones a las que nos acostumbra, reúne los poemas de este título, el cual recomendamos desde nuestras páginas amigas a todos aquellos que gusten de la buena poesía. Como muestra, estos poemas que aquí ofrecemos seleccionados por el propio poeta.



DE LA NATURALEZA DE LAS COSAS, 


DE FRANCISCO SILVERA




De las naturaleza de las cosas, Francisco Silvera




OTOÑO, 1




Y desearíamos

que resucitaran,

que alzaran sus cuerpos

siendo todavía


mundo.

             Pero no,

el otoño llega

probando la angustia

en la inercia calma


de lo frío.

                 Vemos

la quietud, sabemos

que ya es para siempre,


todo sigue vivo

con el movimiento,

y qué quieto estás.


 

INVIERNO, 2




El invierno huele

a torcaz que canta

buscando su casa,

al humo primero

de la chimenea

que estrena ese frío

sin entrar aún.


Hay silencio y cala

la tarde, y hay alguien

dormido esperando

nada, la infinita

desidia cansada

de lo por llegar

que nunca ha de ser.


La estación avanza

dejando vacíos

en cada camino;

desiertos los vanos,

la pared esconde

vida de interior,

tiempo de quietud.





 

EL CAMPO SOLO, 4




Semeja la vida

la desdibujada

senda abandonada

que el tiempo olvida,


el camino estéril

cubierto de ramas

ciego por la grama

mostrando lo débil


de todo lo humano.

Fuerza rumorosa

apagada y muerta,

pisada deshecha,


el bosque devuelve

y cubre la altiva

figura artificial

del trïunfo vano.



 

De las naturaleza de las cosas, Francisco Silvera
Francisco Silvera

INVIERNO II, 2




Raro cielo

azul plomo

del confín

de la tierra

extranjera,


agua ansiada

horizonte

de la vista

que suplica

nube y lluvia.


Cae la tarde

más allá

de lo humano,

noche fría.



 

PRIMER VERANO, 5




Qué locura el agua

con el sol, la nube

que se va y levanta

un techo celeste


de cielo tan limpio

que parece Dios,

qué hermosa la tarde

verde, tierna y fresca.


Lejos queda el gris,

el frío distante

parece recuerdo,


la vida reclama

su música en flor

tibio el aire al fin.


 

    VERANO, 4



Incipit Aestas



Lluvia de verano

que engañas a todos

con lágrimas santas,

arrastras tristeza

como si septiembre

pintara la tarde

de luz de sol densa

y sonora, lenta.

Pero detrás tuya

retorna el ardor

con toda su fuerza,

la alegría verde

se rinde y el dios

agostará campos, personas y cielo.




 

ESTÍO, 2




Tristeza de estío

en paisaje fosco,

densa elevación

de la bruma ardiente,


calor criminal,

lento, lento el tiempo,

la muerte insolente

y la vida oculta,


que pase de mí

la feroz canícula

y venga la nube


blanca, fresca, grande,

que abarque la vista

y alague mi pena.



LAMENTO

Lamento de otoño...



Corazón y el agua

van juntos, discurren

perplejos por cauces

desesperanzándose,


porque cuando arrastra

el turbión la carne

un pulso de sangre

se agolpa y nos rompe


la vida.

             Te daba

método y tormenta

para calar almas,


pues saber llover

y latir es ser

manantial de afectos.





Francisco Silvera






jueves, 1 de enero de 2026

EL NOMBRE DEL AMOR

Saludamos el nuevo año con un poema para la sección de Poesía del blog Ancile, el cual lleva por título, El nombre del amor.


EL NOMBRE DEL AMOR 



EL NOMBRE DEL AMOR. Francisco Acuyo



(En un jardín constelado



   En un río estelar tal coyuntura
de planetas conté, que su corriente
en el número, nunca suficiente,
delirio fue infinito su factura.

   Mis ojos hacen de su luz lectura
en gran acopio cuando, de repente,
del sueño desperté: lo real miente
en labios de mi amor y su hermosura.

   Aquella noche, en el jardín dormido
quedé sobre sus brazos viendo el cielo
constelado, y pensé, si ya perdido

en las estrellas, raro es que no asombre,
siendo infinitas y su amor mi anhelo,
que cada una brille con su nombre.





EL NOMBRE DEL AMOR. Francisco Acuyo


viernes, 26 de diciembre de 2025

M 13, POEMA EN VERSIÓN RUSA DE LA PROFESORA SVETLANA CHERTOUSOVA

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traigo la versión rusa del poema (soneto) titulado, M13, versionado por la profesora Svetlana Chertousova, de la Universidad Estatal de Mordovia. y que me decía literalmente esto: En esos días he traducido su poema M13 (es lo primero que he encontrado en su blog). En realidad no es usted un poeta nada fácil. ¡Para entender la elección de palabras, metáforas e imágenes del texto he tenido que leer mucho sobre la astronomía! Y además su estilo no es simple, lo que me gusta como un reto para un traductor. He conservado 11 sílabas en cada línea y he intentado usar palabras arcaicas de la esfera de la religión. Agradezco mucho el esfuerzo de la profesora Chertousova, en el que demuestra el conocimiento profundo de amabas lenguas.


М13


M13, Francisco Acuyo y Svetlana Chertousova


 

О ангелы, мятежны ли, смиренны,

Вы очи к небесам не возводите.

Там, где в бездонной выси вы парите,

Звучит нестройный хор гласов священных.

 

Мерцает ярко звездное скопленье,

Законы мирозданья воплощая.

И ангелов в светила превращая,

Находит в сем искусстве утешенье.

 

Задумали иные херувимы

Отвергнуть созидательное семя,

Но в сфере звезд покой несокрушимый –

 

Не покорить вселенскую природу.

Избавив от оков людское племя,

Господь им даровал души свободу.



M 13





   Ángeles ni rebeldes ni leales:
no esperéis nunca más mirar al cielo,
parecían oírse en su alto vuelo
voces en canto acorde desiguales.

   El celeste racimo las señales
muestra donde transforma en paralelo
ángeles en estrellas, pues, consuelo
en su artificio busca naturales.

   Contra su especie y tiempo y la simiente
que los sembró, una parte de ellos quiso
desdecirse, mas no pudieron frente

hacer al sol de la globular calma,
y si hicieron al hombre manumiso,
Dios clemente le dio libertad y alma.




Francisco Acuyo





M13, Francisco Acuyo y Svetlana Chertousova


martes, 23 de diciembre de 2025

SOBRE LA SINGULARIDAD (¿INMATERIAL?) DE LA CONCIENCIA

Bajo el título: Sobre la singularidad (¿inmaterial?) de la conciencia, retomamos esta fascinante manifestación fenoménica de la conciencia, para reflexionare sobre ella a la luz de los nuevos descubrimientos de la neurociencia, la física, la filosofía o la ciencia cognitiva, y todo ello para la sección de Ciencia del blog Ancile.


SOBRE LA SINGULARIDAD 

(¿INMATERIAL?) DE LA CONCIENCIA



Sobre la singularidad (¿inmaterial?) de la conciencia, Francisco Acuyo



Ilustres investigadores del difícil problema de la conciencia (David Chalmers), preconizan que esta (la conciencia), responde de manera natural a una lógica singular que se ha de asentar en aquellos organismos dotados con complejos sistemas nerviosos, producto de un proceso evolutivo que tendría como beneficio espectacular la inteligencia (Antonio Damasio). No puedo dejar de advertir a nuestros amables lectores que, ya de inicio, se me plantean serias dudas sobre la conciencia como una manufactura más o menos intrincada de la evolución. Así mismo, que aquella conciencia sea necesariamente un beneficio único de entidades orgánicas dotadas con un sistema nervioso (que habría de culminar en el maravilloso y, por descubrir en muchos aspectos todavía, órgano cerebral, siendo aquella conciencia pues, un epifenómeno de cerebro). Daremos cuenta de la motivación y del razonamiento de estas dudas más adelante. Previamente, me gustaría indagar sobre conceptos que atañen al propio fenómeno de la conciencia que me hacen dudar, creo, que muy razonablemente.

Sobre la singularidad (¿inmaterial?) de la conciencia, Francisco Acuyo
        El origen de aquellos procesos que podemos considerar genuinos de organismos y criaturas dotadas de un cerebro con el procesar no solo la inteligencia, también emociones y sentimientos, radica en la capacidad de tener conciencia. La definición de conciencia no es algo que haya sido definitivamente clarificador por propios y extraños a este fenómeno ciertamente fascinante cuando no enigmático. El mismo diccionario de la RAE lo demuestra en sus variadas acepciones.(1)  No tardó mucho en trasladarse, con no poca controversia, este problema difícil de la conciencia al ámbito de la Inteligencia Artificial (IA). El ingenio artificial, dotado de programas lo suficientemente sofisticados y complejos podría dar lugar a una conciencia artificial. No son pocos los que niegan esta posibilidad, al menos por ahora. No obstante, mucho se discutido si es posible que una computadora pueda dar lugar a algo en su procedimiento de datos, que sea indistinguible de la conciencia. El célebre test de Turing, en 1950, dio numerosos argumentos para establecer una discusión, cuando menos harto animada. Si en 2014 se creó un bot(2)  conversacional que logró confundir a los que dialogaban con la máquina, no debemos perder la perspectiva de que dicho test lo que pretende no es generar una conciencia, sino emular a esta. 

    En cualquier caso, si está fuese posible en el ámbito de la IA, pondría en jaque las afirmaciones de ilustres neurocientíficos que afirman que la conciencia es un producto netamente orgánico o biológico, o más concretamente, derivado de procesos homeostáticos manifiestos en los sentimientos (según Damasio), a mi juicio percepciones propioceptivas, derivados de aquellos procesos.(3) 

    Que la conciencia sea únicamente un proceso biológico que nos permite sentir y sentirnos, sigo insistiendo, me parece una aproximación parcial de lo que la conciencia en realidad sea. Es más, que la conciencia encuentre fundamento en la evolución biológica para garantizar la supervivencia, es una afirmación a sí mismo bastante pobre de lo que en realidad la conciencia supone como fenómeno, aunque hablemos de una conciencia estrictamente personal.

    El hecho de vincular la conciencia a la vida es algo en principio del todo lógico, pero que en modo alguna explica su naturaleza y finalidad. De hecho, ¿cómo puede la materia (biológica en este caso) generar conciencia? Es esta una interrogante nada nueva.(4)  Y que pone en cuestión que aquella, la conciencia, pueda ser un epifenómeno del cerebro, aunque exista una reacción perceptible en la actividad eléctrica, magnética y química cuantificable en determinadas áreas del cerebro.(5) 

    Científicos de primera magnitud nos advierten de que en realidad no es posible localizar un área del cerebro en la que la actividad neuronal, corresponda con la imagen del mundo que tenemos ante nosotros (Francis H. C. Crick). No es, en este caso, ninguna atrocidad intelectual teórica que la propia actividad neurológica o cerebral sea producto de la propia conciencia.

    Cuando en tantas ocasiones escribía un poema, o hacía una determinada reflexión sobre un tema de investigación cualesquiera, intuía que el contenido de dichos pensamientos y emociones no podían explicarse por la mera activación neurológica. Es más, me daba la sensación que aquello que el poema hacía consciente en mis versos de determinadas emociones, sentimientos, ideas incluso de trascendencia, no podían ser sino un impulso de la conciencia en sí, que, como singularidad, hace que mi cerebro posibilite patrones(6)  con los que interactuar en una dinámica particular interactiva.

    Entonces, ¿debe tener la conciencia, según lo expuesto hasta ahora, una función determinada? ¿Acaso la única conciencia reconocible aquella que nos garantiza la supervivencia, a tenor de las ventajas que con ella se obtiene, según la teoría de la evolución? ¿La interocepción proveniente de la conciencia está solo por para atender a la homeostasis del cuerpo? ¿Es, en fin, la conciencia un oportuno efecto secundario del indispensable proceso de la regulación de la vida?(7) Veremos en próximas entradas del blog Ancile, si esta interrogante tiene o no algún sentido.



Francisco Acuyo




 (1)   f. Conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios.
Sin.: conocimiento, consciencia, discernimiento, entendimiento, reflexión, percepción, pensa-miento.
f. Sentido moral o ético propios de una persona. Es gente sin conciencia.
Sin.: moralidad, remordimiento, escrúpulo, pesar, reparo, recato, ética.
f. Conocimiento espontáneo y poco reflexivo de una realidad. No tenía conciencia de haber ofendido a nadie.
f. Conocimiento claro y reflexivo de la realidad. Aquí hay poca conciencia ecológica.
f. consciencia (capacidad de reconocer la realidad circundante). Por fin recobró la conciencia.
Ant.: inconsciencia.
f. Psicol. Facultad psíquica por la que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.
(2)  Bot, aféresis de robot.
 (3)  Damasio, A.: Inteligencia natural y la lógica de la conciencia, Destino, Barcelona, 2025
  (4) Lommel, P. V.: Consciencia, más allá de la vida, Atalanta, Gerona, 2023, pág. 227.
  (5) Ibidem.
  (6) Noë, A.: Out of Our Heads: Why you Are Not Your Brain, and Other Lessons From the Biology of Consciousness, Hill and Wang, Nueva York, 2009
(7) Damasio, A.: ob. cit. pág. 50.




Sobre la singularidad (¿inmaterial?) de la conciencia, Francisco Acuyo


viernes, 19 de diciembre de 2025

FELICITACIÓN DE NAVIDAD DE ANTONIO CARVAJAL, CON EL POEMA "AQUELLA SUMA DEIDAD", DE ANTONIO VELÁZQUEZ DE MAMPASO, Y CON ACOTACIÓN DEL PROPIO CARVAJAL

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos un nuevo post de Felicitación de las Navidades enviado por el poeta Antonio Carvajal, con acotación a un Calendario Celeste que le envié por estas señaladas fechas. El poema es de Antonio Velázquez de Mampaso,* que comienza: Aquella suma deidad.




* El licenciado Antonio Velázquez de Mampaso fue beneficiado de la parroquia de Santa Escolástica, componía y cantaba sus propias chanzonetas; falleció en 1634, (reinaba Felipe IV, vivía Pedro Soto de Rojas) y se le honró por la Universidad de Beneficiados de Granada el 5 de febrero de dicho año; pronunció el sermón (que se conserva) el Maestro Bartolomé de Alcaraz Clavijo.



AQUELLA SUMA DEIDAD,

DE ANTONIO VELÁZQUEZ DE MAMPASO








Para el aniversario del descubrimiento
de las lunas de Marte y de la patente de la
máquina Singer, día 12 de agosto de 2026,
Francisco Acuyo, celeste lírico
ingenio, eclipse total de sol pronostica
.



AQUELLA SUMA DEIDAD



Quien vido tal novedad

que la Luna al Sol es velo

y no hay eclipse en el Cielo

ni en la tierra escuridad

Aquella suma Deidad

que hizo el Cielo y el suelo,

está cubierta con velo

de sagrada humanidad.

Y la grande claridad

no pierde de luz un pelo,

que no ay eclipse en el Cielo

ni en la tierra escuridad.

Suele la lumbre mayor,

por natural propiedad,

con su mayor potestad

deshacer a la menor.

Que cubre la claridad

la Luna del Sol un velo,

y no hay eclipse en el cielo,

ni en la tierra escuridad.




Antonio Velázquez de Mampaso