Para la sección de Editoriales amigas, del blog Ancile, traemos una nueva entrada para recoger la publicación el título, El arca de Rada, de Albert Torés y Pilar Quintás. Se trata de una primicia editada y producida por el Grupo Pandora, proyecto bajo la dirección gráfica de Pedro Tabernero, con texto, decíamos de Alber Torés e imágenes de Pilar Quintás. Porta sendos prólogos de Rafael Ávila y Pedro Tabernero. La impecable reproducción la lleva a cabo Pepe Morán Antequera, siendo el diseño gráfico de Magos Ferlín, y todo ello coordinado por Chantal Abitol.
El resultado es verdaderamente hermoso, modelo sin duda para los que amamos las buenas y cuidadas ediciones, y que creemos que el libro como objeto de arte es posible. Las abstracciones de Pilar Quintás armonizan perfectamente entre el singular texto en prosa, todo lo cual nos hace recordar la proverbial locución horaciana de su Ars poetica: Ut pictura poiesis. Los textos de El arca de rada son la pintura que habla y las ilustraciones la poesía silente que se nos ofrece a la pupila, como ya nos advertía sabiamente Simónides de Ceos
Esta publicación bellísima un objeto vivo que guardo con delectación y que recomiendo vivamente a aquellos que se complacen con las ediciones excepcionalmente bien hechas, y todo ello armonizado con con muy buena literatura y una sugerente y hermosa expresión plástica.
Incluimos un texto de Albert Torés y alguna de las ilustraciones de Pilar Quintá, que a la sazón conforman la excelente y primorosa edición de El arca de Rada.
EL ARCA DE RADA,
DE ALBERTO TORÉS Y PILAR QUINTÁS
FRAGMENTO
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| De Pilar Quintás |
El viejo Rada siempre se ha movido entre luces y sombras con una facilidad desconcertante. Desde siempre, se ha distinguido por una notable inteligencia y una curiosidad insaciable por el mundo que le ha rodeado. Personalmente, me parece incluso que no hace alardes de su brillantez intelectual y que hay un esfuerzo por contenerse, retenerse, tener prudencia. Sus intereses tan variados como manifiestos le llevaron a cursar estudios de filosofía y letras, pero también se licenció en ingeniería del sonido y sintió pasión por el arte y ejerció todos los oficios del mundo que puedan realizarse. A bote pronto o a vuelapluma, según lectores agrupados en “érase una vez” o bien en “no te lo vas a creer”, me percato que los incidentes de la emisora de radio podrían tener su autoría en el viejo Rada. Al fin y al cabo, se trata de arte técnico, de instigar por estudios de grabaciones, remover locales de sonido, diseñar equipos de audio, manejar diferentes herramientas, ver, manipular monitores, y micrófonos, grabaciones de imágenes, producciones de discos y sobre todo retransmisiones. Ya anuncio que no tengo pruebas de ello pero tampoco las tengo para no pensar en ello. ¿Cómo es posible que recitara de memoria toda la
poesía de Neruda, por ejemplo? Con todo, lo que lo hacía indiscutiblemente misterioso no era tanto su conocimiento sino su capacidad para desaparecer en tierras lejanas y también cercanas sin dejar rastro. Más aún, cuando llegaba a una nueva ubicación, reaparecían sus saberes y objetos -siempre contenidos- pero que nadie había visto antes. En las investigaciones llevadas a cabo, mejor aún, en simples conversaciones con los vecinos de esa pequeña ciudad francesa, otra aldea portuguesa en la que estuvo y ese pueblo anudado a montaña, siempre se escucha que el viejo Rada, como si nunca hubiera sido joven, tenía contactos en
sociedades secretas y círculos de eruditos ocultistas. El desconcierto ya cuajó, puesto todo ello añadía una capa más de misterio a su persona. En los múltiples viajes del viejo Rada, muchos más de lo que son posibles realizar en una vida longeva, todos ellos se volvieron legendarios.
El viejo Rada, con sus hazañas, reales o imaginadas, pero percibidas sin ningún género duda, pasaba a engrosar el delgado santuario de los héroes.
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