Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos, en dos entregas, la intervención de Eduardo Battaner, catedrático emérito de astrofísica y astronomía, que lleva por título: Presentación del libro de Acuyo: Poética del silencio: en el ser del verso la música de la nada, en la que intervino el editor del libro José Antonio Rodríguez, de Entorno Gráfico Ediciones, y el autor del libro, quien suscribe estas líneas, y todo ello en el marco espléndido de la Biblioteca de la Universidad de Granada. El reporte fotográfico es de Alejandro Martínez Ferrer. Como curiosidad, observen la octava rima o copla de arte menor cuya construcción estrófica es muy particular en la combinación de sus octosílabos y distribución de sus rimas y versos blancos, y que introduce su intervención.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE ACUYO:
POÉTICA DEL SILENCIO.
EN EL SER DEL VERSO, LA MÚSICA DE LA NADA,
POR EDUARDO BATTANER,
1ª ENTREGA
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| Eduardo Battaner, foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer |
Es un privilegio que
en sitio tan venerable
entre tantos incunables
vea este libro la luz.
… Lo veo y no me lo creo…
Si mis ojos no me mienten…
…está entre los asistentes…
está… ¡san Juan de la Cruz!
Ahora en serio, porque este es un libro serio.
Nos encontramos en este gran templo de los libros, que es como decir, el gran templo de las ideas. Aquí nos encontramos con las ideas de los sabios de antaño, libros deseosos de saltar a nuestras manos, libros que están esperando “la mano de nieve” (que decía Becquer) que los vuelva a abrir, para ofrecernos sus secretos, sus sueños, sus vivencias.
El momento de la presentación de un libro viene a ser su nacimiento. Este libro nace en el mejor de los paritorios, en el templo de los libros, junto a sus muchos hermanos de otros tiempos, incluso sus añejos hermanos incunables. Este paritorio está asistido por unos bibliotecarias y bibliotecarios que preservan su conservación, su orden y su silencio con esmero y amor. Los libros están ahí para conversar con nosotros. Los bibliotecarios facilitan que los libros pasen de la conservación a la conversación.
Gracias a su directora, Olga Moreno, por ofrecernos este magnífico recinto, bajo su magistral cimborrio; gracias a María Artés, bibliotecaria Jefa de Servicio, que nos atiende en este acto, comadrona del nuevo libro.
Ella nos asiste para sacar a la luz un nuevo libro. Gracias, de nuevo, María. Es un lujo contar contigo en este venerable recinto.
Gracias de todo corazón a la Biblioteca Universitaria, una de las más grandiosas del mundo actual, émula de las míticas de Alejandría o de la Córdoba califal.
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| E. Battaner, F. Acuyo y J.A. Rodríguez, foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer |
Déjenme que cite a Galileo que expresó de forma sucinta y sencilla el mejor invento de la humanidad: la escritura y el libro:
“Pero sobre todas las invenciones estupendas, ¿qué mente elevada fue la del que encontró el modo de comunicar sus más recónditos pensamientos a cualquier otra persona aunque esté distante grandísimo espacio de lugar y tiempo? Hablar con los que están en las Indias, hablar a los que aún no han nacido ni nacerán de aquí a 10000 años y ¡con qué facilidad! Con varias reuniones de 20 caracteres sobre el papel”.
De esta invención que dijera Galileo, se beneficia este libro, para beneficio de los lectores.
María Artés tendría dificultades para colocar este libro que tengo el orgullo de presentar: ¿Es un ensayo filosófico? ¿es un libro de poesía? ¿Es un libro de ciencia? Tan difícil sería de instalar en la adecuada estantería como es difícil definir a su autor. Como la ciencia es filosofía natural, yo diría que es un libro de filosofía, libro de filosofía escrito por un poeta. Porque está escrito con un subyacente estilo poético. Sus frases rezuman poesía.
Francisco Acuyo es doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ha escrito numerosos libros de poesía y filosofía, y dirigido varias revistas literarias. La lista es interminable. Mantiene un exquisito “blog” de poesía: “Ancile”. Sus méritos son muchos y buenos. Difícil seleccionar, tan buenos son tantos.
Es además el creador de una sociedad literaria denominada “La Ciudad Ilustrada”, a la cual me siento orgulloso de pertenecer. También pulcramente editada por “Etnográfico Ediciones”.
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| Editor, presentador, autor y A. Campos, foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer |
Sus últimos libros, o mejor, sus penúltimos, “Arte: la vida en busca de sentido”, prologado por Antonio Campos, y “El mal, aroma de la nada”, prologado por José Enrique Martínez, son excelentes complementos de este.
Hay un paseo en Granada que lleva a la Fuente del Avellano, tan evocador para los literatos. A lo largo del paseo se han erigido bloques que contienen poemas de consagrados poetas. Pues bien: uno de ellos, es de Francisco Acuyo. Es un placer ver que su nombre y un poema suyo se encuentra entre otros muy laureados nombres: san Juan de la Cruz, Alberti, Carvajal… Esta sí es nota destacable en su largo y frondoso curriculum vitae.
Francisco Acuyo es un gran poeta, un gran filósofo y un gran astrónomo amateur.
¿Por qué tiene usted que leer este libro? Se lo recomiendo fervorosamente. No es fácil de leer. ¿Por qué? No porque sea un libro profundo, que ciertamente lo es hasta el abismo. Sino porque despierta la imaginación de tal manera, que los ojos se cierran, la frente se eleva, la mente se pierde por nuevos senderos, el alma se adormece y dinamiza. En la lectura, cada paso pide una pausa.
Si tiene usted tiempo y tranquilidad y deseo de nuevos pensamientos, éste es su libro. Prosa sin prisa. Lectura sin locura (o quizá sí, pero locura de la buena). Lectura realmente para el deleite y la reflexión.
¿De qué trata el libro? El título es un oximorón: “Poética de Silencio”. Otro oximorón en el subtítulo escondido en el interior: “La música de la nada”. Y también “En el ser del verso”.
Permítanme que les lea un párrafo del prólogo:
“Este libro trata de la nada. El autor ha encomendado este prólogo a un físico, lo cual podría parecer un atrevimiento, porque si éste, el prologuista, hubiera razonado como un físico de oficio, habría llegado a este breve necio comentario apartando de un manotazo este objeto inútil. “Este libro carece de interés; trata de la nada, la nada no es nada, la nada no es un concepto aceptable en física. Otra cosa es el vacío. Nosotros distinguimos entre vacío y nada. El vacío sí es un concepto aceptable. Un libro que trata de la nada es un libro que no trata de nada”.
Necio, necio, necio desprecio hubiera sido. Hay que rebatir al físico de oficio con la misma física, como también hace, con mejor tino que yo, Francisco Acuyo. Me parece que los grandes físicos, Heisenberg, Schrödinger, Einstein, está más capacitados para saborear este libro que los físicos de oficio.
Werner Heisenberg, uno de los padres de la mecánica cuántica, decía, con estas o parecidas palabras, que la física, a base de razonar con precisión sobre conceptos definidos con precisión desecha todo aquello que, precisamente por ser impreciso, es importante. Pensemos en palabras de difícil o imposible definición precisa: vida, alma, amor, dios, humor, arte, consciencia, belleza, nada… Que son importantes no hay duda, pues son de las palabras más usadas en nuestro lenguaje diario. Entre ellas hemos incluido “nada”, el fundamental objetivo de este libro.




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