lunes, 28 de julio de 2014

EL GRILLO, RELATO DE PASTOR AGUIAR

Nos complace traer a nuestra sección de Narrativa del blog Ancile otro (inédito) de los espléndidos relatos a los que nos tiene acostumbrados el escritor y poeta  (y amigo verdadero) Pastor Aguiar, esta vez bajo el título de El grillo, sugerente y simpática narración costumbrista que hará, de seguro, las delicias de nuestros habituales lectores.



El grillo, relato de Pastor Aguiar, Ancile




EL GRILLO




El grillo, relato de Pastor Aguiar, Ancile





(A mi amada esposa, quien me sugirió escribir esta anécdota tomada de la realidad)





Andaría yo rozando los quince, sí, recuerdo que la finca estaba bajo amenaza de desaparición. Otras más extensas ya habían sido robadas por el gobierno. Ahora me parece humor negro, imagina, la autoridad tomando posesión de la propiedad ajena; pero no iba a hablar de eso. En realidad se trata del grillo. No vayas a imaginar una persona llamada así, o apodada como tal.
Era lo que en realidad conocemos por un grillo de seis patas. De seguro habrá muchas variedades, aunque a éste no llegué a verlo. Digamos que era un grillo negruzco, lo que los campesinos llamábamos “sangandongo”, por sus dimensiones; de pecho poderosísimo, casi barril. Un grillo a punto de caballo al que tuercen los testículos, coño, porque nunca olvidaré aquella voz tremenda. Ya dije voz y no quiero tachar lo escrito; sin embargo, para ser fiel a la memoria, suma de todos los grillos del mundo: échales pimienta en el trasero y mezcla tal retumbe de ametralladoras con relinchos, mugidos. Así me pareció cuando debían ser las dos de la madrugada.
Como estaba desarrollando la hombría a todo tren, y mi madre adquirido esposo, me habían dispuesto una cama personal en un cuarto que no era otra cosa que la mitad del portal forrado con tablas de palma real. En una esquina, a los pies del camastro, se amontonaban diversos cachivaches, desde varios sacos de maní con cáscara, latas, la montura de la yegua, hasta el fogón de keroseno que pronto iba a sustituir la cocina de leña.
Aquella noche me había acostado un poco más tarde, por lo de la caza de cocuyos con mis primos Bernardito y Raúl. Al otro día mi padrastro iba a llamarme a las cinco para guataquear arroz en la finca de los Calderines, así que necesitaba dormirme pronto. No había mirado el reloj, pero serían alrededor de las once.
Parece que la excitación de las carreras tras los cocuyos no se me apaciguaba. Me traté de relajar sobre el hombro derecho. La oscuridad era una masa sofocante, propicia para los fantasmas, como aquella poeta que solía caerle desde el techo a tío Martín y abofetearlo hasta que éste le cantara las décimas que ella le iba dictando.
Como me consideraba hombre, por los nuevos atributos que en los últimos meses me iba descubriendo, sacudí tales bobadas de apariciones y me empeciné en la laguna de Asiento Viejo, el agua mansita lamiéndome los pies como un bálsamo, el yerberío donde las truchas saltaban tras las ranas en pelotas, con aquellos muslotes que se me antojaban de Magalys, ya mujercita.
Boca arriba no, así tendría pesadillas, precisamente los cabrones fantasmas. Mejor del lado izquierdo, para que la pared me diera apoyo a la espalda; pero entonces el grillo.
Sí, cuando al fin el sueño me cubría de telarañas, el primer timbre. No era el típico cric crac; era un timbrazo alargado y filoso, entre serrucho devorando maderas y ese chirrido que lanza el cristal de los vasos cuando se frotan.
_ Ah carajo, lo que me faltaba.
Si hubiera sido un grillo normal, nada mejor para calzar el sueño, pero esta cosa que al minuto imaginaba como dije al principio, me machacaba los sesos.
Calculé que se escondía entre dos tablas, a la altura de mi región lumbar. Así que encogí la pierna derecha y con el calcañal golpeé dos o tres veces la zona.
_ Menos mal, creo que se fue_ Pensé ante el breve silencio.
Y fue breve en verdad la tregua, tiempo mínimo para el segundo aire que lo potenció al máximo, porque entonces tronó un repertorio de elefantes en estampida, toros durante la capazón. Algo así, de seguro, era la causa de que la gente enloqueciera. Atanasio había perdido la cordura con este grillo que debía tener medio siglo de edad y pesar cerca de una arroba.
Para colmo, por aquella época yo ni soñaba con los libros de yoga, las largas sesiones de meditación que mucho más tarde me ayudarían tanto a nadar a través de las calamidades.
De haber tenido tales recursos de autocontrol, no dudo que me hubiera relajado, respirado profundamente y con toda la fuerza de mis sentidos hechos puños, sacado al grillo hijo de mala madre hasta la luna misma.
Lo de tener que madrugar dejó de preocuparme; ni siquiera dormir quedó en mis planes inmediatos. Ahora
El grillo, relato de Pastor Aguiar, Ancile
me enfocaba, desesperadamente, en asesinar al grillo.
Cerca de mi cabeza había una lámpara de petróleo, los fósforos al pie. La encendí y una luz haragana y pestilente apenas destejió cuatro a cinco varas de sombra alrededor.
Como tal penumbra no me hería los ojos, pensé que de asustarse el animal, podría conciliar el sueño.
Todo lo contrario, creo que el indecente bicho de los mil demonios se sintió en la Escala de Milán, y terremótico, desguazó cuanta nota usted sea capaz de imaginar. La tablazón vibró, los clavos lloraron a punto de ser escupidos. Fueron patadas entonces, manotazos míos en cada juntura. Él tomaba un brevísimo reposo y contraatacaba con burla creciente.
Cuando ya había decidido salir con la colchoneta para el extremo sin paredes del portal y tirarme junto al seto de yerba buena, se me ocurrió la venganza perfecta.
Agarré un caldero bien hondo y lo repleté con agua. Acto seguido, con la mecha de la lámpara, encendí el fogón y puse el recipiente a hervir.
Fue cuestión de veinte minutos en que soporté la tortura gracias a la sorpresa mortífera que muy pronto iba a dar a la desmadrada bestia.
La yema del índice me gritó que el agua comenzaba a hervir. Apagué la hornilla y llené un jarro de medio litro.
_ Ahora vas a hacer gárgaras, hijo de la putísima, vas a ver quién puede más, coño.
Lancé la primera roseada detrás de la cama, justo donde debía estar. Parte del líquido rebotó y fue empapando el colchón y anegando el piso.
Otra andanada debió mojar los sacos de maní, ah, bonito lío me iba a buscar; pero ahora lo que me importaba era freír al monstruo.
Cuando supuse que era cadáver, que al amanecer lo iba a encontrar sobre la yerba cercana a la pared, más grande que el cerdo Candito, sonó molto vivace en la unión de dos paredes, detrás del fogón. Furibundo, así el caldero por las asas y lo vacié allí mismo, de sopetón, y después lancé el recipiente vacío con todas mis fuerzas. El metal retumbó por toda la casa armonizando con la gritería de la lámpara desguazándose.
Desde el cuarto al otro lado de la sala, me llegó la voz de mi madre.
_ ¡Pepito, qué te pasa!
_ ¡Nada, un grillo que no me dejaba dormir; pero acabo de matarlo. Quédate tranquila!




Pastor Aguiar
Julio 8-13








El grillo, relato de Pastor Aguiar, Ancile

martes, 22 de julio de 2014

MAL DE LUJO, LIBRO DE ACUYO, SONETO DEDICADO.

Para la sección Amistad y Poesía del blog Ancile, me complace ofrecerles este impecable y precioso soneto que ha tenido a bien dedicarme el escritor, poeta y muy querido amigo Pastor Aguiar, basándose en mi humilde libro de poemas Mal de lujo, así lo intitula su autor como Mal de lujo, libro de Acuyo.  Sea pues este post una muestra más de la entrañable y excelsa comunión que puede hacer posible sólo el sagrado vínculo de la amistad y la poesía. Desde aquí hago expreso públicamente mi profundo agradecimiento al amigo que me honra con sus versos y me regala con muestra tan inusitada de amistad.



Mal de Lujo, Libro de Acuyo, Soneto, Pastor Aguiar, Ancile





MAL DE LUJO (LIBRO DE ACUYO)




Mal de Lujo, Libro de Acuyo, Soneto, Pastor Aguiar, Ancile


   
Un bien de lujo se padece, amigo,
al ser inoculado por las aves
de tu verbo que salva cual si llaves
abrieran a la luz cada postigo.

Metáfora que alumbra dando abrigo,
soplo de infinitud en tantas naves
rumbo al puerto del Alma como claves
para darse a la mística contigo.

No soy hombre de letras, pero intuyo
que la Musa en tu honor se llama Acuyo
en este día eterno mientras dure

hambre del más allá, vino celeste,
la llama en el poema y por el este
salga un sol que incendiándome me cure.



Pastor Aguiar
Julio 21-14







Mal de Lujo, Libro de Acuyo, Soneto, Pastor Aguiar, Ancile



sábado, 19 de julio de 2014

POESÍA SOBRE LA ALHAMBRA (EN GRANADA HOY)

Adjuntamos a la sección de Noticias del blog Ancile el enlace al artículo del Diario Granada Hoy donde se exponen las singularidades de la edición NFC, en este caso sobre el libro Haikus de la Alhambra.




Poesía sobre La Alhambra, Granada hoy, Ancile.






Poesías sobre la Alhambra para 'smartphones'

jueves, 17 de julio de 2014

UNA POÉTICA SEMIOLÓGICA

Seguimos esbozando las relaciones singulares y de enorme interés entre el mundo de la semiótica y la poesía en este trabajo, consecución de otros anteriores dedicados a esta temática bajo el título de Signo y poesía, y que, en este caso, lleva por título Una poética semiológica, todo en la sección de Pensamiento del blog Ancile.

Una poética semiológica, Francisco Acuyo, Ancile




UNA POÉTICA SEMIOLÓGICA






NO SERÁN POCOS QUIENES sólo infieren del ejercicio poético algo que es aventicio, hermoso y elegante; como la actividad (artística) proclive al entretenimiento y al adorno de la palabra, sin recabar en modo alguno si es posible detectar alguna forma de trascendencia, no sólo lingüística, también estética (por tanto filosófica) y desde luego gnoseológica. Creemos que la visión semiológica, si llevada a cabo con un mínimo de atención totalizadora, aun en los estrictos pero peculiares límites de su ámbito, pueda acaso ampliar las perspectivas de su observación, siempre especial y pueda, por tanto, optar a ser un instrumento de utilidad para el estudio del que se comporta tantas veces como inusitado fenómeno que se sitúa, a nuestro humilde entender, en múltiples ocasiones, más allá del ámbito netamente lingüístico: nos referimos, claro está, a la poesía.

Si el objeto de estudio científico literario se define como la literatura artística,4 habría que hacer una concienzuda reflexión sobre si la poesía se remite de forma exclusiva a aquella suma determinada de textos artísticos que contrastan respecto a aquellos que no los son, o no son considerados como tales. No entraremos en la problemática de si, a tenor de las clasificaciones y divisiones convencionales, la idea de literatura precede a la literatura y de si, por aproximación, la idea de poesía precede a la poesía misma; no obstante, será bueno, en principio, tener esta concepción en mente para la mejor comprensión de algunas reflexiones llevadas a cabo en la redacción apresurada de las apreciaciones reflejas en estas páginas.

La distinción entre la literatura artística de la que no lo es cabe ofrecerse en virtud de criterios funcionales, en principio; de aquí que la función estética del poema como producto artístico literario sea detectable de manera natural y, así las cosas, decir que la carga semántica del texto poético trasciende en significación el discurso habitual no es decir en absoluto nada (nuevo) extraordinario; así también, señalar la
Una poética semiológica, Francisco Acuyo, Ancile
compleja estructura de significados de dichos textos se convierte, por tanto, en una nota esencial de definición de un texto poético como obra de arte literaria, cosa que tampoco supone novedad alguna. Proponemos nosotros ahora la siguiente interrogante: ¿cabe sólo este distingo de lo que es poesía respecto de la obra de arte literariamente considerada? Hemos de ver que los códigos al uso en el poema son cifrados de manera especial y determinada que, a su vez, exigirá del receptor una manera bien distinta de abordar dicho texto artístico. Sin embargo, será muy conveniente tener en cuenta que las señales explícitas señalables y su organización semántica singular garantizan un aspecto muy importante de su singularidad (incluso respecto de otras manifestaciones artístico-literarias): así, por ejemplo, la estructuración rítmica de las palabras (métrica), la organización interna de las mismas (elementos especiales sintácticos) y su significación extensiva (tropos)...

Consideramos detalle de extremo interés para comprender la idea de que la poesía trasciende el ámbito lingüístico, que dicho fenómeno no sólo forma parte del texto poético: si el texto artístico, en su dinámica y desarrollo se estructura y fundamenta materialmente en todos aquellos elementos ya aludidos, también es preciso reconocer la necesidad de la ineludible contemplación de la poesía en una esfera no semiótica del hombre,5 mas, nosotros, consideramos que esta observación será esencial para una comprensión totalizadora del fenómeno de la expresión poética. Se verá, además, que el texto (poético), en su materialidad, se comporta de manera muy diferente a otras modalidades de textos (artísticos y no artísticos). 

Puede constatarse de manera meridianamente clara que la organización (y mecanismos) de la poesía hace que se constituya gracias a su peculiar isomorfismo. Nos parece que estas propiedades particulares vienen a definir y a describir cualquiera objeto (artístico) de estudio con un grado de idoneidad realmente fiable. Así cabe entenderse respecto de la forma (isomorfismo) de la poesía, pues gracias a ella podemos establecer una realidad objetiva perfectamente constatable y contrastable. De la forma puede deducirse la estructura del objeto a estudiar, y de su composición y dinámica, colegiremos a su vez, la interacción de sus partes que en poesía, se ofrece como una totalidad singular que viene a referirnos que el todo que la compone no es la suma de sus partes; todo lo cual viene a deducir que el fenómeno reconocido como poético tiene  naturaleza y carácter orgánico. Además, se manifiesta como la frontera que separa un exterior detectable (lingüístico especial) y un interior que, a nuestro entender, trasciende el aspecto netamente lingüístico al que más arriba nos referíamos, y que viene a emparentarlo no sólo a una fenomenología cultural, mas también antropológica y gnoseológica mediante la cual integrarse en el mundo como ser en la belleza.6

Una poética semiológica, Francisco Acuyo, Ancile El isomorfismo poético es una prueba palpable (viviente) de que el mundo que acontece no funciona al albur de una dinámica equiprobable 7 en cuya realidad se manifiesta un conjunto vacío de leyes, las cuales vienen a verterse como restricciones que llaman la atención para decir que no todo vale para acceder a la realidad de su naturaleza. Pero no deben entenderse aquellas prohibiciones como simples normas deterministas que pueden anticipar o predecir la realidad especial del fenómeno poético. La necesaria incertidumbre que cabe observarse, por ejemplo, en la transgresión de la norma métrica (desvío), en momentos peculiares del poema (intensidad emocional, lírica), nos avisa de un grado de inexcusable incertidumbre, mas no significando la conculcación general de aquellas leyes que garantizan la conservación de aquellas magnitudes que dan cuenta de la globalidad (u organicidad) del fenómeno poético.

Puede afirmarse que en poesía se observa no pocas veces con vehemente signo la confirmación heidegeriana 8 de que el ser no puede existir sin la pulsión abisal (interna) del no ser, mas será en la forma poética donde encuentre aquella huella que muestra la pérdida, la fractura en el potencial del no ser, 9  que ha cerrado la panoplia de todo lo que pudo haber sido.

De aspectos formales tan específicos como los métricos podemos inferir el camino intermedio desde el cual se contemplen las leyes fundamentales de la naturaleza, pues se sitúan en el punto de equilibrio entre la norma o el precepto determinista y la observancia de lo aleatorio, partícipe del azar que tantas veces parece manifestarse como un derecho intrínseco de la naturaleza10 que nos habla de una realidad que se constituye compleja 11 y de la que la poesía, en su dinámica extraordinaria, se manifiesta como dimensión múltiple, donde cada nivel de dedicación observacional tiene una inteligibilidad propia: es aquí donde puede constatarse de manera cierta que el significado de la palabra es todo; gracias a este caer en la cuenta del ámbito significacional de la palabra es que podemos deducir las diversas y complejas bifurcaciones de la poesía que ante la realidad observa, pues se siente no sólo capaz de comprender la incertidumbre manifiesta, sino que, gracias a su propia capacidad creativa 12 puede anticiparse a aquella. 

Será por todo esto que decimos que los aspectos formales, como los métricos, pueden entenderse tal que auténticas cartografías de donde inferir todo aquello que está o no presente en las restricciones que anteriormente señalábamos, y de donde las normas (también los desvíos) son una clara muestra de una selección que al encontrarse con la realidad (sonora, rítmica...) observan su capacidad de permanecer en ella y, por tanto, de ser compatible con las restricciones que la realidad (física del sonido y del ritmo) impone y que, en su vocación de permanecer, garantiza una estabilidad para seguir perteneciendo (adaptado) a la organicidad de la poesía.




Francisco Acuyo


Notas.-


4 Lotman, I. M.: Estructura del texto artístico, Istmo, Madrid.,1978.
5 Ibidem
6 Acuyo, F.: ob. cit. notas 1 y 2.
7 Wagnsberg, Jorge: La rebelión de las formas, Tusquets, Barcelona, 2004.
8 Heidegger, M.: El ser y la nada, Fondo de Cultura Económica, México, 1978.
9 Steiner, G.: Gramáticas de la Creación, Siruela, Madrid, 1990.
10 Wagnsberg, J.:  ob. cit. nota 7.
11  Una realidad  muestra diferencias cualitativas y conceptuales cuando aquellas se vierten como aparentemente insuperables, porque los comportamientos a su vez se muestran también del todo irreconciliables.
12 Entendemos que esta capacidad creativa mostrada en el ámbito poético es el ser mismo de la poesía.






Una poética semiológica, Francisco Acuyo, Ancile

miércoles, 16 de julio de 2014

EL ÁNGEL O EL ESPEJO: REVELACIÓN DE NARCISO

Dentro de la sección Poema semanal del blog Ancile, traemos la última sección de poemas de Cuadernos del ángelus (1992), titulada El ángel o el espejo: Revelación de narciso.



Enlace al blog Ancile







El ángel o el espejo, Francisco Acuyo, Ancile.





EL ÁNGEL O EL ESPEJO

REVELACIÓN DE NARCISO


El ángel o el espejo, Francisco Acuyo, Ancile.



ALLÍ que el cielo soslayar parece,
o detenerse si entre
aquella misma o cualquiera estrella
tú reparas, allí entre lirios vanos.

TUVO el ángel tentado entonces sobre
las indecisas márgenes sus manos,
mas quedan como flor
estiva, de la mar recién nacida
que está a fluir azul también movida.



Francisco Acuyo











El ángel o el espejo, Francisco Acuyo, Ancile.

lunes, 14 de julio de 2014

HAIKUS DE LA ALHAMBRA EN SU SEGUNDA EDICIÓN CON TECNOLOGÍA NFC Y EDICIÓN DE VIDEO

Para la sección de noticias de nuestro blog Ancile, traemos la segunda edición de Haikus de La Alhambra, publicado por la editorial Entorno Gráfico, con poemas de Francisco Acuyo y fotografías de Francisco Fernández, que tiene como novedad, además de la oferta de poemas y fotografías nuevos, su edición en tecnología NFC (La tecnología avanza a pasos agigantados y el sector editorial español se ha aliado con ella y una editorial granadina tiene un nuevo e innovador producto, la inclusión de chips NFC que pueden interactuar con los actuales smartphones y que además están logrando que los libros tradicionales puedan llegar a un público que hasta ahora no podía disfrutar de ellos, las personas ciegas.) Presentamos el trailler de dicha edición audiovisual llevada a cabo por el grupo 3&acción y Entorno gráfico ediciones.







Haikus de la Alhambra en su segunda edición, Francisco Acuyo, Ancile






NOTA A LA SEGUNDA EDICIÓN AUMENTADA
DE HAIKUS DE LA ALHAMBRA


                                 




Haikus de la Alhambra en su segunda edición, Francisco Acuyo, Ancile





En esta segunda edición de los Haikus de la Alhambra, agotada ya la primera en muy poco tiempo, ofrecemos, como atractiva novedad a su primorosa publicación inicial, unas pocas composiciones nuevas del poeta Francisco Acuyo, adjuntas como primicia singular, a algunas fotografías no incorporadas en la primera y muy celebrada selección del profesor y fotógrafo Francisco Fernández que, en su momento, integrara la primera edición; conjunto de poemas y fotografías que en modo alguno desmerecerá el cuidado, vigilancia y delicada y dedicada entrega de nuestra editorial para la consecución de esta nueva versión impresa de los Haikus de la Alhambra. Para tal fin, encontramos el beneplácito y generosa dedicación tanto por parte del poeta como del fotógrafo, así como de todos los que son responsables del diseño, maquetación, impresión y encuadernación de nuestra editorial. Esperamos que tenga  tan buena acogida por parte de crítica y público lector en esta ocasión como lo fuera en la anterior divulgación impresa. En cualquier caso nos queda la satisfacción de obsequiar a quien sepa apreciar una labor tan excelsa en lo creativo como muy elaborada en el resultado material llevado a término en la consecución de este librito, que tú, imprescindible lector, ahora tienes para tu juicio, reflexión y deleite, entre tus curiosas o avisadas manos.










Haikus de la Alhambra en su segunda edición, Francisco Acuyo, Ancile

sábado, 12 de julio de 2014

REVISTA ESPACIO ÓRBITAS

Revista espacio órbitas, Ancile



REVISTA ESPACIO ÓRBITAS


Revista espacio órbitas, Ancile


Para la sección de Noticias del blog Ancile ofrecemos una muy interesante novedad, la aparición de una nueva revista digital que se autodenomina como Cultural, de Opinión y de Servicios, se trata de la Revista Espacio Órbitas, dirigida por el escritor y periodista Juan Vellido. Están también en la administración y gestión de la revista Raquel Paiz (subdirectora); Leticia Rivillas, Pilar J. Baena y Jordi Palazón (como redactores jefes); Clara Barroso (como jefa de fotografía); Raquel Martín (Directora técnica) y Jose María Medina (como director de Arte). 
Tiene secciones varias como Artes, Cine, Literatura, Turismo cultural, Cultura de igualdad, Liderazgos, Opinión y Fotopalabras, de momento, no descartándose incorporar alguna nueva sección. 
Comienza muy recientemente su andadura y quiere oficialmente ser presentada una vez que hayan pasado las fechas estivales. Desde nuestro blog hemos querido dar noticia de esta novedad tan interesante, habida cuenta del respaldo de las personas que están haciendo posible la realidad de esta primicia editorial, a mi juicio de grande interés para las personas interesadas en la cultura y todas sus manifestaciones en la red de redes.
Me complace estar entre las personas que escriben en tan señaladas páginas. Además, podrán disfrutar de firmas de la talla de Antonio Enrique, Beatriz Berlanga, Ángel Esteban, el propio Juan Vellido, Raquel Paiz, Laura Verdiel, Leticia Rivillas entre otros, más los que se irán incorporando. 
Adjunto el enlace provisional de la revista así como algunos más sobre las publicaciones ya incorporadas. También en adjuntaré su dirección entre aquellas de más interés que aparecen en este mismo blog Ancile.









Revista espacio órbitas, Ancile