viernes, 20 de mayo de 2016

LA FORMA DEL AMOR

La forma del amor, es el poema que subimos para la sección, Poema semanal, del blog Ancile, composición perteneciente a libro, Mal de lujo, 1998.


La forma del amor, Mal de lujo, Francisco Acuyo


LA FORMA DEL AMOR


“ Cuando las fieras muestran sus espadas o dientes
como latidos de un corazón que todo lo ignora,
menos el amor “

VICENTE ALEIXANDRE: “ La selva y el mar “.
De “La destrucción o el amor “.


MIENTRAS la mano de la imagen vierte
la rebelde celeste cuadratura,
mientras empuja de la luz madura
la vida la semilla de la muerte;

mientras la brisa germinó su suerte
en el azar seguro se conjura,
mientras la sombra alumbra su criatura
en soledad la ausencia se hizo fuerte.

Sobre el pincel la música callada
al entelado de su fruto espera
la línea que en el punto esté marcada.

Se deshizo en los dedos la presencia,
su luz miente en mis manos verdadera
y a mis labios llevó su transparencia.




Francisco Acuyo, Mal de lujo, 1998









La forma del amor, Mal de lujo, Francisco Acuyo

jueves, 19 de mayo de 2016

BREVE APUNTE SOBRE “BALADA EN TRES TIEMPOS”, DE RAFAEL GUILLÉN, POR GUILLERMO DE JORGE

Traemos para la sección, Extractos críticos, el trabajo del poeta Guillermo de Jorge, dedicado al último libro de Rafael Guillén, lleva por título Breve apunte sobre Balada en tres tiempos, y que creo viene muy a propósito después de los ciclos dedicados en Diputación de Granada a su autor.



Rafael Guillén, Balada en tres tiempos, por Guillermo de Jorge




BREVE APUNTE SOBRE 

“BALADA EN TRES TIEMPOS”, DE RAFAEL GUILLÉN




Rafael Guillén, Balada en tres tiempos, por Guillermo de Jorge




Balada en tres tiempos,
para saxofón y frases coloquiales,
de Rafael Guillén.
 Editorial Visor Libros, 2015.



            Rafael Guillén, Granada, 1933. Es Premio Nacional de Literatura y Premio de la Crítica Andaluza. Fue uno de los jóvenes poetas que vivieron bajo el peso y la ausencia de Federico García Lorca, contribuyendo a la recuperación de la cultura poética en Andalucía tras la devastación de la Guerra Civil. Su lucha literaria siempre ha estado marcada por el compromiso y la honestidad. Un carácter que ha forjado cada uno de sus versos y que ha guiado, junto con Antonio Carvajal y Luis García Montero, los nuevos movimientos literarios andaluces y, por ende, de la Literatura en Castellano.

Balada en tres tiempos para saxofón y frases coloquiales es su último libro publicado en Visor Libros y supone para el autor la antesala, según Mauriac, de la materialización de su contrato con la realidad. Un compromiso que establece el escritor granadino convidando en su discurso poético a ir más allá de los fundamentos de los poetas de los siglos anteriores, dándole al amor un significado más cercano y más consciente de los tiempos que vivimos. Y esculpiendo su inteligencia emocional, a pesar del tiempo, a pesar del deterioro progresivo del cuerpo, a pesar de los pesares.

Si bien es verdad que el poeta avanza en sus versos la preocupación por el tiempo, abordando el pasado, el presente y el futuro, sabe que existe algo más capaz de mover imperios, capaz de remover las vísceras del mundo. El poeta lo sabe. Es testigo de ello. Y es consciente que su universo cabe en el hueco que queda entre dos cuerpos juntos.

Rafael Guillén, Balada en tres tiempos, por Guillermo de JorgeAhonda en su preocupación por la imagen distorsionada que la memoria puede dar del pasado y del entorno y aboga por la necesidad del presente como la única y verdadera realidad incontestable y constatada. Como la única referencia del cuerpo con respecto a la materia. Todo lo demás, no vale. Es un arduo y tordo espejismo que sólo busca el dolor de los hombres y de sus obstinadas y amargas ganas de recordar los fracasos. Y así pues, el poeta sostiene que la nostalgia y el desamparo del hombre provienen de su constante huida. De su decidida e irremediable costumbre de permanecer en el pasado, de no moverse: de no avanzar. El ser humano no está concebido para ello. Y sólo la ternura es quien salva a los hombres en su destrucción final. En ese proceso que es la vida y que sólo aquellos que siguen manteniendo vivas las estancias del cuerpo pueden llegar a salvar. “Quizás, quien viva en el instante viva la eternidad; quien, al contrario, viva en sucesión de los instantes viva en el tiempo. Al menos, así ocurre en el amor”.

Balada en tres tiempos es un viaje por las galerías del ser humano, donde se nos invita a explorar los pasadizos del alma. Una ventana hacia el interior que busca la voz del lector. Una onda arrebatada por el viento, que rebote en las paredes del espíritu y que estalle como un haz de luz entre la sombra. Así es como Rafael Guillén teje los poemas de este libro. Un poeta incansable que lucha por sobrevivir en el mundo. Un lugar donde en cualquier momento podemos recibir una llamada, unas notas musicales, un estruendo ciego, una silenciosa voz que nos invite a encontrarnos con nosotros mismos o que por el contrario nos devuelva a la vida, aunque el poeta sabe que ya no es posible.

Es cierto que el ser humano concibe el acto de vivir como una batalla o como un combate que apenas cabe en la palma de una mano. En esa pugna interior del individuo, a veces, nos preguntamos cómo es posible hallar algo diferente, algo más humano ante tanta decadencia. El poeta lo sabe. Indaga en el milagro absoluto de la vida. Sondea las notas y la musicalidad que, quizás hoy sí, en este preciso momento, interpretamos y que sólo ustedes y él pueden oír.

Una de las dudas que subyace en el autor y que poco a poco va desvelando según avanza el libro es si el amor es, no sólo correspondido, sino si también es igual que la misma intensidad y que la misma concesión que existe entre los dos cuerpos. Sobre todo desde la segunda voz poética, desde ese tú inexplorable que a pesar de sus muestras, dudamos por la sencilla razón que es otro el que existe y que ni siquiera nosotros tenemos la certeza de nuestra existencia.

Rafael Guillén, Balada en tres tiempos, por Guillermo de JorgeBalada en tres tiempos contiene, sin duda alguna, parte del nutrido y enriquecedor universo poético de Rafael Guillén, donde sus páginas van descubriendo en este libro, en este brindis a la vida, nuevos conceptos simbólicos donde una vez más el poeta entrelaza un nuevo orden conceptual. Si bien es verdad que Todorov aseveraba la existencia de la dicotomía entre significación y simbolización, Rafael Guillén es capaz de persuadir con sus versos de tal manera que el lector descifra sus mecanismos cognitivos y se adentra en su universo alegórico, seducido, embriagado de los sortilegios ofrecidos por el poeta. Así, el saxofón transforma la idea manriqueña de la despedida o del fin último del hombre como un instrumento de la vida destinado a emitir unas notas, unas ondas, una musicalidad que sólo aquellos que están vivos pueden interpretar. Dentro de la inquebrantable voluntad del ser humano de combatirla o, más bien, de escucharla, de sentirla, pues es la única manera que tiene de afirmar que está vivo. Y mientras que la conciencia de la trivialidad del hombre y de la vida exista, el ser humano existe. Aunque a veces parezca que la existencia declina su huida. Así, el ser humano se enfrenta a su “breves sunt dies hominis”. Esclarecedora, a veces; temida, otras; esperada, en muchas más ocasiones de las que realmente sabemos o quisimos entender.



Rafael Guillén tiene el don de llegar siempre en el momento preciso. Y Balada en tres tiempos logra el efecto. Y quizás, entre otras, es una de las premisas que debe primar en un texto poético. Tener la capacidad pragmática de poder reflectarse en el otro ser, en el lector: en el destinatario último del poema y crear una dependencia de supervivencia. Crearle al lector la necesidad de seguir leyendo sus poemas, de existir en ellos, aunque sólo sea por una vez.

Quizás, una de las razones de las que deriva la competencia moral y vital que sustenta el autor en su discurso poético es que Balada en tres tiempos supone una presentación de intenciones donde el ser humano establece un diálogo profundo e insondable entre las estribaciones del tiempo y la condición innata del ser. Una búsqueda del individuo que le llevará a indagar más allá del alma. Presentando sobre el poema, un hombre honesto y humilde que afronta el torrente vital con una capacidad de reflexión que sólo es capaz de dar la experiencia de vivir: nada se escribe en vano. El poeta es consciente y actúa en consecuencia.

“Balada en tres tiempos” es un canto épico donde la vida es el mayor acto heroico al que puede aspirar un ser humano. Tierno, doliente e incluso mustio, quizás, en ocasiones, donde el hombre lucha contra lo cotidiano, lucha contra el doloroso día a día, más que nunca, con más determinación que nadie, para salvarse.  Dejando a un lado los dogmas, apartado de los misticismos, para enfrentar al hombre solo. En un acto que no termine en defraudarse a sí mismo. Con la convicción de no perder aquellos principios y valores que siempre se han sustentado sobre sus dominios.

Rafael Guillén, un hombre bueno, como cualquier otro hombre, humanizado, desterrado de las banalidades y las futilidades, dispuesto a dejarse la piel en cada verso, como un soldado de la palabra que realiza su juramento más íntimo ante la patria más próxima, ante la única bandera que ondea en su pecho: el amor.

Balada en tres tiempos presenta a uno de los poetas de la Generación del 50, inquebrantable e indestructible, a pesar del deterioro progresivo del ser humano, en un discurso poético y misericordioso que necesitamos leer, donde el autor aboga por su salvación y la del hombre.




Guillermo de Jorge




Rafael Guillén, Balada en tres tiempos, por Guillermo de Jorge













miércoles, 18 de mayo de 2016

MAGIA, RELIGIÓN Y CIENCIA: ENTRE EL PENSAMIENTO SALVAJE, LA EPISTEMOLOGÍA Y LA COGNICIÓN DE LO TRASCENDENTE. LA CONCIENCIA

Siguiendo la línea argumental de anteriores entradas, traemos para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, esta otra que lleva por título, Magia, religión y ciencia: entre el pensamiento salvaje, la epistemología y la cognición de lo trascendente. La conciencia.

Magia, religión y ciencia, cognición de lo trascendente. La conciencia. Francisco Acuyo



MAGIA, RELIGIÓN Y CIENCIA:

  (ENTRE EL PENSAMIENTO SALVAJE, 

LA EPISTEMOLOGÍA Y LA COGNICIÓN 

DE LO TRASCENDENTE.  LA CONCIENCIA)






CUANDO se trató de advertir, por cierto, tan ilustrada y magistralmente, por algunos señeros y eminentes estudiosos de la antropología (Levi Strauss y Frazer, principalmente mencionados en esta exposición) las peculiaridades  presentadas por el fenómeno de la magia para la explicación de la dinámica y estructura del mundo (recuerden la magia simpatética[1] y su subdivisión en homeopática y contaminante, ya se mostraban las fronteras entre aquella y la religión sino bastante diluidas, al menos sí teñidas y amalgamadas[2] por aquella, no obstante, es bueno recordar que la manifestación de la magia simpatética sin contaminación alguna, avisaba de que, en la naturaleza, un hecho sigue a otro (relación de causa efecto) de manera invariable, sin la mediación de ningún agente espiritual o personal, de manera idéntica a la de la ciencia, no hay ruego alguno a ninguna trascendencia o poder superior. La magia, como hermana bastarda de la ciencia (así la definía Frazer en su celebrada Rama Dorada), parece querer distinguirse de la religión en tanto que esta no necesita de ninguna conciliación o propiciación a poderes superiores al hombre y, por tanto, por temor o amor a Dios[3], necesitando de una praxis religiosa y de una aceptación de principios teóricos que habrán de gobernar la conducta del creyente. En cualquier caso, es evidente que aquella cognición hacia lo trascendente parece contraria a los principios que rigen tanto la magia como la ciencia.

Magia, religión y ciencia, cognición de lo trascendente. La conciencia. Francisco Acuyo                La clave capital para entrar en una discusión seria sobre las relaciones y divergencias entre la magia, la ciencia y la religión, pasa por entender que unas (la magia y la ciencia)[4] entienden que las potencias que dinamizan y rigen en el mundo son inconscientes e impersonales, y la otra (la religión) entiende que son agentes conscientes los que determinan tanto la dinamización del mundo como su propia organización estructural. Así la elasticidad de los sucesos y del ser mismo del mundo expuesta por mor del poder de lo divino, choca frontalmente con las directrices que miden los principios de la magia y de la ciencia, que son invariables en su curso mediante el ruego, la intimidación o la súplica, y es que si bien el universo está subordinado a los dioses, para el mago (o el científico) tal cosa no es posible.

                En cualquier caso es necesario reconocer que la contigüidad o la  semejanza de lo mágico es menos compleja que la aparición del proceso religioso de reconocimiento y parentesco con el mundo en virtud de una trascendencia (consciente) que subyace de manera invisible en la propia naturaleza. Conjeturar sobre si lo primero que acontece en el devenir explicativo del ser humano y su [5] y por lo tanto es antes que la apreciación religiosa (más profunda y compleja del realidad inmediata y última), no tendría relevancia sino fuese porque ambas se muestran en muchas ocasiones confundidas, amalgamadas, falsamente homogéneas, por lo que el brujo (mago) y el sacerdote (mediador religioso) pueden quedar indefinidas, pero la cuestión capital será plantearse ¿qué lleva de una visión mágica a una religiosa? A nuestro juicio es que  trascendente (divino) tiene las cualidades de lo consciente, así la ofrenda, la oración, conllevan no tanto el sometimiento a lo divino todo poderoso, sino a la intuición de nuestra participación en esa consciencia universal. La visión primitiva y rudimentaria de la magia nos muestra, por un lado, la evolución hacia lo complejo del entendimiento humano, religión y ciencia, pero también hacia una involución que podemos constatar no hace reconocer en muchos casos que la superación del entendimiento mágico viene del reconocimiento de su impotencia para incidir en lo real cotidiano, manifestando una conducta claramente supersticiosa,  mas esto, no necesariamente habría de llevar a la religión, para el reconocimiento de una superioridad divina a la que necesariamente someterse e influenciar mediante el ruego y el sacrificio ante  la inmensidad del universo y la insignificancia humana que, no obstante, tendría una particularidad importantísima en común con lo trascendente, la conciencia. Seguiremos reflexionado sobre este punto en otra nueva entrada de este blog que ofreceremos en breve.


Francisco Acuyo




[1] La magia simpatética se dividía en magia homeopática, que responde a la ley de semejanza, a saber: lo semejante produce lo semejante, o que los efectos semejan a sus causas; y la magia contaminante, que responde a la ley de contacto, a saber: las cosas que estuvieron una vez en contacto, interactúan incluso en la distancia, aun cuando hayan perdido todo contacto físico.
[2] Frazer, J.G. La rama dorada, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1986, p. 74.
[3] Ibidem, p.76.
[4] Es preciso observar que la diferencia fundamental entre la magia y la ciencia radica en que, si bien el curso natural de las cosas se rige no por la pasión o capricho de seres personales trascendentes, sí lo hace por la intervención de leyes mecánicas inmutables, así la magia, aunque también puede reconocer que trata con los espíritus, lo hará de manera impersonal, como si fueren agentes inanimados a los que en cierto modo coacciona, y en modo alguno de alabarlos o propiciarlos.
[5] Ibidem, p.81.




Magia, religión y ciencia, cognición de lo trascendente. La conciencia. Francisco Acuyo

viernes, 13 de mayo de 2016

AMOR: LUZ ENTRE MIS MANOS

Para la sección, Poema semanal, del blog Ancile, traemos el poema Pórtico del libro, Mal de lujo (1998), titulado, Amor: luz entre mis manos.

Amor: luz entre mis manos, Francisco Acuyo, Ancile

PÓRTICO

AMOR: LUZ ENTRE MIS MANOS



“ Sur L’oreiller du mal c’est Satan Trimégiste
Qui berce longuement notre esprit enchanté “
( En la almohada del mal es Satán Trimegisto
quien largamente mece nuestro hechizado espíritu)


CHARLES BAUDELAIRE: “Au lecteur”
Les Fleurs du mal




LA tierra, el mar, la vida, el pensamiento;
la luz, el fuego, el aire sucesivo
y la distancia, lo esencial esquivo,
el instante en su eterno ofrecimiento.

El olvido, la idea, el movimiento,
el caos, la oquedad, azar cautivo
y la conciencia, lo frugal estribo,
el astro del futuro firmamento.

Dibujada la imagen de la vida
contemplé, y del esbozo el desengaño,
y el lienzo en cuyo trazo está medida

la mano que sostiene cada aurora,
y marcará en sus dedos aledaño
de luz sobre la sombra delatora.




Francisco Acuyo, Mal de lujo, 1998.





Amor: luz entre mis manos, Francisco Acuyo, Ancile

miércoles, 11 de mayo de 2016

SENTIDO Y SENSIBILIDAD TRASCENDENTE: ¿UNA IMAGEN RACIONAL DE DIOS EN EL MUNDO?

Siguiendo la línea de las últimas entradas par la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos la siguiente exposición titulada: Sentido y sensibilidad trascendente: ¿Una imagen racional de Dios?, muy apropósito de la últimas tendencias denominadas ateo cientistas, que tanto predominio están adquiriendo.


Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco Acuyo


SENTIDO Y SENSIBILIDAD TRASCENDENTE:
¿UNA IMAGEN RACIONAL DE DIOS EN EL MUNDO?






 EL racionalismo ilustrado y positivista encuentra, en singular y muy curioso parangón, un parentesco analógico entre la demostración empírica, digamos, de una partícula subatómica, o el descubrimiento de un nuevo sistema solar o galáctico, con lo que debiera ser la imagen de Dios –o lo trascendente- en el mundo, cuando esa intuición de lo sagrado, para muchos, es el fundamento inicial de su existencia. La imagen racional y positiva de Dios en el mundo parece imposible de encajar en un diagrama de tales características, si es, como así lo aprecian no pocas mentes privilegiadas, como el lienzo o, mejor, el marco en el que se pinta el lienzo de cualquier imagen del mundo[1].

                Pero, ¿de dónde viene esa recurrente intuición, necesidad, menester, tantas veces exigencia emocional –y también intelectual- de lo trascendente en el ser humano? La arqueología cognitiva ha indagado en los orígenes mismos del pensamiento humano, en el que aparece ya adherido es instinto, y cuya aparición, ya en pleno desarrollo cognitivo (se estima en unos 30.000 años) se documenta con los registros arqueológicos que manifiestan la realización de artefactos complejos que ya dicen mucho del avance de las mentes que los crearon.

Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco AcuyoMás allá de la conciencia episódica[2] (así la denominará Merlin Donald allá por 1991)[3] que ofrecía una burbuja limitada en espacio y tiempo de conocimientos[4], y tras los momentos miméticos de representación y culminación simbólica de organización del mundo que habría de enriquecerse con el lenguaje, el pensamiento religioso se hace una realidad, invistiendo los significados simbólicos no más precisos y nítidos con un carácter singularmente ambiguo, haciéndolos en su significación más amplios, intuitivos y borrosos, con lo que se le atribuye en su poder analógico una capacidad de contextualización mucho más compleja y que pondría en evidencia la conciencia mítica como saber enciclopédico que, a pesar de lo muchos no sospechan, continúa aún en nuestros días determinando nuestra manera de pensar. Ya desde aquí cabe afirmar que acaso la intuición religiosa y o trascendente está en el origen mismo de la cavilación humana. De hecho, todo parece indicar que la fluidez[5] cuyo carácter bastante más controvertido tampoco dejan indiferentes al interesados en este tipo de cuestiones, no obstante, avisaremos de que las conjeturas, hipótesis, juicios o presunciones son en verdad muy variadas y, desde luego, de no poco interés algunas de ellas; en cualquier caso parece indiscutible aquel veredicto nieztschiano que afirmaba que quien tiene un porqué por el que vivir puede soportar cualquier cómo, tiene una gran contenido argumental en el ámbito de la cognición de lo trascendente, no en vano son numerosísimas las personas que dan fe de ello. No es el único personaje de relevancia que piensa de manera similar, a saber, William James determinaba que la vida merecerá la pena ser vivida en la medida que su creencia le ayude a que así sea[6].

A pesar de aquellas aproximaciones al entendimiento de la necesidad de lo trascendente, el denominado cientismo al pairo de un ateísmo recalcitrante mantiene sus tesis de que no hay nada más allá de la ciencia[7]. Ese nihilismo amable de Rosenberg –netamente reduccionista- dícese que tiene sólo un propósito estético[8], de todas formas sería muy notable entender que el universo no sólo está hecho de átomos, también de conciencia,[9] cuestión nada controlable que no acaba de verse sometida al reduccionismo tópico del actual método de la ciencia actual, tan propio del naturalismo científico, a pesar del evidente éxito de disciplinas como las matemáticas (también el de la poesía)[10], cuyas demostraciones para obtener el conocimiento son tan válidas como aquellas otras naturalistas para la obtención del conocimiento, ofreciéndose este naturalismo dogmático, a nuestro juicio, como un enemigo más del espíritu científico[11]. Ya advertía el mismo Einstein de la importancia capital de la imaginación en cualquier proceso creativo, incluido el científico.

Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco AcuyoEsta perspectiva, tan propia del positivismo lógico, a través de la exposición de su enunciado analítico como el único verdadero, siempre y cuando pueda ser empíricamente verificable, anula cualquier otra pretensión de conocimiento mediante cualquier tipo de juicio metafísico o de valor principio de verificación carecería de significación siguiendo  sus propios criterios, y es que la ciencia como guía exclusiva de la realidad es imposible de justificar, sino es asumiendo a priori que esa conclusión es verdadera[12].

De todas formas, la acumulación de hierofanías (manifestaciones religiosas) en la historia de la humanidad, pone de manifiesto algo más que una interpretación supersticiosa de la realidad, si es que queremos ver y entender este hecho como una realidad en sí misma que, para su entendimiento, ha de aceptarse fuera del mundo de lo profano, y, lo que es más importante, que aquello que se manifiesta de forma sagrada forma parte de la naturaleza como totalidad que acaba por manifestarse como hierofanía[13]. Acaso se nos olvida la importancia que ha tenido (y tiene) para la humanidad que la conciencia de un mundo real y significativo está íntimamente ligada al descubrimiento de lo sagrado[14], porque en verdad lo sagrado, lo trascendente es un elemento fundamental de la estructura de la conciencia humana,[15] por lo que cabe inevitablemente hacer la reflexión de hasta qué punto no se está tratando de enmascarar, camuflar, que diría Elíade, inhibir, que apreciaba Jung, el instinto de lo trascendente, y todo  en el intento de desacralizar el mundo y su posterior identificación con lo profano (científico, lógico y positivista). Se verá en próximas entradas las consecuencias de esta deformación y represión de la propia conciencia de lo trascendente.




Francisco Acuyo
               
               







[1] Inge, W. R.: Faith and Its Psychology, Charles Scribner´s Son, Nueva York, ¡910, p. 197
[2] Manifestaba estos primeros protohumanos un uso limitado de instrumentos y la percepción inmediata de acontecimientos, sin retención de los mismos.
[3] Donald, M.: Origins of the Modern Mind, Harvard University Press, 1991
[4] Smith, C. Mc.: Desarrollo de la mente moderna, Investigación y ciencia, Mente y Cerebro, julio-Agosto, 2007, pp. 12-13.
[5] Acuyo, F.: Del humanismo y el trashumanismo: entre la naturaleza imperfecta del ser humano y la cognición de los trascendente: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2016/05/del-humanismo-y-el-transhumanismo-entre.html o Límites de la razón y el sentido: ¿más allá de la ciencia? : http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2016/05/limites-de-la-razon-y-sentido-mas-alla.html y, sobre todo: ¿Dios ingeniero genético?: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2012/11/dios-ingeniero-genetico.html
[6] James, W.: The Wild to Believe and Other Esays in Popular Philosphy, Longmans, Geen and Co. 1897, Nueva York, p. 62.
[7] Rosenberg, A.: The Atheist´s Guide to Reality, W.W. Norton, 2011, Nueva York.
[8] Mcgrath, A.: La ciencia desde la fe, Espasa Calpe, Madrid,2016, p. 210.
[9] El universo está hecho de historias, no de átomos, que diría la poeta Muriel Rukeyser.
[11] Williamson, T.: Wht Is Naturalism?, The New York Times, 4 de septiembre de 2011.
[12] Mcgrath, A.: p. 216
[13] Elíade, M.: Lo sagrado y lo profano, Lábor, Barcelona, 1992, p. 20.
[14] Elíade, M.:Historia de las creencias y de las ideas religiosas, RBA, Barcelona, 204, p.17.
[15]  Ibidem.




Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco Acuyo

domingo, 8 de mayo de 2016

MÍSTICA DEL TIGRE, POEMA FINAL DE LOS PRINCIPIOS DEL TIGRE EN SU 2ª EDICIÓN AUMENTADA.

Para la sección, Poema semanal, del blog Ancile, traemos el poema final de la segunda edición aumentada del libro, Los principios del tigre, 1997, 2012 en su 2ª edición.

Mística del tigre, Francisco Acuyo, Ancile


MÍSTICA DEL TIGRE



Para Antonio Sánchez Trigueros



   EN equilibrio, la línea
del precipicio, planicie
camina el tigre, tranquilo,
en su infinito limítrofe.

   El vacío de la sima
atento observa impasible:
la materia de los sueños
frunce en su gesto el tigre.

   Contempla sin fin ni espíritu
de provecho los confines
del paisaje, los colores
del silencio en cuyo timbre

   amarillo, verde, azul
o ígneo suenan sublime
coro de luz descendiendo
desde el final al origen.

   Tesis, antítesis, síntesis,
del pensamiento desfile
que en su aliñada mesura
profundo, sereno, rinde.

   Y la selva, en lontananza,
su realidad invisible
en el horizonte muestra,
muestra impertérrito el limen

   del más allá, en lejanía
donde el ser se hunde en los límites
que sobre la nada emergen
ajenos, pero partícipes.

   De la celeste atalaya,
tras meditar los orígenes
o las formas del vacío,
desciende si egregio, humilde

   y, con mirlada mesura
somete la cola al libre
albedrío que enarbola
la excelsitud de su estirpe.

   Tocada cerviz y lomo
dorado fiera se finge;
cuello, flancos, vientre, ijares,
zarpas, a la luz persiguen.

   Del semmon dojo la sombra
busca sosegado el tigre;
encamina entre bambúes
la grácil silueta insigne

   cuando,  de pronto, detiene
el paso, olfatea, sigue
lento, taimado y, de nuevo
quieto, el hielo de su efigie

   muestra expectante, implacable:
entre las sombras se finge
un inquieto cervatillo
en la verdura invisible;

   la figura del silencio
sobre su víctima incide:
en el ribazo un estrépito,
y la sangre tinta al tigre.

   Su lengua lame el vacío
mas, en zazen, apacible,
medita un instante el éxtasis
de su mirífico crimen.








Francisco Acuyo, de Los principios del tigre, 1997, 2012, 2ª edición aumentada.






Mística del tigre, Francisco Acuyo, Ancile