miércoles, 2 de noviembre de 2016

MENTE Y MATERIA: REALIDADES ABSTRACTAS Y REALIDADES FÍSICAS. ¿ES POSIBLE UNA EPISTEMOLOGÍA POÉTICA?

Para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos una nueva reflexión sobre las relaciones entre la mente y la materia, esta vez a través del lenguaje poético, y todo bajo el título de: Mente y materia: realidades abstractas y realidades físicas ¿es posible una epistemología poética?



Mente y materia: realidades abstractas y realidades físicas ¿es posible una epistemología poética?, Francisco Acuyo



MENTE Y MATERIA: REALIDADES ABSTRACTAS 
Y REALIDADES FÍSICAS.
 ¿ES POSIBLE UNA EPISTEMOLOGÍA POÉTICA?






EL tránsito del concepto a la realidad es una cuestión filosóficamente muy debatida, mas científicamente no menos controvertida. En cualquier caso, la percepción de lo bello (como vía de conexión con lo real) nos habla también de la prodigiosa concordancia entre la mente y la materia,  cuyo singular concierto nos hace considerar ideas como la disposición proporcionada o simétrica y la frugalidad o sencillez de los medios objeto para alcanzar tales proporciones (tildadas de divinas), las cuales al fin dan las claves para la apreciación de la belleza.

                La afirmación –pitagórica- de que todas las cosas son un número (deducida, por ejemplo de su célebre teorema), relata cómo de la relación abstractamente deducida de las cosas puede inferirse su constitución física. Si necesidad de volver al concepto kantiano de los juicios sintéticos, no podemos sino admirarnos de que esa relación entre lo abstracto numérico (mental) y la realidad física (por ejemplo, geométrica) sea posible y de la que podamos colegir formas y tamaños. Hoy sabemos que todas las cosas no pueden ser un número (entero), pero estas deducciones sorprendentes nos ha dejado lo que, a nuestro juicio, puede establecerse como un principio singular de lo verdadero: la belleza, aunque que s abemos también que la naturaleza exige a nuestra capacidad de inventiva e imaginación nuevos tipos de números (no sólo enteros) así como de geometrías no euclidianas.

                Nosotros ya sabíamos[1] de la increíble relación entre el número, la armonía, la eufonía y la expresividad del verso, y cómo esta nos conecta con la realidad sonora, musical (y expresiva) del poema que, al final, nos va conectar con el acervo de las cosas materiales. Si bien la ilación entre los procesos físicos implicados en la recepción, producción y emisión de sonidos deducidas por Pitágoras aún hoy resultan esquivas[2], en el ámbito poético no lo son menos, aunque intuimos sucede (como en la música) que para su entendimiento son necesarios expresarlo en términos de frecuencia y esta está, a su vez, fraccionada en números enteros pequeños.

                Platón no se cansó de buscar esta concordia y armonía entre la mente y la materia a través de la belleza expresa en la regularidad matemática y la simetría, de hecho la idea de simetría  es aceptada en las estructuras métricas como una realidad incuestionable,[3] ya sea deducida por el uso y manejo experimental del verso y sus conveniencias eufónicas, como por la conveniencia de su consideración numérico cuantitativa, así como por la posible violación de las normas para exponer maneras más expresivas y novedosas del verso. Esto proviene, por tanto, también de la idea de que el
Mente y materia: realidades abstractas y realidades físicas ¿es posible una epistemología poética?, Francisco Acuyo
número sujeta a su imperio al lenguaje mismo del poema. Incluso  aquellos que niegan el elemento métrico no hacen sino expresar la verdad profunda del número métrico, en tanto que su misma negativa ofrece la verdad no menos honda a través de su contradicción del ritmo que encaja con los momentos cúlmenes de expresión y belleza del verso, todo lo cual pone en evidencia la realidad de la relación mente y materia, también en el ámbito estructural (no sólo gramatical, también eufónico métrico) poético.

                En el lenguaje poético no es extraño contemplar la visión estática ontológica parmenidea (y de la ideología platónica) de manera muy especial. En el ejercicio mental (del pensamiento) se tiende a poner nombre a lo que se piensa[4], de lo que se deduce que tanto el lenguaje como el pensamiento dependen de lo que hay fuera de sí, y al hacerlo reiteradamente, sucede que no puede haber cambio, entrando el objeto poético (objeto imperfecto que aspira a la idealidad de su visión estático ontológica) en una suerte de presente continuado que reviste de una naturaleza muy singular al tiempo con el que se implica en su ejercicio creativo poético.

                La siguiente interrogante, a fuer de parecer fuera de lugar, viene muy apropósito para nuestra voluntad expositiva, así pues: ¿la información a la que tiene acceso la percepción está real[5] y únicamente mente en la estructura de la luz?[6] De ser así ¿cómo accede la mente del ser humano (y del poeta en su interpretación -lingüístico poética- del mundo? Estas interrogantes pueden parecer rebuscadas si nos quedamos en superficie de lo que significan en la profundidad del ejercicio creativo poético. Y es que, si todo parece indicar que existen invariantes en la misma estructura –perceptible- de la luz para poder constatar los rasgos estables del mundo real material,[7] mas también existen a nivel mental y lingüístico para su representación, así, en poesía,  las pautas gramaticales, métricas, de estilo, retóricas…dan constancia de grupos de patrones que acaso se presentan como invariantes esenciales que acaban por conformar su dinámica y estructura. Esta abstracción, no obstante, es lo suficientemente potente como para abarcar elementos constitutivos específicos (acentuación silábica en determinado tipo de verso, clase de oración según qué tipo construcción sintáctica…) hasta alcanzar componentes inespecíficos como rasgos inconscientes que se traducen de manera simbólica, u objetos netamente mentales que atañen a vivencias o abstracciones personales (ficciones) de la más diversa índole… que diríanse prescinden de la necesidad habitual de conjeturar sobre lo que el mundo realmente es, por eso decimos que la visión poética completa mentalmente cualquier proceso de información que nos haya llegado de forma incompleta. La potencia poético-creativa porta uno de los rasgos mentales más sutiles de interpretación y conocimiento, en tanto que conducen a nuevas visiones tanto de la propia mente en su afán de percepción y entendimiento del mundo, como del mejor entendimiento de sí mismo, ofreciendo un modelo de interpretación singular (ecológico)[8] en el que la mente y la materia mantienen una comunión interactual con el entorno.

Aquellas invariantes señaladas en la poesía (metro, gramática, retórica….) son las que dan
Mente y materia: realidades abstractas y realidades físicas ¿es posible una epistemología poética?, Francisco Acuyo
constancia nemotécnica de durabilidad a los versos y las ideas, emociones,… contenidas, así lo acreditan sus redundancias, paráfrasis y pautas tan características que la estructuran a fuer de depender de la intrínseca, personal e idiosincrática manera de guardar cada cual en su memoria todos aquellos rasgos dignos de recordatorio.

                El poema es, por tanto,  un singular organismo que desde el momento de su concepción interactúa mental y materialmente con el fin de afinar lo más precisa y económicamente (usando los medios mínimos) para interpretar y dominar activamente el mundo real desde las perspectivas más insólitas, por lo que no puede subestimarse la complejidad de las facultades –mentales, conscientes e inconscientes- del lenguaje poético.  De hecho puede entenderse como el instrumento psico-ecológico que muy bien puede hacernos superar la percepción natural tenebrosa (cavernosa)[9] de la realidad. He aquí que la poesía es un útil de la mente que, entre otros provechos sirve para abrir las puertas de nuestra percepción y entendimiento, basando buena parte de la veracidad de su presupuestos (poéticos) en la belleza de su equilibrio y simetría estructural,[10] pero no abandonando la precisión requerida para un decir exacto de las cosas, mas basado –paradójicamente- en la complementaridad,[11] que nos implica directa y activamente con el objeto (físico o psicológico) que interpretamos, representamos o describimos.

                Indagaremos más adelante en posteriores entradas sobre la incidencia de la actividad (poética) mental en el constructo interpretativo (artístico o no) de la realidad.



Francisco Acuyo

               





[1] Acuyo, F.: -Los fundamentos de la proporción en lo diverso: sobre la simetría y la asimetría endecasilábica, tesis doctoral, Departamento de Lingüística y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Granada, Granada 2007, pp. 374.
35 - Fundamentos de la proporción en lo diverso: nueva edición corregida y adaptada, Jizo ediciones,  Ensayo, nº 17, Granada, 2009, pp. 427.
[2] Wilczek, F.: El mundo como obra de arte, Crítica, Barcelona, 2015, p. 42.
[3] Acuyo, F.: ver nota 1.
[4] Bertrand Russell reflexiona en términos similares argumentado la visión del Ser de Parménides.
[5] Recordamos que la materia que conforma el universo conocido no es solo la ordinaria perceptible por la luz, de hecho la materia oscura (invisible) conforma mayoritariamente (con la energía oscura) la estructura material del universo. Hasta la  fecha parece que la influencia (gravitacional) sobre la materia ordinaria es muy pequeña, pero, ¿incide esta de algún modo en las entidades con conciencia? Interrogante irresoluble por el momento.
[6] Gibson, J.J.: The perception of the Visual Worls, Hougthon Mifflin, Boston, 1950.
[7] Campbel; J.: El hombre gramatical, Fondo de Cultura Económica, México, 1989, p. 294
[8] Shaw R. y McIntyre, M.: Cognition and the Symbolic Processes, Lawrence Erlbaum Assocaites/ Wiley, Nueva York 1974,  p. 360.
[9] SI seguimos la metáfora platónica de la caverna en la que constatamos muy precariamente la realidad del mundo.
[10] Visión platónica adoptada por buena parte de los matemáticos (y no menos cantidad de físicos) de todos los tiempos.
[11] Dícese la adopción explícita de una de las muchas opciones válidas para describir un objeto (físico o psicológico), como curiosidad, en física cuántica es uno de los fundamentos para la comprensión de su teoría, mediante la que el sujeto de la observación está influyendo en el resultado objetivo del experimento.




Mente y materia: realidades abstractas y realidades físicas ¿es posible una epistemología poética?, Francisco Acuyo

martes, 1 de noviembre de 2016

MAL DE LUJO

Para la sección, Poema semanal, del blog Ancile, traemos la composición que da título al libro, Mal de lujo, (1998).



Mal de lujo, poema, Francisco Acuyo


MAL DE LUJO






«Matando, muerte en vida la has trocado»

S. JUAN DE LA CRUZ: «Llama de amor viva»





EN el filo del tiempo transparencia
parece deslizar la poesía,
el silencio y la luz de la conciencia,
el ánima del astro y la armonía.

En el olvido, al borde de sí mismo
es amor el retraso fulgurante
que prolonga el principio del abismo
en el eterno vuelo del instante.

Mas yo sé que si me quisieras para
siempre infiel te sería, pues dos veces
no se da un mismo bálsamo en la vida.

Mi espíritu no duerme, atiende cara
a cara sobre el sueño que me ofreces,
y despierta en la luz que nos olvida.




Francisco Acuyo, de Mal de lujo (1998)




Mal de lujo, poema, Francisco Acuyo

lunes, 24 de octubre de 2016

¿SON LOS LÍMITES DE LA CIENCIA LOS LÍMITES DE LA CONCIENCIA? EL LENGUAJE Y LA CONFIGURACIÓN DE LA REALIDAD POÉTICA O CREATIVA

El lenguaje y la conciencia sigue siendo temática de la sección, Pensamiento, del blog Ancile, esta vez bajo el título: ¿Son los límites de la ciencia los límites de la conciencia? El lenguaje y la configuración de la realidad poética o creativa.



¿Son los límites de la ciencia los límites de la conciencia? El lenguaje y la configuración de la realidad poética o creativa. Francisco Acuyo
De Martin Stranka



¿SON LOS LÍMITES DE LA CIENCIA 
LOS LÍMITES DE LA CONCIENCIA?

EL LENGUAJE Y LA CONFIGURACIÓN 
DE LA REALIDAD POÉTICA O CREATIVA

 




En cosmología se reconoce el horizonte cosmológico[1] como uno de los límites insuperables del conocimiento científico. Es pues una realidad que la ciencia (y su método) no pueden sobrepasar. No es esta la única frontera infranqueable: la asimetría del universo,[2] es otro de los enigmas indescifrables en cosmología; impide, no solo el conocimiento de lo que sea la materia oscura (mucho más cuantiosa que la visible) y fundamental para la teoría de la constitución del universo,[3] sino también el de la materia ordinaria. Lo que aconteció antes del  explosivo origen del cosmos (el Big Bang) –que se dice requiere de una teoría de la gravedad cuántica, es otro enorme misterio.[4] Añadamos otra problemática no resuelta y sobre la que nosotros hemos insistido con abundantes referencias, la naturaleza de la misma materia. A la luz de la deducción de la existencia (no es una ironía) de la materia (y energía)[5] oscura(s) parece insistirse en que el fundamento de buena parte de la ciencia (y del pensamiento contemporáneo, altamente positivo materialista) no sabe con seguridad cuál es su naturaleza.

                Estas son solo unas pocas aproximaciones a los límites de la ciencia, y en uno de sus campos teórico prácticos más potentes, cual es de la física (y, más concretamente la astrofísica y la cosmología). Será en el ámbito de la biología y sus exiguos presupuestos teóricos donde se detectan escollos de relieve aún mayores para un estudio completo de su realidad fenomenológica (así como también lo reconocía Chomsky en el ámbito de la lingüística), ya que (ambos) se proclama(n) meros descriptores de la naturaleza, es decir, meros recabadores de hechos que conducirán hacia un correcto experimento,[6] por lo que parecen desechar una teoría amplia y poderosa que abarque, por ejemplo,  a todos los organismos vivos (o en lingüística, todas las manifestaciones del lenguaje). No obstante, la comunicación e intercambio de información (biológica, a través del ADN, lingüística, a través de[7] (también Jakobson), sobre todo si la basamos en el sentido matemático abstracto tan poderoso que diera Claude Shannon a las matemáticas de la comunicación[8], pues expone un tipo nuevo de selección natural en términos muy distintos a la clásica visión evolucionista amparada por la selección del más fuerte. La redundancia de los códigos fueron los que aseguraron una transmisión sin error, desde el ADN hasta la proteína (o desde los fonemas, las palabras… a la frase o al verso y el poema desde una lingüística poética), no obstante de ofrecer una entropía (como información potencial) que habría de garantizar una variedad inmensa de mensajes posibles, los que, al fin, darían lugar a los organismos superiores (o al poema como obra de arte).
¿Son los límites de la ciencia los límites de la conciencia? El lenguaje y la configuración de la realidad poética o creativa. Francisco Acuyo

Parece que la redundancia reduce la entropía (el desorden) en el ámbito biológico (también en el lingüístico), y esto tiene unas consecuencias. Las diferentes formas de redundancia (véase por, ejemplo, el caso del lenguaje poético las redundancias propias de la gramática,  de la métrica, de los componentes retóricos…) se dividen en aquellas que permanecen fuera de contexto y las que serán sensibles a este[9]. Para la construcción de un poema debe bajar la redundancia ya que la incertidumbre ensancha las herramientas creativas (vocabulario, fórmulas expresivas, hallazgos métricos…) aumentando toda suerte de variedad (semántico expresiva), y esto, insistimos, sucede cuando la redundancia contextual se reduce al mínimo. Este punto es en el que se dice que la vida, desde la óptica de la biología, empezó; acaso el poema adquiere forma orgánica viva en tanto que la evolución desde la que se configura ya no es azarosa pues, tiende, no hacía la indeterminación entrópica (caótica), sino hacia la complejidad y, curiosamente, hacia un grado de orden que le hace específico organismo (vivo o poético).

                Si seguimos con la analogía del poema, podremos constatar que el orden anteriormente aludido viene a traducirse en diferentes normas (lingüísticas, sintácticas…) sin las cuales el lenguaje no existiría y desde luego el poema tampoco, pero, no debemos llamarnos a engaño, aquellas reglas, si son las que producen los mecanismos de funcionamiento del lenguaje poemático, no se rigen por el mismo aparataje riguroso de causa y efecto, son más que articulaciones, serán elementos fluidos, dinámicos y abiertos que garantizan siempre novedad. La poesía se posiciona incluso más allá de los propósitos de la gramática transformacional pues,[10] también va a mostrarse como un instrumento de creación e interpretación del mundo altamente singular. Los algoritmos del lenguaje manejan símbolos en ciertas cantidades para convertirlos en otras cantidades con un número finito de reglas (gramaticales) de transformación que en la poesía  adquieren rasgos de excepción. De hecho el papel travieso, juguetón, inquieto y trasgresor de las mismas normas que la constituyen, hace que su actividad simbólica admite violar y trasgredir esas mismas reglas excepcionalmente, lo que a su vez
¿Son los límites de la ciencia los límites de la conciencia? El lenguaje y la configuración de la realidad poética o creativa. Francisco Acuyo
le permite un cierto carácter de innovación espontánea no exento de grandes dosis de audacia expresivo creativa, que muy bien pudiera emparentarse con la gracia de la imaginación infantil exenta de convenciones marcadas.

                El mensaje poético bebe de fuentes en los que el código transmisor está destinado a sugerir en las estructuras más profundas de nuestra mente para abrir a posibilidades infinitas  lo que se puede decir[11] y, aún más de lo que se puede crear lingüística y psicológicamente, si dan un paso más allá de la mera comunicación interpersonal, pues sirven también para la introspección más profunda que incluso sobrepasa  la de  la propia experiencia.

                Es claro, en fin, que el lenguaje es un espejo de la mente[12], y que la poesía lo utiliza para la creación de mundos alternativos que, no obstante, viven de lo que en este subyace. El vasto dominio de la poesía es el ámbito desde el que más allá de los límites de la estructura sintáctica y lingüística, se vierte como el lugar desde el que posibilitar hallazgos profundos sobre la misma estructura de la mente. Los factores inconscientes del lenguaje (donde funcionan incluso las reglas mismas gramaticales), ponen en evidencia desde el lenguaje poético no tanto el factor lógico sino el psicológico de su funcionamiento. Son los principios profundos de la mente los que explican la propia naturaleza del lenguaje, que es decir los de la poesía misma. De hecho en la imagen poética, como en muy pocos casos más, se pueden constatar los mensajes hondos simbólicos y mitológicos que inundan los estratos más profundos de la psique humana, cuya estructura da forma a otra manera de orden universal (semejante al de la propia gramática) que, por otra parte, desempeña un papel activo dentro de cualquier actividad creativo artística o literaria.

                Como ejemplo podemos considerar el carácter numérico contable (natural) del metro en poesía, que puede considerarse como un orden universal inconsciente para garantizar una prescripción ordenadora en el caos de las sensaciones.     Será interesante indagar sobre el modo de integrar y procesar la información del lenguaje poético y, si se nutre de lo que interiormente (psicológicamente) existe en la mente o, si por el contrario, todo el acervo informativo se encuentra en el mundanal ruido del exterior de nuestra mente. Cuestión esta que someteremos a debate en próximas entradas de este blog Ancile.



Francisco Acuyo









[1] Esta frontera se extiende más allá de los dominios que se pueden observar (debido a la finitud de la velocidad de la luz) y al tiempo fijo de la existencia del universo, solo podemos acceder a una región finita del espacio, da igual los avances tecnológicos que se puedan producir.
[2] Fundamental para la propia vida tal y como la conocemos..
[3] La materia oscura, indetectable por la luz, es la que establece las necesarias fluctuaciones en la distribución de la materia respondiendo de manera  ordinaria en la formación de galaxias y demás componentes visibles del cosmos, además de establecer estructuras que son reconocibles precisamente a través de la materia ordinaria.
[4] Pretende resolverse conjeturando la posibilidad de un universo infinito en el tiempo, o bien empezó en un instante único y singular (Big Bang) o, acaso no somos sino uno de los múltiples universos (multiversos) que han existido desde siempre.
[5] Es la energía que hace que el universo esté en continua aceleración y expansión (como fuerza gravitacional repulsiva).
[6] Campbell, J.: El hombre gramatical, Fondo de Cultura Económica, México, 1989, p. 153.
[7] Gatlin, L.L.: Information Theory and the Living System, Nueva York, Columbia University Press, 1972.
[8] Gatlin, L.L.: Conservation of Shannon’s Redundancy for Proteins, Journal of Molecular Evolution, 1974, 3: 189-20.
[9] Un ejemplo de fuera de contexto en el caso del lenguaje (poético) sería el número de letras que bien pudieran aparecer en un determinado pasaje (verso) de texto (poema); la segunda, sensible al contexto, viene a medir el punto en el que se separa de un estado de perfecta independencia de los otros, ya que tiene en cuenta la relación entre las diferentes letras.
[10] Gramática que considera que las reglas internalizadas del lenguaje van a ser capaces de generar un número infinito de frases gramaticalmente coherentes.
[11] Véase la concepción revolucionaria de Chomsky a este respecto sobre el lenguaje en general.
[12] Chomsky


¿Son los límites de la ciencia los límites de la conciencia? El lenguaje y la configuración de la realidad poética o creativa. Francisco Acuyo

miércoles, 19 de octubre de 2016

CONSENSO

De libro de poemas, Mal de lujo (1998), traemos para la sección del blog Ancile, Poema semanal, el soneto titulado, Consenso.






Consenso, Mal de lujo, Francisco Acuyo
De Michael Cheval





CONSENSO





«Ya que con más regalo el campo mira»
Luis de Góngora:
«Soneto sesenta y cuatro»



DESPACIO flor, deseo, amor, despacio.
Despacio sobre el cáliz de tu pecho;
despacio, noche, aliento, seda, lecho,
pétalo, tiempo, cisne, amor, espacio.

Sereno, sosegada luz, palacio
de fragancias, de juego, de despecho;
despacio, si dolor, si paso estrecho,
si amplio deliquio, si cristal, despacio.

Comba el silencio trémulo en la roca
la luz sonora, y en el campo he visto
doblarse las espigas en la boca

del viento, y en tu vientre adormecida,
morir por el azar de lo previsto
la amapola que sueña con la vida.





Francisco Acuyo, de Mal de lujo (1998)




Consenso, Mal de lujo, Francisco Acuyo
De Michael Cheval

martes, 18 de octubre de 2016

LA MENTE ¿HIJA DEL LENGUAJE Y DE LA INFORMACIÓN? EL LENGUAJE POÉTICO –CREATIVO-, ¿MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS?

En la línea de otras entradas anteriormente editadas en esta sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos esta nueva que lleva por título: La mente ¿hija del elnguaje y de la información? El lenguaje poético ´creativo- ¿más allá de las palabras?.


El lenguaje poético ´creativo- ¿más allá de las palabras?, Francisco Acuyo
De Evgenij Soloviev



LA MENTE ¿HIJA DEL LENGUAJE Y DE LA
INFORMACIÓN? EL LENGUAJE POÉTICO -CREATIVO-,
¿MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS?





 

 EN el ámbito de filosofías varias[1] (y del conocimiento místico[2] religioso) es una constante la admonición a la falsaria –ilusoria- representación de la palabra que, proverbialmente puede ser confundida con el mundo que describe, además de ser un obstáculo capital para el propio autoconocimiento. Tras depurar (desmitificar) la visión racional cartesiana de la mente –rex cogitans- como hija de la verdad al margen de lo que nos rodea, ya que puede llegar a la verdad fingiendo que no hay mundo y que no hay lugar para que yo esté[3] en este, y situarse al margen del cuerpo (rex extensa o mundana) que muy bien puede funcionar como prejuicio para la genuina representación racional de la verdad. El exterior universal y sus manifestaciones vivas diríase que tienen una singular naturaleza proveniente de un azar – seguro- que nos habla de una coexistencia complementaria, con una suerte de leyes que parecen revelarse para destruir el significado en virtud de sus incertidumbres, reglas que se ofrecen con un carácter tan universal como las que no se cansa de mostrarnos el mismo caos a través de nuestras sensaciones.

                La vida (he abundado mucho sobre esta analogía en otras entradas) se muestra en su evolución dinámica y estructura singular de manera muy semejante al proceso (y producto) poético creativo que, conlleva, como lenguaje, una gramática determinada que resuelve información que le es propia (predecible) de su propia estructura gramatical, y otra que, sin embargo, en modo alguno lo es y que tiene que ver con todo aquello que impulsa cualquiera intención creativa, y que se infiere del propio carácter especial del lenguaje poético.[4] Los procesos cognitivos que se resuelven a través de
El lenguaje poético ´creativo- ¿más allá de las palabras?, Francisco Acuyo
la poesía ponen en evidencia el rol no menos singular de la mente, pues sugieren una resuelta determinación de aquella más allá del proceso racional, lógico o conceptual, para integrar y modificar con sus propias representaciones e interpretaciones el mundo mismo.

                Si hoy se da por sentado que la realidad de la naturaleza no es sólo materia y energía, también información[5], veremos que aquella manera peculiar de cursar y desarrollar la información de los procesos poéticos creativos, también nos habla de la mente como un sutil producto del lenguaje que aspira a ir más allá de las propias palabras. La gestión de mensajes (información) en el proceso creativo poético se sujeta a las leyes de la información,[6] en donde confluyen sin conflicto las reglas gramaticales de la lengua (estándar) con el carácter entrópico (caótico) del proceso creativo del poema y su especial lenguaje, así como lo conceptual racional convive con lo irracional instintivo animando genuinamente el ejercicio expresivo de la poesía, siendo innegable, en este sentido, el carácter cibernético[7] (ordenador) y destructor (o mutante, entrópico) de la poesía que pone en entredicho el principio de control de cualquier teorema de comunicación. La certidumbre y el determinismo (positivo newtoniano) son siempre sospechosas en el ámbito de la poesía (como lo es en el de los sistemas vivos, orgánicos y complejos), lo cual casa sin duda con el carácter genuino de la mente humana como entidad creativa que, asume, que de lo nuevo no puede surgir de lo viejo. El mensaje poético mantiene en su producción discursiva series de elementos (gramaticales, retóricos, métricos…) en muchos casos impredecibles, que aspiran a introducir un elemento de sorpresa, nuevo, aunque obedezcan a una suerte de leyes estadísticas (gramaticales, métricas, retóricas, estilísticas…) y que se dinamizan hacia lo inesperado.

                Este aspecto estadístico coligible de la dinámica y estructura de la poesía es sumamente importante, pues se mueve dentro del ámbito de la incertidumbre, que no en la ignorancia, sobre la posibilidad del mensaje que va a comunicar, aunque a veces este cerca de la trasgresión de las diferentes leyes (lingüísticas, gramaticales…) sobre las que construye su dinámico y orgánico ¿artefacto?, pero en modo alguno se desarraiga azarosamente de las reglas que lo estructuran,[8] sino que, los usos desviados de aquellas normas obedecen a motivos de expresión y de integración (y de elementos conscientes e inconscientes) que afectan tanto a la conciencia como al mundo. La diversidad poemática (y de significado) se garantiza en virtud de la mayor o menor ambigüedad de sentido y, sin embargo, hace uso estricto de la información (gramatical, métrica…) con todos los matices anteriormente sugeridos para ser preciso. Por todo esto, hemos de valorar en lo que vale la redundancia de aquellas reglas que imponen orden en un sistema lingüístico, tan genuino y tendiente a la ambigüedad y el desorden como es el poético, de hecho aquella redundancia abunda en pos de la complejidad (dinámica) del poema, y es que en virtud de aquellas reglas (y su calculada desviación) se hace posible una más resuelta y eficaz expresividad[9] y que, aunque parezca paradójico, garantiza que los procesos sean más sorpresivos o inesperados.

El lenguaje poético ´creativo- ¿más allá de las palabras?, Francisco Acuyo                Vemos que la pugna con el caos (o el azar) de la poesía es muy parecida a la que la mente humana lleva a cabo en su afán de entender e integrarse en el mundo.  La ley en la que se basa, paradójicamente, es impredecible, pues la dinámica que anima su impulso –creativo- necesariamente va generando novedad en cuanto que marcha. La mente, el lenguaje (especialmente el poético), utiliza sus símbolos para interaccionar e integrarse en el mundo, aunque todos sabemos que se utiliza [10] en relación al lenguaje ordinario (mucho más claro en la expresión lingüístico poética), y es que este se traduce como una de las estructuras –proveniente de la mente- más complicadas del universo y que surge en cierta etapa de especialidad y complejidad biológica, por lo que, ya lo advertía T.S. Eliot, la poesía en su forma poemática es naciente[11] en tanto que desafía toda explicación de causa y efecto y se expone como una vía de entendimiento que aspira a trascenderse. Esta capacidad de trascendencia se ofrece en su capacidad de sorprender en el juego del manejo de las reglas (gramaticales, métricas, estilísticas…) que, gracias a la poesía nos refiera acaso  la necesidad de una nueva lingüística.

                La poesía puede entenderse como algo más que una forma de expresión artístico literaria en tanto que pretende dar un paso más allá en la posibilidad de conocer de la mente humana, es el empeño expresivo creativo de trascender las limitaciones que nuestra mente no es capaz de superar mediante el conocimiento legal (lógico, racional y conceptual). En aquella trascendencia abierta por el discurso poemático que, por un lado reconoce las limitaciones del sistema en el que se configura, pero, por otro lado, invita a salirse de dicho sistema para abrirlo a nuevos planteamientos que ofrezcan soluciones deseables, con el fin de superar con nueva fuerza el límite que impone nuestra misma conciencia, y esto sucede cuando el auténtico creador es capaz de generar la sorpresa y la admiración, vertiendo  un mundo nuevo de comprensión  más allá de los elementos de causa efecto reconocidos convencionalmente.

                En posterior entrada seguiremos abundado sobre el lenguaje y la mente en la configuración de la realidad poética y de esta en su interacción con el mundo.



Francisco Acuyo




[1] Proverbial es la desconfianza platónica hacia los maestros del engaño mediante el lenguaje: los sofistas.
[2] Así, el Taoísmo y el Budismo bajo su influencia, desconfían de la palabra como vehículo de percepción de la realidad y de uno mismo.
[3] Descartes, R.: Discurso del método, Alianza, Madrid, 1995.
[4] Jakobson, R.: Lingüística y poética, Cátedra, Madrid, 1983.
[5] Campbel, J.: El hombre gramatical, Fondo de Cultura Económica, México, 1989, p. 14.
[6] Véanse cualquiera de los trabajos de los padres de la ciencia de la información Claude Shannon y Norbert Wiener.
[7] Entiéndase (término de origen griego que significa timonel) la aspiración de un sistema –cibernético- a la búsqueda de estabilidad y correcto funcionamiento.
[8] Acuyo, F.: Fundamentos de la proporción en lo diverso, Artecittá ediciones, Granada, 2013.
[9] Ibidem.
[10] Chomsky, N.: Language and Mind, Harcourt Brace Jovanovich, Nueva York, 1972.
[11] Eliot, T. S.: The frontiers of criticism, University of Minessota Pres, 1956.





El lenguaje poético ´creativo- ¿más allá de las palabras?, Francisco Acuyo

jueves, 13 de octubre de 2016

LA MENTE A TRAVÉS DE LA POESÍA: MÁQUINAS DE PROPÓSITO ÚNICO Y DE PROPÓSITO GENERAL

La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, es el título de la nueva entrada para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, prosiguiendo con la temática de la mente, tan fascinante como controvertida.




La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo





LA MENTE A TRAVÉS DE LA POESÍA:
MÁQUINAS DE PROPÓSITO ÚNICO 
Y DE PROPÓSITO GENERAL 











EL afán de poder hacer realidad la máquina de propósito general[1], cuyo funcionamiento se asemejase al del cerebro, ha sido y es uno de los sueños de la inteligencia artificial, pero los sistemas expertos para tal propósito han demostrado, amén de su debilidad, la dificultad de enfrentarse con éxito a las novedades a las que la mente del hombre afronta con increíble éxito. La lógica formal, en la que se funda la misma computación[2], como decíamos en anteriores entradas, con su generalidad lógica (cuyas reglas de funcionamiento no atienden a los contenidos ni a los significados), no parece adecuarse en modo alguno a la generalidad vital, orgánica, mundana (que no atiende a reglas lógicas específicas  y donde los significados son fundamentales) de la que está hecha nuestro cerebro y, en consecuencia, nuestra mente humana. Las dificultades para enfrentarnos a la complejidad de la cognición[3] tal vez sea uno de los principales escollos para tal propósito de generalidad, de hecho no está muy claro a qué tipos de conocimiento tenemos acceso y cuales forman parte de la inteligencia natural.  Así pues, parece que el cualitativo salto del localismo lógico (de la máquina actual) al holismo exigente de la mente humana no es nada fácil de producir, y pone de nuevo de manifiesto la pugna de la lógica –computacional- y el discernimiento integrador generalista  de la mente ante de la realidad del mundo con la que participa.

                Sí, la dinámica de la mente está perfectamente acorde con la actividad del mundo con el que interactúa, mas, haremos una especial analogía de este proceso relacionándola con los procesos poéticos creativos, desde los cuales diríase poder captarse con especial relevancia la inteligencia viva,lógica poética o ciencia de la paradoja)[4] en la que la misma estructura –lógico- gramatical se pone en tela de juicio (la especialidad del lenguaje poético), por mor de adaptarse a la más amplia expresión –ser expresiva-  para integrar lo más dilatadamente (y, no obstante, exactamente) posible nuestra mente con el mundo. Es un particular  esfuerzo por eliminar aquellas proverbiales lentes kantianas que nos impiden ver la realidad del mundo. El proceso poético creativo nos proporciona una plataforma  o un medio ideal no solo de conocimiento, también de integración vital e inteligente en el entorno, que nos demuestra que la información perfecta[5] no solo no es natural, tampoco acorde con nuestra propia naturaleza. Digamos que los prototipos simbólicos y de significado mediante los que el proceso creativo se conforma, orienta el pensamiento (poético) pero en modo alguno puede afirmarse que son lógicos, cuando en realidad son profundamente psicológicos. En este sentido el proceso de configuración del discurso poético es de una marcada generalización –analógica- que marcha en pos de la eliminación de información para conseguir una marcada reducción de la complejidad idónea para la integración (expresiva) de los potenciales conceptos que la acerquen a la realidad de lo representado. Por eso el elemento sensorial permanece imbuido retóricamente (metáforas, sinestesias, analogías diversas…) para que dicha integración con la realidad sea, dentro de lo posible, un hecho consumado no solo por la razón consciente, sino también por la inconsciente y corporal que activan la mente para el reconocimiento de la realidad. Es en verdad una suerte de economía cognitiva (que diría Campbel)[6] que nos da acceso al mundo creativamente, vertiendo como en pocos otros ámbitos del saber humano una capacidad de sapiencia del mundo que va mucho más allá de lo que le es dado conocer por la experiencia[7].

La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo
                La experiencia vital está estrechamente relacionada con el proceso creativo poético en tanto que a través de dicho proceso la mente atrapa para sí los más sutiles indicios de la vida, convierte en revelaciones hasta los pulsos del aire.[8] Esto es perfectamente constatable si atendemos a la misma singular naturaleza de la palabra poética. Esta, en su especialidad (lingüística), sobrepasa  cualquier departamento semántico, cuyo patrón sitúe el significado de manera estática (mecánica) para ser aprehendido, en realidad es el impulsor, el fermento, la semilla que encierra la ingente simbología que, decíamos, es propia del discurso poético para que, en su peculiar ámbito cognoscitivo, nos revele el mundo. He aquí que cualquier lógica, razón o juicio que dicha palabra poética exprese ha de quedar radicalmente perturbado para una interpretación mental integradora que aspira a un conocimiento que tiene que ir más allá de las proposiciones que ofrecen las definiciones de las palabras, la ambigüedad de las mismas es la que facilita una hermenéutica  que rebasa la mera compresión lógica particular. Si bien se ha afirmado que es muy improbable que una máquina (informática) pueda comprender la lengua estándar, ordinaria, cuánto menos podría hacer lo propio con el lenguaje poético.

                No es de extrañar por parte de, no sólo poetas, también lectores y estudiosos de la poesía (y constatable también en otras manifestaciones relativas a la poiesis o creativas, literatura en general, arte, filosofía….) haber encontrado en esta manera de interpretación del mundo una tabla de salvación y de higiene mental, ya lo advertía Chesterton cuando afirmaba que en cierto modo el misticismo (si advertimos en este modo de capturar e interpretar el mundo como no estrictamente lógico, en tanto que la lógica es engañosa, y  que las cosas no son lo que parecen)  ha mantenido sanos a los hombres. Lo que los ha llevado a la locura es la lógica,[9] así como una manera de inmarcesible capacidad de expresión.

                Siguiendo las directrices marcadas por las analogías de la máquina y de la poesía, podemos afirmar que los procesos de la mente ponen en evidencia que el sustrato material de esta no es una máquina universal,[10] además de establecer una admonición muy digna de tener en cuenta en relación a nuestra conciencia, y es que esta es sólo una mínima fracción de los procesos mentales ya que el ámbito inconsciente no sólo contiene más conocimiento, además, en virtud de su capacidad expresivo integradora, estrecha con vínculos más fuertes la mente a la realidad.

                Las explicaciones del juicio poético se sitúan en el ámbito precientífico y puede considerarse que forman parte del aparato mental cognitivo que enlaza con lo inconsciente, cuya pretensión (al igual que la ciencia) es poner orden en el caos de las sensaciones, pero su pasión no es solo de conocimiento, también de integración afectiva y trascendente que a nuestro juicio es innata, y lo resuelve en virtud de una singular razón poética uniabarcadora que aprehende a un tiempo las causas y los efectos mediante la consciencia y los ecos del inconsciente y, sobre todo, porque se ofrece como una manifestación altamente creativa. La intencionalidad de la poesía se vierte en un género de relato rítmico fragmentario, muchas veces profundamente emparentado con la manera de la
La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo
producción onírica, la cual hace de nuestra mente una singular herramienta de entendimiento de la realidad en pos de un sentido que trasciende lo meramente lógico y que se ofrece como una forma especial de vida propia.

                Puede describirse este juicio poético como una manifestación irracional que, no obstante, exhibe una serie de reglas (leyes del caos en un lógica poética) que pudieran ser taxonómicamente descritas de igual modo que fueron catalogadas las de la lógica pura (matemática), y que demuestra que el proceso irracional (ilógico) no abandona a la mente nunca, y es que si los principios de la lógica formal y las leyes que la condicionan adaptándose a la incertidumbre proporcionan patrones que garantizan la menor cantidad de sorpresas bloqueando a la mente en el camino de la sabiduría,[11] la irracionalidad de la poesía nos invitan a la intromisión creativa sobre lo convencional racional en pos de una profunda visión siempre fresca, asombrada y nueva sobre el impulso fascinante de la vida, capaz de hacer posible mediante su potencia creativa la realidad de nuestra consciencia. Consciencia que va más allá del yo a la búsqueda de las generalidades que nos hacen una mente común con el mundo.

                Hablaremos en próximas entradas sobre el soporte que hace posible la mente como realidad capaz de expresar, describir, cuantificar y procesar (en el caso de la máquina) e interpretar el mundo, y que sustenta capitalmente también a la poesía, siguiendo con las anteriores analogías entre la máquina y los procesos creativos en la poesía, para mejor entendimiento de la mente, nos referimos nada menos que al lenguaje.





Francisco Acuyo






[1] Las máquinas de propósito único (concebidas para exiguos dominios de conocimiento a través de determinadas reglas) se pretende que alguna vez sean de propósito general (combinando dominios diversos de conocimiento) que en realidad es la capacidad para desechar el tipo y la cantidad justa de información, que vendría a ser como dotar de sentido común a dicha máquina.
[2] La ciencia de la computación que estudia la sistemática de los algoritmos que componen la información a través de los procesos y transformaciones de la misma y que dieron lugar a las máquinas de cómputo que van desde las que diseñara e idearan Charles Babbage, Pascal, Leibniz… hasta los trabajos sobre computación de Alan Turing, Alonzo Church, Kurt Gödel, John Von Neumann…. que darían lugar a la actual revolución digital y las expectativas de la computación cuántica.
[3] Es decir, de una competente ciencia de la mente.
[4] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, Artecittá ediciones (Fundación Internacional Artecittà), Granada, 2010;  Elogio de la decepción (y otras aproximaciones a los fenómenos del dolor y la belleza),  Jizo Ediciones, Granada, 2013; Naturaleza del pensamiento humano: la realidad de la mente (en virtud de la inteligencia artificial y la poesía, Blog Ancile: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2016/10/naturaleza-del-pensamiento-humano-la.html 
[5] Hoy sabemos que una computadora puede ordenar y manejar cantidades ingentes de información, en cualquier caso la mente humana, al estar inmersa en el espacio y el tiempo, expone una naturaleza que imposibilita (a día de hoy) un programa informático completo de aquella.
[6] Campbell, J.: La máquina increíble, Fondo de cultura económica, México,  1994, p. 183.
[7] James, H.: The arte of Fiction, Morton D. Zabel ed. 1884, The portable Henry James, Viking, Nueva York, 1968.
[8] Ibidem, 397.
[9] Chesterton G.K.: Simplicity and Tolstoy, Arthur L. Humphreys, London, 1912.
[10] La máquina universal de Turing (dispositivo hipotético que pretende representar una máquina de computación, cuya utilidad primordial es averiguar los límites del cálculo mecánico) es capaz de simular la lógica de cualquier algoritmo específico para computación de otra máquina (de Turing).
[11] Campbell, J.: La máquina increíble, p. 347.




La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo
De Jaroslav Jasnikowiski