sábado, 1 de abril de 2023

IA Y LA CONCIENCIA EMERGENTE

 Bajo el título de IA (inteligencia artificial) y la conciencia emergente, ofrecemos un nuevo post para la sección de Ciencia del blog Ancile.




IA Y LA CONCIENCIA EMERGENTE



IA y la conciencia emergente, Francisco Acuyo




De la avalancha de las informaciones recibidas y recogidas sobre la IA, cabe inferirse una lógica inquietud por ciertos sectores de la sociedad en relación a las perspectivas que caben imaginar en un futuro, por otra parte, inmediato, en torno a sus influencias y al desarrollo vertiginoso de este tipo de inteligencia de la información, y hasta qué punto es beneficioso o peligroso para el devenir del propio ser humano.

    No seremos nosotros los que pongamos en duda los beneficios tecnológicos de estas ciencias técnicas e ingenierías de última generación, aplicadas a sectores muy concretos como la propia informática y su extensión a ámbitos como la medicina, la ingeniería, la robótica, la empresa…., no obstante, es de rigor tener claro las implicaciones que tiene la mala interpretación del uso (y del abuso) de estas tecnologías, teniendo en cuenta las implicaciones sociales, jurídicas, éticas, filosóficas y desde luego también científicas de este tipo de inteligencia artificial. 
       
            Si traemos a colación los relatos de Asimov (¡Cómo se divertían!, por ejemplo), vemos que esta preocupación no es nueva, y el propio escritor acabaría por diseñar un protocolo que acabaría por postularse como leyes de aplicación estricta de la IA en el territorio de la robótica, y que se vierten en el relato Runaround (El círculo vicioso)[1], podemos hacernos una idea de las inquietudes que despiertan estos avances tecnológicos entre los propios científicos (no olvidemos que Asimov, era asimismo bioquímico y divulgador científico).
      
IA y la conciencia emergente, Francisco Acuyo
              Es interesante traer a estas alturas de nuestra exposición una cuestión lingüística y o filológica (también etimológica) que puede conllevar controversia y confusión a la hora de saber de lo que hablamos cuando decimos inteligencia, y sus potenciales analogías con otro término fundamental, necesariamente relacionado con aquella, me refiero a la conciencia. Ya establecíamos una relación conceptual sobre el término inteligencia en anteriores capítulos de esta sección sobre la IA[2], y lo haremos ahora en relación a la conciencia: para manifestar inteligencia se ha de ser consciente. Esta es una apreciación muy conveniente para establecer conceptos relacionados y analógicos, pero también  de diferencia entre uno y otro término.

            La conciencia (conscientia, cuyo prefijo con, viene a significar: unión, totalidad, algo que esta junto a; y ciencia, establecida como la cualidad del que sabe, a su vez compuesta del verbo scire, cortar, separar, escindir… y de los sufijos nt, agente, que lleva a cabo la acción, e, ia, el que tiene determinada cualidad), es una palabra que, además, atribuye rasgos éticos, en tanto que, según la RAE, conlleva conocimiento del bien y del mal. Otras acepciones no aclaran (en su polisemia) un valor significativo particular, puesto que conciencia también es un conocimiento claro y reflexivo de la realidad, pero también lo contrario, según la acepción anterior de nuestro diccionario. Por fin, la acepción del término en el ámbito de la psicología nos ofrece un término más riguroso, ya que, para tener conciencia, hay que ser consciente de uno mismo en el mundo.    

            Si entramos en el ámbito de la neurociencia, la conciencia tiene una estrecha vinculación con el órgano por excelencia que atribuye (según las nuevas corrientes de esta disciplina) al ser humano cualquier tipo de conciencia, es decir, el cerebro, siendo esta propia, singular y ¿únicamente? de este.

            En cualquier caso, la conciencia es calificada como el término ya proverbial en ciencia del problema difícil. Y desde luego que lo es, sobre este asunto ya debatimos de manera harto extensa y dedicada en otro espacio y no lo haremos de manera rigurosa ahora. Pero sí precisaremos que es fundamental una distinción entre ambos términos, si es que afectan, como así lo creemos, a realidades diferentes.

           No obstante haremos una apreciación, creo que oportuna sobre, si se puede considerar la IA una manera de conciencia emergente. Este apunte es de capital importancia, en tanto que, si bien no podemos negar inteligencia en el manejo y computación de datos al artefacto generado por la IA, no nos atreveríamos a decir que este sea consciente, con todas las implicaciones que conlleva.        

            En la próxima entrada de este blog Ancile, entraremos en esta cuestión verdaderamente peliaguda para no pocos curiosos de la ciencia que sustenta la IA.

 

 
 

Francisco Acuyo


[1] Primera Ley: Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño. Segunda Ley: Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley. Tercera Ley: Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

[2] ). La intelligentia latina, analizada desde el prefijo inter (entre), el sufijo -nt- agente, y el sufijo que indica la cualidad, -cia-, y el verbo legere, que viene a significar escoger, separar… inferimos, a través de su etimología, que la inteligencia es la habilidad para escoger la mejor alternativa entre varias.

IA y la conciencia emergente, Francisco Acuyo


jueves, 30 de marzo de 2023

¿ES REALMENTE INTELIGENTE LA IA?

 A vueltas con la IA, traemos otro nuevo post para la sección de Ciencia del blog Ancile, esta vez bajo el título: ¿Es realmente inteligente la IA?


¿ES REALMENTE INTELIGENTE LA IA?

 

¿Es realmente inteligente la IA? Francisco Acuyo

A la luz de las apreciaciones, definiciones y acepciones varias sobre el concepto de inteligencia, cabría plantearse la lógica pregunta de hasta qué punto es inteligente la IA, si es que hasta hace muy poco la inteligencia era atributo exclusivo del ser humano.

                Lo primero que nos resulta interesante es que buena parte de los ingenieros de la IA describen a esta como la capacidad de un dispositivo (artefacto o máquina) para realizar tareas que se han atribuido al ser humano de manera habitual. Estos sistemas artificiales emulan áreas del conocimiento propias del ser humano y sus diferentes manifestaciones de inteligencia.

                Veremos que la IA distingue varios tipos, así: una IA específica dedicada para tareas muy concretas como hacer cálculos o jugar al ajedrez, se la define también como IA débil. La IA fuerte, o general es la que opta por la posición más radical, que cree que puede tener todas las capacidades del ser humano; opción que a día de hoy parece totalmente descartada, sin que por ello nos beneficiemos de lo positivo que ofrece desde una óptica tecnológica. La más controvertida sería la concepción de la IA como singularidad, es decir, aquella que superaría la inteligencia humana, superinteligencia que, por definición, ni siquiera podríamos entender.

                Vemos que la cuestión de la IA, antes las perspectivas expuestas, no extraña que cause una extraordinaria expectación popular, sobre todo a raíz de la difusión a través del cine, el comic, la novela de ficción y los propios artilugios que se han ido produciendo (robot, chat inteligentes …).

¿Es realmente inteligente la IA? Francisco Acuyo
                Pero en verdad que la IA es un ámbito lo suficientemente complejo para que el público de a pie no imagine siquiera lo que detrás de ella hay de fundamento intelectual. Cuestión esta, a mi juicio, muy más interesante. De interés no tanto porque los  avances tecnológicos desde esta óptica no lo sean, sino porque desde esta apreciación del pensamiento que la fundamenta, aprendemos no sólo de la IA, sino sobre nuestra propia inteligencia y, sobre todo, sobre la naturaleza de nuestra conciencia, que va más allá del mismo concepto de inteligencia.

                Las escuelas simbólico (lógica) y la conexionista para conseguir la IA, son la muestra definitiva de lo que trato de explicar. La primera (top dwon) es la que utilizan (los sistemas expertos) para representar conocimiento a través de símbolos y razonamiento lógico para obtener un conocimiento nuevo. La segunda (o botón-up) que se sustenta en los datos, la experiencia que estos aportan y que encuentran reflejo en lo que denominamos redes neuronales: machine learning y deep learnig, son ejemplo de esta corriente.

                Si bien la IA es capaz de sintetizar y automatizar tareas muy diversas que, en principio se consideran como intelectuales, el problema surge cuando las mal interpretamos. Si bien estas tareas revisten el campo de la IA con un carácter universal, en su aplicación, es muy dudoso que pueda considerarse que en realidad tengan pensamiento propio. Por otra parte, todos reconocemos que la capacidad intelectual del ser humano es limitada y no puede resolver todo tipo de problemas, ergo, si la máquina quiere emular al ser humano, debe tener, al menos, las mismas limitaciones.

                Si indagamos sobre la famosa máquina de Turing podremos obtener, así lo piensan muchos, que la prueba de que dicha máquina sobrepase ampliamente al dialogar con un humano (y este no sea capaz de distinguir si lo hace con una máquina), no es en modo alguno cosa clara, véanse, por ejemplo, los chats de inteligencia artificial, no obstante, la singularidad importante en relación con la prueba de Turing, debe radicar en que el entrevistado o contertulio debe saber que está hablando con una máquina.

                Más adelante veremos en este blog Ancile, otras cuestiones sobre la posibilidad de que una máquina pueda simular que piensa sin tener realmente pensamiento (experimento de la habitación china) y sobre todo atender a la gran dificultad (entre las filosóficas, éticas…) que supone la comunicación con el usuario, en virtud, o en este caso, supuesto defecto de la ambigüedad del lenguaje, ambigüedad que, como hemos visto en anteriores post de este blog, puede ser una gran ventaja. Sobre estas cuestiones tiene mucho que decir la lingüística computacional.

 

Francisco Acuyo

               

 

¿Es realmente inteligente la IA? Francisco Acuyo

 

lunes, 27 de marzo de 2023

MERIGGIARE : ROSAURA ÁLVAREZ EN ITALIANO

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos un nuevo post dedicado a la versión bilingüe en español e italiano de los poemas de la poeta Rosaura Álvarez, bajo el título de Meriggiare, antología poética, con traducción del profesor Rosario Trovato.



MERIGGIARE : ROSAURA ÁLVAREZ EN ITALIANO



Meriggiare, antología poética,



Algra editore (https://www.algraeditore.it/) ha publicado recientemente Merigiare, un volumen con poemas de Rosaura Álvarez seleccionados, traducidos y prologados por el profesor Rosario Trovato, quien al final del prólogo escribe: “Con esta edición antológica de su poesía se ha querido dar a conocer al público italiano una poeta que ha sabido ofrecer una visión moderna y vivificadora de la realidad y del destino humano”.

Se incrementa, así, la excelente nómina de autores de lengua española que el profesor de la Universidad de Catania acerca a los lectores italianos, iniciada con Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora, considerada la mejor versión hasta ahora al italiano, nómina que cuenta con nombres como Lope de Vega, Bécquer, Pardo Bazán, Unamuno, José Martí, Pedro Salinas, Octavio Paz, etc., y que dedica especial atención a escritores granadinos como Pedro Antonio de Alarcón, Federico García Lorca, Elena Martín Vivaldi, Rosaura Álvarez y Antonio Carvajal, además de estar actualmente dedicado a la traducción de Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos, de Pedro Soto de Rojas.

Modernidad vivificadora: la poesía de Rosaura Álvarez esplende en ambas lenguas con su cristalizada musicalidad, contención en la expresión de la sensualidad grata, suave melancolía, y muestra, con la aportación del poema inédito final, la combinación magistral de narratividad histórica y lirismo evocador, cómo cabe elaborar nuevos textos épicos sobre iniciativas de mejora social, sin caer en lo panfletario.

No cabe sino elogiar y agradecer esta generosa labor de difusión de nuestros mejores valores literarios.




Dionisio Pérez Venegas


 

Meriggiare, antología poética,

¿PARA QUÉ?


A nadie cuentes –¿ para qué?–
este espejo de grávida nostalgia
al contemplar un alma
que tanto ardió,
aunque nieve se sabe en el olvido
de su estar,
                  de su aire.


A CHE SCOPO


Non raccontare a nessuno – a che scopo? –
questo specchio di greve nostalgia
quando si contempla un'anima
che tanto arse,
anche se neve si sa nell'oblio
del suo stare,
                      del suo piglio. 

 



SI SUPIERAS


Si supieras, mi dios, el duro estío
de tu presencia ausente, este morar
donde la luz no canta,
ni el silencio conversa,
y es acero la blanda brisa
que en el jardín se esparce.

Si supieras la noche
intacta del desvelo,
si fría luna filtra
claror opaco de lo tangible
y luce el alba holandas de sudarios.

Si supieras, mi dios, que ya la humuvia
de aquel tu aliento nada
aroma en mi agostada carne, y vivo
cual mentidas las glorias de tu estar.



SE SAPESSI


Se sapessi, mio dio, la dura estate
della tua assente presenza, restare
dove la luce non canta,
né il silenzio conversa,
ed è acciaio la dolce brezza
che nel giardino si spande.

Se conoscessi la notte
intatta dell'insonnia,
se fredda la luna filtra
chiarore opaco del tangibile
e l’alba fulge tele di sudari.

Se sapessi, mio d
io, che già l’humuvia[1]
di quel respiro tuo nulla
nella mia carne secca aroma, e vivo
come mentita gloria del tuo essere.



SOÑADO UNIVERSO


                        Para Antonio Chicharro

 

Al cabo de los años,
vendando voy sangría de las horas
con pudor sumo de pincel y lápiz.
Voy, a tientas, desde la soledad
a otra soledad cercana
a la que dulce olvido
no puede dispensar ausencia.
Quizás por ello,
hacedora divinizada el alma
engendra con presura
artístico universo que
inicie albas sobre angustia tanta.

Tal vez, el arte solo sea
afán de que no acabe
signo auroral de tu materia.



 SOGNATO UNIVERSO


                        Per Antonio Chicharro

 

Dopo tanti anni,
metto la benda al salasso delle ore
con estremo pudore di pennello e matita.
Vado, a tentoni, dalla solitudine
a un'altra solitudine vicina
a cui un dolce oblio
non può l'assenza offrire.
Forse per questo,
l’anima divinizzata creatrice
genera con premura
artistico universo che
albe susciti sopra tanta angoscia.
Forse l'arte è soltanto
ansia che non finisca
segno aurorale della tua materia.



[1]“Humuvia”, termine che ho coniato dallo spagnolo per indicare il petricore, l’odore caratteristico della terra bagnata dopo la pioggia. In spagnolo esistono due termini, petricor e humuvia, e mi è sembrato opportuno acquisire in italiano anche humuvia che peraltro mi sembra più congruo visto che deriva dal latino, humus (terra) e pluvia (pioggia).


Meriggiare, antología poética,

 


sábado, 25 de marzo de 2023

KARATEKA DE LA LITERATURA

Para la sección de Extractos críticos del blog Ancile traemos un nuevo post de nuestro amigo Francisco Silvera, escritor, poeta y excelente articulista, bajo el título de Karateka de la literatura.


KARATEKA DE LA LITERATURA


Karateka de la literatura. Francisco Silvera


 

Converso con el poeta, traductor, investigador y hasta cantaor y tocaor Miguel Ángel Feria, de quien tuve la suerte de aprender una vez hace mucho siendo alumno en mis clases; hablamos sobre el panorama literario actual, vamos, el mismo de siempre. Llegamos a la conclusión de que nuestro destino ya, dada una edad y una cabezonería poética y unos compromisos coherentes, no es ser Catedráticos sino Karatekas de Literatura. ¡Vamos al kata de hoy!

    Dos errores de perspectiva: uno, pensar que el verso es una frase emotiva o ingeniosa relativamente corta; dos, creer que una novela es un libro gordo. Porque si grave es desvincular la duración de un cuento de su tiempo narrativo, que determina la longitud de lo narrado más allá del número de personajes o de la trama (nada más tedioso que un relato que se complica y complica y complica hasta necesitar un mapa para saber dónde se está, ¡es el tiempo, oh Proust, oh Mann!), hoy la longitud del libro la determina el precio posible, estos libros en los que se trata de marear al lector sin que se pierda, si puede ser, y eso es un arte, no crean; si usted es novelista y aspira a algo (más bien económico) debe pasar las 300 páginas, si no: el precio no será rentable. Siendo pérfidos, podría decirse que la prosa española actual sería decente si le amputaran un 66% a cada novela publicada. 

    El otro error, el del verso, es despreciar la expresividad de la métrica, que se supone debería ser lo poético, el fundamento de la versificación. En principio no sería mala perspectiva, siempre y cuando la prosa usara el ritmo como herramienta para vehicular su intención narrativa, poemas en prosa, que sé yo... Temo que no, prosa cutre: cutre verso. ¿No será prosa entrecortada buena parte de la poesía actual? ¿Cómo lo distinguimos si no? ¿Mirando en la “wiki” la “bio”?

    Claro que, a lo mejor, ya no se hace Arte con artes, ni la Literatura es Literatura, ni la Música es Música, y Bad Bunny (con todo el respeto a su cosa popular) es el Bach hodierno. Afirmar algo así sólo podría hacerlo alguien que desconociera por completo la música y el contexto y la cultura del autor de las Goldberg, hablamos de fenómenos inconmensurables, quizá la ligereza líquida de la Cultura contemporánea consista en confundir todo bajo un manto de ignorancia.

    No se trata de que lo pasado sea mejor, o la norma, o el academicismo, el Arte es antiacadémico o no lo es, no, hoy hay artistas de altura, claro, pero lo cierto es que se echa de menos un poco de continuidad conceptual, da igual lo que haga la artista, lo que debería interesarnos es la poética con que lo defiende, su coherencia interna que demuestre actividad; hay que huir del personalismo provocado por el Arte huero en el que el ingenio ha sustituido al intelecto. Pero eso exige un público activo, que en realidad es constituyente de la obra… no que busque entretenerse y salir indemne.

    Llámenme elitista o gilipollas, pero adular el ingenio es elevar un culto a la personalidad excepcional, el artista, el ingenioso, ése que disfrazado tantas veces de progresismo supone el verdadero elitismo clasista y reaccionario, eso sí: con chaqueta de pana: el culto al dios... de la nada.



Francisco Silvera

 

 

 

Karateka de la literatura. Francisco Silvera

 

jueves, 23 de marzo de 2023

IA: EL SENTIMIENTO Y LA SUBLIMACIÓN DE LA MÁQUINA ¿INTELIGENTE?

 Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos una serie de post con reflexiones sobre los conceptos que atañen a la definición de la inteligencia y su realidad en el ámbito de la IA (inteligencia artificial),; este primer post lleva por título: IA: el sentimiento y la sublimación de la máquina ¿inteligente?


IA: EL SENTIMIENTO Y LA SUBLIMACIÓN

DE LA MÁQUINA ¿INTELIGENTE?


 

IA: el sentimiento y la sublimación de la máquina ¿inteligente?. Francisco Acuyo


Quizá llevado por la deformación (¿vicio?) del que maneja y le interesa el lenguaje en todas sus manifestaciones (de lingüista, por supuesto, de escritor, de semiólogo, de investigador, de poeta, nada menos), me parece de capital importancia que, a la hora de hablar sobre un determinado tema, sepamos de lo que realmente estamos hablando. Esta advertencia pasa por el uso (y el abuso) que hagamos sobre determinadas acepciones recogidas en palabras sobre las que tenemos intención de buscar explicaciones sobre sí mismas (denotación) y sobre sus supuestas relaciones con otras palabras en ámbitos (contextos) diversos.

                Hal, es el célebre artefacto de inteligencia artificial creador por Arthur C. Clark para su no menos célebre y excelente novela 2001, una odisea en el espacio. No menos famosa sería la espléndida adaptación cinematográfica de homónimo título del genial Stanley Kubrick. Fue este computador de excepción el que me hizo reflexionar seriamente sobre la tan traída y llevada inteligencia artificial (IA). La intelligentia latina, analizada desde el prefijo inter (entre), el sufijo -nt- agente, y el sufijo que indica la cualidad, -cia-, y el verbo legere, que viene a significar escoger, separar… inferimos, a través de su etimología, que la inteligencia es la habilidad para escoger la mejor alternativa entre varias.

IA: el sentimiento y la sublimación de la máquina ¿inteligente?. Francisco Acuyo
                No obstante, las sutilezas conceptuales que caben deducirse de dicha terminología, son tantas y tan variadas que se hace necesario extraer diferencias (¿polisémicas?) entre la misma palabra; así pues: se diferencia entre una inteligencia abstracta, concreta, social y, puesta ahora muy de moda, emocional. No es en modo alguno extraño que en el clasicismo latino, Cicerón, Quintiliano, entre otros muchos, el término inteligencia derivara en variantes harto sutiles que harían de la inteligencia un ámbito nada fácil de discernir entre las diferentes facultades atribuibles a la mente racional, como el de la intelectualidad, siendo este último un rasgo que tiene relación directa con el manejo de información y de datos no necesariamente poniendo en práctica todo aquel acervo de información. La inteligencia tiene una cualidad vital imprescindible, ya que el que es inteligente practica con lo que sabe y discierne activamente para escoger lo mejor y más conveniente en su vivencia.

                Pero, si atendemos a las diferentes acepciones de nuestro diccionario, constatamos que la variedad es amplia y nada fácil de interpretar en su conjunto.[1] Por eso, en términos generales, se describe como la capacidad de manejar y percibir información y retenerla como conocimiento útil y aplicable para ser adaptado a entornos determinados. Podemos, en fin, comprobar que la semántica deducible del término ofrecido por la Academia, es, cuando menos, poco precisa. Parece inevitable tener que acudir a otras disciplinas para entender con un grado de mayor certeza qué es la inteligencia, para eso la biología, la sociología, la psicología, la neurociencia… pretenden establecer criterios positivos para su mejor entendimiento. Pero, atención, el mundo de la información también tiene algo que decir al respecto. La inteligencia artificial (IA) es una prueba manifiesta de la inteligencia puede ser extensiva al dominio de los artefactos creados por el hombre y que ofrecen cualidades que pueden encontrarse en el repertorio de definiciones de nuestros diccionarios, y que creíamos propias del ser humano.

                La posibilidad de crear máquinas pensantes, postuladas en su famosa máquina de Turing, era una de las conjeturas que manejaba el genial matemático y lógico Alan Turing, uno de los padres de la ciencia de la computación y de la actual informática.[2] Pero, es cierto que la inteligencia mostrada por una de estas máquinas era capaz de ofrecer respuestas a problemas, sea indistinguible para un ser humano. El test de Turing ofrece la respuesta: si exponemos a un humano a dos conversaciones, una llevada a cabo por una máquina y otra por un humano, y si este es incapaz de distinguir una de otra, significa que esa máquina es tan inteligente como un ser humano.    

                La cuestión no es tan sencilla como puede parecer a ojos del romántico espectador que ve en el computador Hal, una máquina de Turing con los mismo atributos e incluso superiores al del humano que interacciona con ella.

       Seguiremos en próxima entrada indagando sobre este mundo que creo que empieza a ser ciertamente tenebroso para la humanidad, y no tanto por la prevalencia de la capacidad de estas máquinas inteligentes para hacer tantas y tantas tareas que nos facilitan la vida, pero que también hacen que nos olvidemos de aspectos básicos de nosotros mismos que nos desconectan con lo más profundo de nuestra naturaleza.

 

 

 

 

Francisco Acuyo



[1] Así:1. f. Capacidad de entender o comprender.
2. f. Capacidad de resolver problemas.
3. f. Conocimiento, comprensión, acto de entender.
4. f. Sentido en que se puede tomar una proposición, un dicho o una expresión.
5. f. Habilidad, destreza y experiencia.
6. f. Trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí.
7. f. Sustancia puramente espiritual.
[2] En la teoría de la computabilidad, la posibilidad de dichas máquinas pensantes se conoce como tesis de Church-Turing y que viene a decir que todo algoritmo es equivalente a una máquina de Turing. Aunque indemostrable formalmente se acepta en el dominio práctico en la puesta en marcha de un complejo informático.


IA: el sentimiento y la sublimación de la máquina ¿inteligente?. Francisco Acuyo


martes, 21 de marzo de 2023

RETÓRICA Y SIGNIFICADO: LA CIENCIA, LA FILOSOFÍA Y LA POESÍA DEL SENTIDO

Bajo el título Retórica y significado: la ciencia, la filosofía y la poesía del sentido, editamos un nuevo post para la sección de Ciencia  del blog Ancile.


RETÓRICA Y SIGNIFICADO: LA CIENCIA,

LA FILOSOFÍA Y LA POESÍA DEL SENTIDO

etórica y significado: la ciencia, la filosofía y la poesía del sentido,

 

En los ámbitos de la ciencia física y en el estudio de determinados fenómenos (el mundo de la nueva cosmología, o el de la mecánica cuántica y su incidencia en los dominios de lo infinitamente pequeño, o en el territorio no menos fascinante de la teoría del caos y de la complejidad), siempre me llamó la atención el uso (y abuso) de sus creadores o descubridores, también de los propios teóricos de la ciencia, de determinados tropos o figuras literarias para extraer, no sólo aproximaciones explicativas para el neófito, también significados ante la importante incidencia en el concepto del universo y del lugar de nosotros en el mismo.

                Cuando en el título de este post hablaba de sentido, debe entenderse este strictu sensu, como la acepción cuarta reconocida por la RAE en la que se dice que este es la capacidad de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella, mas también la extensión novena, que nos habla del sentido en relación al significado (de la palabra), y con la décima, que lo establece como la interpretación que se hace de un objeto, de un mensaje o de una obra.

                Me parece muy adecuada esta palabra, sentido, porque, aunque la relacionemos con el ámbito abstracto del significado con las acepciones extraídas del diccionario, si atendemos a su etimología, sentire (oír o percibir táctil o gustativamente) y el sufijo, ido (cualidad perceptible por los sentidos, y sus derivados, pero también con el que la relaciona con seso (sensus, y su riquísima raíz, sen, que ofrece  diversos significados que van más allá de la potencia perceptiva, acercándose  a la la reflexión y pensamiento, por lo que dicha percepción, nos hace entender el proverbial sintagma sentido común ). Esta interacción y tránsito etimológico entre el sentido sensorial y el abstracto, es altamente significativo, y lo pone en relación con las aproximaciones hechas en el capítulo anterior expuesto sobre la fusión de lo sensorio y lo abstracto en poesía, y ampliamente relatado en otras ocasiones reiteradamente señaladas.[1]

etórica y significado: la ciencia, la filosofía y la poesía del sentido,  Francisco Acuyo

                Dicho esto, observamos que la metáfora, la analogía, el símil… utilizados por el científico, intérprete o difusor de la ciencia, encalla sus figuras en una restrictiva relación espacial de las mismas, que llevan al que quiere encontrar en ellas una vía de explicación pertinente, a un locus concreto y supuestamente objetivo de experiencia mecánica de lo que en realidad sucede y  acaece, por lo que acaban aún más de desvirtuar el fenómeno o realidad que trata de representar con su manejo inapropiado. Esta localización nos hace separarnos peligrosamente de la realidad que tratan de describir o hacernos entender. Se pierde de vista el fundamento de la naturaleza del fenómeno estudiado por la ciencia (y de la realidad poética, si nos movemos en este ámbito), y más aún cuando este se comporta de manera tan extraña que cuestiona aquel sentido común convencional sobre el que edificamos nuestro entendimiento de la realidad, que se viene a fundamentar sobre las convenciones de espacio tiempo utilizadas para su descripción.

         Veremos que, para el entendimiento de alguno de los fenómenos en cuestión, no tratan o describen  objetos entendidos convencionalmente (por ejemplo, partículas subatómicas, en el caso de la mecánica cuántica), sino más bien de procesos[2] en los cuales la totalidad del universo convergen implicando[3] al universo todo.

         Cuando constatamos que la lingüística ha debatido ampliamente sobre la ambigüedad, la polisemia (ver anteriores entradas al respecto), para concluir que  esta, en modo alguno, puede existir para que exista comunicación[4], deberíamos plantearnos el uso y recurso de determinados tropos para clarificar determinados aspectos o situaciones de la realidad que, no se atienen a las convenciones aceptadas en el uso y significación de la norma pactada para la comprensión de lo lingüísticamente representado, ni siquiera por aquellos lenguajes especializados. Por todo esto y otras razones que iremos exponiendo, no nos parece exacto que la comunicación quede necesariamente suprimida por la ambigüedad, sobre todo cuando esta se ofrece como un recurso, no sólo expresivo, sino de una representación pertinente a las situaciones de incertidumbre que nos rodean en el mundo.

         Seguiremos indagando en otras entradas del blog Ancile sobre estas extraordinarias cuestiones, que acaso pasan desapercibidas para el entendimiento de los extraños acontecimientos en los fenómenos que estudian las ciencias y, cómo no, en el no menos profundo y complejo territorio de la expresión y conocimiento poéticos.


 

Francisco Acuyo

 

 

 

        

 

 



[1] Acuyo, F.: ob. cit.

[2] Whitehead, A. N.: La ciencia y el mundo moderno, Losada, Buenos Aires, 1959.

[3] Bohm, D: La totalidad y el orden implicado, Kairós, Barcelona, 1988.

[4] Martinet, A.: en Lingüística y significación, Salvat, Barcelona 1963


etórica y significado: la ciencia, la filosofía y la poesía del sentido,

jueves, 16 de marzo de 2023

DESQUITE DE LA ARAÑA, POR JUAN VELLIDO

 Para la sección de Narrativa del blog Ancile traemos un nuevo post Juan Vellido, periodista, escritor poeta, crítico de cine y muy querido amigo Juan vellido, relato que lleva por título: Desquite de la araña.




DESQUITE DE LA ARAÑA,

POR JUAN VELLIDO


 

Desquite de la araña. Juan Vellido

Los espejos aumentan estrepitosamente el chisporroteo de las velas. Todo tenue, mortecino, y una lámpara fulgurante, casi frívola, sobre la mesa apolillada y polvorienta.

    Es un viejo sótano que apenas sirve como trastero de la vieja casona en que vivieron tus abuelos y tus padres. Ahora es tu refugio. Has decidido abandonarte a tu suerte. Te has convertido en un viejo lastimero, ahora que te has quedado solo en medio de esa gran multitud que bulle inquieta sobre el tosco mundo en que habitamos.

    Por eso has optado por quedarte ahí, sentado e inmóvil, ante la mesa polvorienta del sótano inhabitado y sucio, a la espera de que el azar determine tu fortuna o tu desgracia. No comes, no bebes, y procuras no pensar. No aspiras a otra cosa que la indolencia y la apatía más absolutas, la inacción, el inmovilismo como doctrina existencial. Sabes que nada tiene sentido. No hay un cielo protector.

    Hace muchas horas, días acaso, que permaneces sentado, cuasi petrificado en tu asiento, mientras adviertes que las ratas salen sinuosas de sus madrigueras, se acercan a tus pies con movimientos presurosos, olfatean tus zapatos, escudriñan a tu alrededor, desconfiadas y vigilantes, y a menudo huyen espantadas en oleadas geométricas, cuando tu estómago exhala pequeños ruidos recónditos que las asustan.

    El sótano es frío. Permaneces quieto, aparentemente sosegado, ¿tranquilo? Tu cuerpo, se diría, se ha hecho ya a una postura estática, y conforme pasa el tiempo vas dejando de sentir frío o hambre o sed.


    Hace días que no te mueves. No sientes necesidades fisiológicas, pero notas tus piernas y tu espalda agarrotados y sabes que tu cuerpo no responderá ya a ningún estímulo. Has concentrado tu escasa energía en mantener tu mente en blanco, como si se tratara de un ejercicio atávico de introspección.

    Ya, inerme --no existe posibilidad alguna de que distingas el día de la noche en ese sótano oscuro y frío de las afueras de la ciudad-- has perdido la noción del tiempo y la capacidad de pensar. No tienes miedo ni hambre ni sed ni frío ni calor.Desquite de la araña. Juan Vellido

Las ratas rodean tus pies. Cientos de ratas rodean tus pies. Y comienzan poco a poco a roer tus zapatos, ajenas al enorme entramado de hilos de araña que pende sobre sus cabezas.

Has perdido la sensibilidad en tus extremidades, pero notas levemente sus hocicos puntiagudos y sus dentelladas y sus agudos chillidos y sus rápidos movimientos en remolino, mientras mordisquean todo lo que encuentran a su paso.

    Las arañas, entretanto, observan con sus múltiples ojos los movimientos de las ratas, mientras confeccionan minuciosamente un laberinto de hilos con el que dispondrán su ataque, como si de una meticulosa táctica militar se tratara.

    Desde tus ojos nublados contemplas borrosamente cómo un ejército de arañas teje armoniosamente, en una curiosa danza voladora de múltiples y ásperas patas, su singular embestida a los roedores.

    Ya cárdeno, flaco, cataléptico, después de muchos días inmóvil, sentado ante la mesa apolillada y polvorienta --hasta el chisporroteo de las velas ha quedado como un viejo recuerdo-- asistes, inmolado, a tu consentida depredación. Nebulosamente sólo ves ratas, cientos de ratas que trepan por tus piernas. Un festín de silbidos agudos y sangre. Y un ruido múltiple de turbadores chillidos de los roedores.

    En un instante, las arañas han dejado caer desde las alturas del viejo sótano una tupida y laboriosa red impenetrable en la que han quedado atrapados los roedores que, inmovilizados, aprisionados por miles de hilos de seda de araña, han convertido el suelo del viejo sótano en un extraño manto de ratas transfiguradas en curiosas momias.



Juan Vellido



Desquite de la araña. Juan Vellido