lunes, 8 de julio de 2024

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, OBRAS COMPLETAS, POESÍA

 Hemos seleccionado un puñado de poemas del maravilloso volumen, el quinto, de las Obras Completas de José Jiménez Lozano, para la sección de Poesía del blog Ancile, editado con la calidad y belleza acostumbradas por la Fundación Jorge Guillen de Valladolid. Introducimos dichos poemas con el párrafo inicial del prologuista de este volumen, Fermín Herrero, para que, con esta breve muestra, pueda nuestro lector hacerse una idea de la hermosa totalidad de este volumen y de todos los demás que componen estas Obras completas, las cuales recomendamos con verdadera pasión, dada la excelsa calidad del autor y la no menos impresionante factura de la edición.












De la obra de José Jiménez Lozano puede decirse, como Borges afirmara de la de Quevedo, y aun con más razón, que constituye toda una literatura. Y qué literatura, sin igual en nuestras letras, tan extensa como intensa, de una hondura y, al mismo tiempo, verticalidad trascendente, en verdad asombrosas. Salvo el dramático, Jiménez Lozano frecuentó todos los géneros, con la particularidad de que en cada uno de ellos parece un escritor distinto —a tal punto se ciñe a las poéticas correspondientes— y por com­pleto original, difícil asimilarlo específicamente, ni en sus relatos, ni en sus novelas, ni en sus diarios, con ningún autor, pese a que su escritura se integra y fructifica en la tradición del castellano, a la que siempre se atuvo.


Fermín Herrero

Prólogo (fragmento)











LA LUNA ROJA


Cuando la luna es niña

su alto y plateado rostro

te observa imperturbable

como el ojo de un dios.

Mas luego crece roja

 y es un volcán de ira.

Asomada a las bardas

de tu jardín te increpa,

te urge, te interroga

o incendia la cresta de los pinos.

Se torna justiciera

cual los hombres.











DESAYUNO EN EL JARDÍN

 

Mira, cada mañana

la umbría del tilo, el olmo,

el sauce, la morera,

el castaño y el pino

¡cuán perfumada y pura!

Sobre la hierba consolada

por la noche, nueva,

el olor a Génesis te acoge;

y las tostadas, el periódico,

el bordado mantel, la taza

del café y Hesíodo.

Estrenas, ahora, el mundo,

¿me oyes ? Sé digno enteramente

 de esta hora. Y luego

 de las otras más duras

 como puntas de lanza.




LOS BÁRBAROS

 


¿Y si vienen los bárbaros?

¿Cómo podría defenderme

con un puñal lleno de herrumbre,

un libro amarillento,

el jardín de las lilas y alhelíes,

o la luz de Rembrandt ?

Mas, si llegan al alba,

estaré esperándolos vestido

con el té perfumado en la tetera

azul de China y con Erasmo.

Al menos el rocío, su repulsa

de irisado cristal elevará

 contra los borceguíes que lo pisen,

y yo tendré cien ejércitos de ojos,

 implacables testigos.




EL GATO

 



Mira a monseñor el gato,

cuando, adormilado, abre

de vez en cuando un ojo.

Es un discípulo de Berkeley,

sueña el mundo, y, a intervalos

vigila por si se ha ido.

Aunque no le importe nada; lo hace

por puro hábito de escuela.







EL GATO DE SPINOZA

 

En Ça qui conceme les choses

humaines, ne pas rire, ne pas

pleurer, ne fas s’indigner, mais

comfrendre.

 

Baruch de Spinoza

 

 

La casa de Espinosa

es particular,

no tiene tristeza

como las demás.

El viejo judío,

cuando pule lentes,

se fuma una pipa

y escribe papeles.

O se está tranquilo

el mundo resbala,

y un gato le espera

sentado en la sala.

Es doctor político,

y también teológico,

no caza ratones,

ni lee los periódicos.

Sólo hace preguntas,

alzando la cola

—geometría y ética—

se pasan las horas.








VÍA LÁCTEA

 

Un gorrioncillo se esforzaba

por quebrar la gélida corteza

de un jardín de invierno, en busca

de un gusano, una semilla.

Como los hombres contra el cristal del cielo

miran encandilada la Vía Láctea,

por si esa luz viene de lo Alto,

según pensaban los antiguos.

Vanamente.




NOCHE DE ESTÍO


Una noche así, en su negrura,

 la lámpara de plata iluminando

 mi duda y un poco de esperanza,

 es como un antiguo santuario ya en desuso.

 Pero ahí, aún se oye, lento,

 el paso cansado de los dioses.

¿O es sólo el cárabo en vigilia

 de mis pensamientos ?





José Jiménez Lozano







jueves, 4 de julio de 2024

33 AÑOS DE INCONSCIENTE POÉTICO, ANTOLOGÍA POÉTICA (1990-2023), DE ALBERT TORÉS

 Para la sección de Editoriales amigas del blog Ancile, traemos un nuevo pos que está dedicado a la rcinte publicación del libro del poeta Albert Torés, editado primorosamente por Canente Libros, bajo el título, 33 años de inconsciente poético, Antología poética (1990-2023), cuya publicación recomendamos vivamente desde nuestras páginas. Acompaña esta entrada una breve introducción del autor y unos cuantos poemas seleccionados por el mismo, que pueden dar una idea de la totalidad exquisita de sus contenidos.


33 AÑOS DE INCONSCIENTE POÉTICO, 

ANTOLOGÍA POÉTICA (1990-2023),

DE ALBERT TORÉS






La poesía ocupa un lugar prioritario en los quehaceres. Sin embargo, aún considerando el contexto histórico, la experimentación anhelada, el marco general de la historia de la poesía, no tenía verdaderamente la conciencia de estar configurando una obra poética. De ahí el título de la antología y de ahí también la duda que persiste. No obstante, el generoso y riguroso prólogo del poeta y profesor Rafael Ávila, además de la amistad que nos une, me convencieron para utilizar esta herramienta comunicativa tan significativa, que, cuando menos permite iniciar una nueva aventura poética, acercar a las personas que pudieran estar interesadas, una de las propuestas poéticas en activo y, en su espacio temporal a lo largo de 33 años. Sería una especie de vuelo de pájaro a cámara lenta que presenta con tanto pudor como necesidad, un florilegio de poemas que refleja, -lo intenta voluntariosamente- mi propia concepción de lo poético. La poesía en su eje de libertad y soledad espera cerrar el ciclo con la lectura y que se registren conclusiones si procediera. Al horizonte de expectativas que llevamos con nosotros, añado la importancia primordial que recae en lectoras y lectores. En cierto modo, es una hoja de perejil que os entrego porque


Estaba muy feliz en el vientre de mi madre.
No conocía ni vientos ni nevadas ásperas
y todos los conflictos reduciánse a verme
crecer.
Entonces fue cuando quise ser poeta.


POEMAS










BIDIMENSIONAL


Ningún barrote pudo sostener al aire;
no hay aduana para la libertad:
Octubre ha conspirado con el Otoño
y aún no hemos probado la terapia
del misántropo que descalza sus pies
para andar por el barro.
Seguramente, los labios
del infierno
han sellado la atmósfera
y nada vuela. Aprisionados, divagamos
por las calles, saludando al viento:
-- “Buenas tardes, los maniquíes han subido
a la cima del monte coronado
y se suicidan atormentados--”.
Hemos suscrito un tácito pacto
de esmeraldas
con el mar, los lagos, con los peces,
en términos legales;
fusión de roca y hombre (es extraño),
lava incandescente, los diablos se apodera del alma,
el sol ríe con sarcasmo,
su ultravioleta sonrisa aventura
que en la noche
crecerán las lilas, llorarán los robles
cuando los campanarios griten
“la ceremonia está comenzando”.


De Tríptico del naufragio (1979)





LA TESINA EN BARCA


Que muere de memoria fue tu vida:
Lívidas estaciones, voces, noches
huérfanas, el amor bajo los puentes,
la razón que es ella, ciudad desnuda
que tímido en la cruz te descubre.
Que nos doblega sólo con mirar
esta fiebre del oro, siempre viva,
paseante por nieblas casi siempre.
¿Recuerdas, es el cuadro inacabado?
Que tu porvenir viene del galope
sin recuerdo y te da miedo por contra,
ya somos la sospecha del retrato
con el ritmo veloz en La Sorbona.

Premonición o tierra, las espadas
insurgentes del lago, el dolor
de los setenta, música del cielo
porque no hay normas en el liceo.
Premonición y tierra de los látigos
para las persistentes secuencias,
son rubias cuyos sostenes estallan
en Pigalle. Roja la blanca tesis:

Con tiempo de charol la esperanza
también toma la barca del adiós.

De Fábulas de la lejanía (1994)






Ramita de perejil, acuarela de Juan Gómez Macías





PRINCIPIO


Por los primitivos caminos del resplandor alba de sosiego que se ignora como el ojo marino de formas abiertas acuden las imágenes sin un final probable por los intervalos en el camerino el placer de llamarte por tus nombres hoy transformados como la sorpresa entre rejas o el círculo que sigue su macabro sacrificio residencia para el recuerdo en el vasto paso del alma y esa extraña delicia de componer una balada para el lamento en el espejo de los gestos en fuga después decidir el sueño cual el penetrante escenario de la ruleta la duda se estremece y tan sólo me vale una mágica carta para el principio

De Figuras en blanco y negro (1995)





PASADO


      A Juan Gómez Macías


¿Fue la memoria el punto de partida
con sus impactos de luz por un cielo
cansado como los ritos que aprieto
cuando el alba murmura por el tiempo
entre sombras y gaviotas perdidas?
¿Fue la derrota, furia compartida
por viajeros en esquinas de carne
que puso su mirada como espada
para ordenar pensamientos infames
y hacer real en todo la nada?
¿O fue la hermosura del silencio?


De Décimas prolongadas (2010)





TENSANDO LA CUERDA DEL ARCO



Por pálidos llanos solitarios, silencios
fraguan cenizas que fronteras son cuchillos
como corazones deshechos por el brillo
de piedras preciosas que frágil penitencio.
El mundo sale por doquier entre deseos
y guarniciones tan robustas como colmillos
afilados que, solo tu beso evidencio
gimiendo lechos y vacíos en auspicios
de sonrisas luminosas, azucarillos
que disuelvo en tu pecho donde en paz verseo,
donde mordazas bostezo por melancólicos
mares, sierras umbrías, espacios, silbidos
y copias manuscritas de texto en olvido
que tú y yo sellamos con  toque acrílico,
imitando  espejos en ecos  inversos.
En vano las conjeturas de los acaso,
la medida de las cosas, todos los códigos
que entrañaron frutos, horizontes y libros
llevando tus nombres, rubia, por los que hablo
al romper sílabas que a menudo azuleo.
Que son surcos de amor y no feroz batalla,
un porvenir fogoso lejos de  coléricas
chispas, mi pecho recibe cuna de vida
cuando te atrapo perlas donde todo es nada
y las pálidas sonrisas de luna arqueo.



De Peinar el viento (2024/Inédito)



Albert Torés








martes, 2 de julio de 2024

MATERIA, MUNDO FENOMÉNICO Y ABSTRACCIÓN: AL ALBUR DE LA SINESTESIA

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post que, bajo el título: Materia, mundo fenoménico y abstracción, al albur de la sinestesia, abunda sobre el fenómeno fascinante de la sinestesia.



MATERIA, MUNDO FENOMÉNICO Y ABSTRACCIÓN:

 AL ALBUR DE LA SINESTESIA


Materia, mundo fenoménico y abstracción, al albur de la sinestesia, Francisco Acuyo


Realmente es alucinante, o al menos a mí en su momento hubo de parecérmelo, que a través de la teoría de números abstractos se pudiese conectar con ámbitos de la realidad como la trayectoria de la luz, ofreciendo explicaciones y o soluciones a la realidad física de la misma. El asombro, pude comprobar más tarde, fue compartido, nada menos, entre otras muchas celebridades, por Albert Einstein o Eugene Wigner. No debe resultar extraño ante eventualidades tales que, como adelantábamos en otras entradas de este blog, hubiese matemáticos que entendiesen la materia como mero equipaje conceptual redundante (Max Tegmark).

No debe parecernos tampoco raro que, en cierto modo, acabemos confundiendo la descripción (matemática) con el mundo fenoménico y material descrito, dada la extraordinaria y singular potencia de la abstracción matemática que se interconecta asombrosamente con el mundo. La cuestión es que, investigando en el no menos fascinante dominio de la sinestesia, sobre todo el ámbito de la denominada sinestesia abstracta (que algunos autores -en el territorio de la retórica- rechazan como sinestesia), donde las conexiones entre el mundo físico que la percepción ofrece y el orbe mental que dichas abstracciones conectan con lo perceptivo en un asombroso continuum. Intuía que algo o mucho debía de tener ver con el fenómeno no menos difícil de la conciencia compartiendo patrones organizativos.

Materia, mundo fenoménico y abstracción, al albur de la sinestesia, Francisco Acuyo
Ahora bien, ¿qué leyes rigen para que estos complejos entramados organizativos, que parecen diluirse en el fenómeno sinestésico? No debe extrañarnos que nos inclinemos a pensar que deba existir un principio que trascienda las leyes físicas y químicas en su organización, pues, en la trasposición o fusión sinestésica, en muchas casiones, el sinésteta percibe las sensaciones como un todo, donde diríase que los sentidos forman en realidad uno solo. Sucede una suerte de sincronicidad donde el sentido deja de estar regido por el tiempo (y el espacio), para ser un todo misterioso que nos hace inferir un principio organizativo que, aunque no acabamos de entender, debe estar, decíamos, relacionado con la conciencia, pero acaso en un dominio que va más allá de el que entendemos como conciencia personal, donde la convención de los cualia, se pone en duda, en incluso nos avisa de que esta función delimitadora que distingue los diferentes cualia, es una limitación de una cognición mucho más amplia. Por lo que la sinestesia puede considerarse como una expansión de la conciencia (personal).

En medicina, cuando en un paciente se observa la sinestesia como un síntoma de alguna enfermedad,  manifiesto, por ejemplo, por cierto decrecimiento de la actividad cerebral, parece que esta capacidad sinestésica se amplía, quizá incrementando, o expandiendo  una conciencia que traspasa la que entendemos proveniente de lo estrictamente cerebral, o lo que es lo mismo que conecta sin filtros neurológicos al uso habitual, con una conciencia que abarca la propia conciencia personal. En fin, no quiero dejar huellas de cierto misticismo en lo que digo, pues, en realidad, en lo que quiero hacer énfasis es en que la sinestesia, en algunos casos,  observa una suerte de metaconciencia que no puede explicarse como un proceso cognitivo ordinariamente consciente. 

En próximas de este blog Ancile entregas trataremos de aclarar aquel concepto de metaconciencia, que muy bien puede resultar perturbador para muchos. 


Francisco Acuyo



Materia, mundo fenoménico y abstracción, al albur de la sinestesia, Francisco Acuyo





martes, 25 de junio de 2024

EL MUNDO MÁS ALLA DE LA REPRESENTACIÓN VOLITIVA: LA SINESTESIA

 Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post en el que se insiste sobre las muchas singularidades de la sinestesia, y todo bajo el título: El mundo más allá de la representación volitiva: la sinestesia.


EL MUNDO MÁS ALLA DE LA REPRESENTACIÓN

VOLITIVA: LA SINESTESIA



El mundo más allá de la representación volitiva: la sinestesia. Francisco Acuyo


 

Recuerdo que al inicio de mis modestas investigaciones sobre el fenómeno sinestésico, hubo de venírseme a la memoria una apreciación de uno de mis filósofos predilectos, Schopenhauer, que advertía que lo apreciado como objeto (discreto) por nuestros sentidos (en lo que hoy entendemos como continuo espacio tiempo), no era sino una representación voluntaria y subjetiva de aquel que observaba; de lo puede inferirse, que la conciencia no solo se manifiesta de manera personal, sino que en el trasfondo original es transpersonal. Al margen de que se pueda o no estar de acuerdo con esta singular apreciación del mundo, es muy interesante caer en la cuenta de que las percepciones son realmente paradójicas, sobre todo si las atendemos a través de la sinestesia, porque llegan incluso a fundirse o trasponerse con emociones o estados similares que ya no se distinguen claramente en el dominio de lo netamente sensorial de los colores o de los sonidos. Muchos pueden ser los ejemplos en poesía que identifican experiencias profundamente abstractas (el amor, el miedo, el deseo...)  con determinadas experiencias perceptivas sensoriales.[1]

El mundo más allá de la representación volitiva: la sinestesia. Francisco Acuyo
                Que la apreciación inexacta del mundo que tenemos favorece nuestra propia supervivencia, es un hecho, por lo que reconocemos que en modo alguno se nos muestra la realidad del mundo de manera veraz. Cuando surge la experiencia sinestésica, aquellos signos e iconos de aproximación a la realidad, dejan de funcionar y la codificación perceptiva (convencionalmente aceptada) se diluye en un magma aparentemente difuso, donde la fusión y la transformación y la proyección de un sentido en otro es la norma no escrita que rige nuestra cognición de lo que nos rodea. Aquellos indicadores sensoriales que nos representan se decodifican para mostrarnos una realidad no sujeta a aquellos patrones convencionalmente aceptados, ofreciendo una ventana, inopinada muchas veces, sobre la realidad que hay ahí fuera, más allá de los ajustes convencionales que estructuran nuestros códigos de interpretación del mundo.

                Por todo esto, en cuanto vi lo que proporcionaba la sinestesia para el entendimiento de la propia conciencia, pude darme cuenta que lo que exponía dicho fenómeno, era algo insólito, al menos a primera vista, a saber: que el entorno representado y que consideramos común, no era ni es tan sustancial como imaginamos. La representación de nuestros signos convencionales no debe considerarse como la realidad misma que representan. Esto no es nuevo. Pero sí lo es, que sea una apreciación aparentemente caótica (como es la de la sinestesia), la que nos ponga acaso en el lado más verídico de la realidad.

El mundo más allá de la representación volitiva: la sinestesia. Francisco Acuyo
                Hay quien afirma, y nos puede sorprender su apreciación, que cuando se extrema en el intento de apreciar la realidad surgen semblanzas extravagantes, sobre todo si  el que intenta acceder a ella es matemático: donde será dicho aparato aparato es el que aporte la realidad del mundo, desde luego más que la supuesta estructura material (átomos, protones, neutrones…).[2]  Aceptar esta afirmación supone  convenir que el universo no es más que una suerte de entidades abstractas que interaccionan entre sí, y por lo tanto, que en realidad, el cosmos en última instancia es información. Será pues la materia un producto que surge del mero procesamiento de la información.

                La visón anteriormente referida, hubo de chocar, a mi juicio, frontalmente con la fenomenología muy singular que ofrece la sinestesia, la cual, en su peculiar percepción y asistencia para el entendimiento de nuestra propia conciencia y su lugar en el mundo, expone que, en realidad aquella información no es una entidad en sí misma, pues, eludir el elemento percibido (como mera proyección abstracta de información) es sin duda una contradicción inconsistente: es como decir que hay olas pero no hay mar ni viento que la consista. Las cualidades de nuestra experiencia son las que dan consistencia y sentido y significado a aquellas percepciones que, no obstante, avisan no solo de una mente personal del que observa y percibe, acaso de algo más, consciente o supraconsciente, que interactúa en la percepción.

                Todo esto nos lleva a una necesaria interrogación: ¿cómo es que el razonamiento lógico, matemático, se proyecta en el universo, en la naturaleza que reconocemos y en la que vivimos? Esta interrogante, muy antigua, por cierto, se presenta hoy a ¿la luz nueva? de una posible respuesta que conecta el mundo de la abstracción y el de la percepción, y de la que da muy buena cuenta la sinestesia en momentos estelares, por ejemplo, en ámbitos como el de la poesía.

                De esto iremos dando cuenta en próximas entregas de este blog Ancile.

 

 

Francisco Acuyo



[1] Acuyo, Fisiología de un espejismo

[2] Tegmark, Max: Nuestro universo matemático: en busca de la naturaleza última de la realidad, Bosch, Barcelona, 2018.



El mundo más allá de la representación volitiva: la sinestesia. Francisco Acuyo


viernes, 21 de junio de 2024

LA NOCHE Y EL ESPÍRITU EN LOS CAUCHILES DE LA ALHAMBRA

  Para la sección de Poesía del blog Ancile, traigo un poema inédito que porta el título de: La noche y el espíritu en los cauchiles de la Alhambra.


 LA NOCHE Y EL ESPÍRITU 

EN LOS CAUCHILES DE LA ALHAMBRA



La noche y el espíritu en los cauchiles de la Alhambra. Francisco Acuyo



   Esta voz familiar que entre los cauchiles canta
y que, de un cuerpo impuro diríase escapó nueva
y para siempre blanca, no es de nadie pues, garanta
belleza más allá de cualquier voz que se atreva
a fingir cristalina ser de agua su garganta.
   
    El no ser de tu voz es pureza en el defecto
de aquello que existe pues, aspira a ser fuente
que corre de belleza: que viaja y será efecto 
sin causa, si en el agua brilla y suena corriente
que el límite infinita dibujó en su trayecto.

    Reciben el caudal las acequias de señales llameante,
y retratos dibujan de fuego sobre el agua
las estrellas que enciende vivas su semblante:
de azur y de oro ardientes el espíritu fragua
y moldea en el yunque de un tiempo sin instante.

   


Francisco Acuyo



La noche y el espíritu en los cauchiles de la Alhambra. Francisco Acuyo





martes, 18 de junio de 2024

LA SINGULAR ORGANICIDAD (ANALÓGICA Y RELACIONAL) DE LA SINESTESIA

 Como es del todo ostensible, mi interés por el fenómeno sinestésico no decrece, más bien al contrario, cada vez que más atención se le presta, más fascinación produce, por eso, este nuevo post para la sección de Ciencia del blog Ancile, ocupa este espacio, bajo el título: La singularidad organicidad (analógica y relacional) de la sinestesia.


LA SINGULAR ORGANICIDAD 

(ANALÓGICA Y RELACIONAL) DE LA SINESTESIA


 




Si bien las hipótesis puestas en boga por la mecánica cuántica, contradicen las intuiciones científicas que no aceptan la existencia del mundo físico como resultado de nuestras propias mentes, el fenómeno sinestésico parece advertirnos de lo contrario. Podemos deducir de su fenomenología que, en realidad, las cantidades físicas absolutas no existen como tales, aunque todo ello nos lleve a participar de un mundo nuevo de incertidumbres sobre la misma estructura de la realidad.

                Si la percepción sinestésica nos advierte que la información que aporta una sensación de estas características es relativa, debemos plantearnos ¿a qué es relativa?: de un color  a un sonido, de un sabor a una sensación táctil…. Si la propia sinestesia evidencia que no hay absolutos para cuantificar la intensidad de una percepción y su fusión o derivación a otra, nos deriva a la necesaria consideración de que las cantidades de dichas cualidades (cualias) no son reducibles a cantidades absolutas físicas, de donde cabe una deducción cuando menos asombrosa: el conocimiento de la realidad del mundo no puede comenzar en lo que entendemos ordinariamente por materia, sino que deviene de nuestras propias percepciones.

                Infería en alguna ocasión anterior,[1] que si bien la percepción es algo real, también lo son los pensamientos y abstracciones de ellos deducibles y que, inevitablemente, las denominadas abstracciones sinestésicas, no son más que manifestaciones de la relación de la percepción con el pensamiento, exponiendo una cuestión también muy interesante, a saber, que ambos, pensamientos y percepciones, deben ser por deducción lógica en esencia mentales.

                En virtud de lo inferido, no nos queda más que volver a interrogarnos sobre qué es la realidad y cuál su estructura. Lo que ciertamente me estimula en mis indagaciones sobre el fenómeno sinestésico en su amplio campo de manifestaciones (artísticas, sobre todo), de que las magnitudes de las que nos preciamos de ser conscientes no pueden ser sino relativas para el observador. ¿Supone esto que necesariamente vivimos en un ámbito físico ilusorio? Para el sinésteta, en cierto modo, es así. Pero lo más interesante es que para el artista sinésteta no hay ningún problema o contradicción, porque acepta el mundo como algo no es describible cuantitativa y absolutamente.

                Para el científico esto plantea, sin embargo, una problemática, al menos en la convención de su metodología, porque sería aceptar que la cualidad física no será más que una representación cognitiva. El mundo como representación, que una vez describió el gran Arthur Schopenhauer, viene a ser una referencia muy interesante. La voluntad del sinésteta será la que haga realidad esta relación, transposición de lo que convencional y absolutamente percibimos. Serán, en fin, estados (enigmáticos) mentales los que producen la realidad del fenómeno sinéstesico que, no puede separarse de una conciencia que no acabamos de entender en el mismo ámbito científico. El proverbial problema difícil de la conciencia, toma una perspectiva muy singular desde la óptica del sinésteta.

                Pero, ¿qué tiene de real la sinestesia en el mundo de la objetividad convencional, materialista, positiva de la realidad? ¿Encierra algo digno de considerar para el mejor entendimiento de lo que entendemos por realidad y conciencia del mundo?

                Intentaremos dar alguna noción al respecto en próximas entregas del blog Ancile.

 

 

Francisco Acuyo

 

 

 

 


 

 



[1] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo,

viernes, 14 de junio de 2024

LA REALIDAD SINÉSTESICA Y LA NO CONTEXTUALIDAD DE LA OBSERVACIÓN

 Sobre el siempre fascinante mundo de la sinestesia, traemos un nuevo post para la sección de Ciencia del blog Ancile, bajo el título de : La realidad sinestésica y la no contextualidad de la observación.



LA REALIDAD SINÉSTESICA 

Y LA  NO CONTEXTUALIDAD DE LA OBSERVACIÓN






Las categorías conceptuales que codifica nuestro lenguaje están vinculadas a la percepción del mundo, y acaso se ven expresas de manera especialmnte evidente en el ámbito del lenguaje poético, a través de las analogías, las metáforas… y sobre todo en la sinestesia. Las categorías relacionadas a las convenciones que acabarán implicadas en el ámbito de los mismos cualias, sean colores, sonidos, expresiones faciales…., pone claramente en duda la objetividad de lo dado por hecho en relación a aquellos por la misma ciencia.

La sinestesia ofrece un panorama (a través fundamentalmente del lenguaje poético) que resultará inquietante para el positivista científico, cuya objetividad de los objetos observados (y sus valores deducidos), ya no parecen tan claramente determinados, la percepción, o lo que es lo mismo la observación bien puede dar al traste con la exactitud y determinismo ilustrado que se ha conformado como estructura fundamental de la realidad.

Para el poeta (también para otros artistas), no parece tan claro que el resultado de una observación -percepción- no deba depender de otras observaciones separadas pero simultáneas en el resultad artístico de sus creaciones. Una percepción convencionalmente relacionada a un determinado color, sabor, sonido…  puede también ser la fusión o entrelazamiento- de varios sentidos, quizá a la búsqueda de uno solo, globalizador, que ponga de relieve la realidad creativa, que bien pudiera estar en un ámbito distinto al convencional: pues pone en cuestión la realidad causal misma, donde el espacio y el tiempo perceptivo no comparten las mismas cualidades fenoménicas que deducen la ciencia y filosofía positivistas y  tradicionales.

Resulta fascinante que el fenómeno sinestésico sea una muestra del perturbador aviso que hace la mecánica cuántica sobre la naturaleza de la realidad, haciéndonos una no menos inquietante sugerencia sobre la propia naturaleza de lo que percibimos, si es que en verdad la realidad depende de la mente, de la conciencia que percibe.

De hecho, el que interpreta el fenómeno sinéstesico se resiste a una explicación naturalista del mundo, pero con la singularidad de que el sinésteta participa de una conciencia que es una respuesta a sus propias observaciones que, acaso, va un paso más allá de lo que entendemos como una conciencia particular, identitaria, personal o individual. O lo que es lo mismo, que las observaciones del sinésteta ponen en evidencia que dichas observaciones no son deterministas e impredecibles, el fenómeno sinestésico se sitúa en un espacio causal indeterminado manifestando en la fusión o el entrelazamiento de la percepción de los sentidos una suerte de sincronicidad que da origen, a través del proceso creativo aleatorio, de un orden psíquico manifiesto en la obra de arte sinestésica.

El mundo de los cualia, donde se mueve la sinestesia, pone de relieve que no hay cantidades absolutas y determinadas, porque depende del observador sinésteta su traducción observacional.

Todo esto que se ha relatado infiere consecuencias que no solo afectan al ámbito de dicho fenómeno sinestésico, sino que tiene mucho que decir sobre la consideración que tengamos sobre la realidad y la conciencia, de esto seguiremos indagando en próximas entradas del blog Ancile.




Francisco Acuyo