jueves, 17 de marzo de 2022

ENTRE LA MATERIA, LA ENERGÍA Y EL VACÍO: LA CONSISTENCIA DEL UNIVERSO

Abundando sobre  la cuestión de la realidad material y la consistencia del mundo y de nuestras propias apreciaciones sobre dicha realidad, traemos un nuevo post para la sección de Ciencia, del blog Ancile, esta vez bajo el título: Entre la materia, la energía y el vacío: la consistencia del universo.




Entre la materia, la energía y el vacío: la consistencia del universo, Francisco Acuyo


ENTRE LA MATERIA, LA ENERGÍA Y EL VACÍO:


LA CONSISTENCIA DEL UNIVERSO

 

De manera muy concisa y urgente les hablaré sobre tres aspectos de la realidad que son y han sido desde siempre motivo de reflexión para quien suscribe. Que el universo se expande es un hecho constatable y sabido tiempo ha. Pero lo que resulta más fascinante es el hecho de que lo hace cada vez más rápido.[1] La constante cosmológica[2] einsteniana, en la descripción de un universo estático, de manera paradójica, habría de sugerir  el hecho sorprendente de la inestabilidad del universo. Que el vacío sea portador de una energía (que puede contenerse de manera constante en la naturaleza) para un determinado volumen de espacio es la que hace que el propio contenido del universo se separe.

                El contenido del vacío en su componenda energética es sin duda uno de los retos y problemáticas más difíciles de resolver por la ciencia física y cosmológica en la actualidad. Que el vacío (y su parentesco inquietante con el concepto de la nada) tenga una preponderancia tan relevante en la configuración de la realidad, es algo en verdad fascinante y que nos motiva a imaginar toda suerte de ideas (aunque muchas de ellas puedan resultar del todo disparatadas desde una óptica netamente científica) sobre la misma estructura de la realidad.

                Que exista la posibilidad de que la energía del vacío se exactamente cero, es algo verdaderamente sugerente. Y es, además, inquietante que el universo se esté separando en virtud a esa energía que decae con lentitud pero de manera inexorable (que los astrónomos denominan energía oscura) y que, en realidad, no sabemos si existe con seguridad.  En cualquier caso, las sugerencias sobre el concepto y realidad del vacío cobran una dimensión, sino del todo inexplorada, cuando menos francamente turbadora, sobre todo si tratamos de emparentarla con el concepto de nada, y si el vacío es la nada que contiene lo que es.

               Acaso, como sucede con la idea y concepto de lo que es la materia, la idea de vacío requiere una revisión profunda para saber de lo que realmente hablamos. La nata (nata, natus, natum) que se trascribe como no nacido, proviene, curiosamente del verbo nasci, nacer, cuya evolución semántica es cuando menos extraña, sobre todo acaba llegando al valor negativo del participio nadi (nada).

                En el dominio de la teoría matemática aplicada a la física de la materia se han podido observar verdaderos ingenios extraordinariamente complejos, muchos de ellos, por intentar explicar la naturaleza última de la materia (ordinaria y oscura, respectiva y conjuntamente), y para explicar la dispersión de partículas constatables -reales- y virtuales  que se supone lo conforman. Una de las más célebres y difíciles teorías para intentar  comprender este intricando mundo en el ámbito de la misma física es la teoría de cuerdas.

                La cuerda, en realidad, sustituye a las partícula convencional del Modelo Estándar. Dichas cuerdas tratan de combinar coherentemente el vacío y su inestabilidad para dar lugar a la energía que trata de combinar los bosones con los fermiones, combinación que extraería (o que daría lugar a la teoría de supercuerdas y a la aparición del término supersimetría) un modelo con el que intentar dar sentido matemático y físico a esta indeterminación manifiesta en la inestabilidad del vacío (creador) de toda energía.  Esta hipótesis encontrará fundamento gracias a  una partícula (virtual o hipotética) sin masa: el gravitón -de origen bosónico, capaz de transmitir interacción gravitatoria en el ámbito cuántico- que, a la postre, sería la solución para conjugar la teoría de la relatividad y la de la teoría cuántica. (para dar lugar a la anhelada teoría del todo). Esto nos llevaría a que, según dicha teoría de cuerdas, en realidad vivimos en un mundo multidimensional de espacio tiempo de hasta diez dimensiones.

                La idea de incorporar con éxito la gravedad al resto de fuerzas conocidas, de todas formas, no acaba de trasladarnos una idea clara de la misma consistencia de la materia y la intangibilidad e inestabilidad del vacío que son precisos para el entendimiento de la realidad de nuestro mundo. De hecho, experimentalmente, la misma teoría de cuerdas no ha podido ser contrasta hasta el momento.

                Materia y vacío, pues, siguen siendo conceptos y realidades que darán mucho que hablar y que serán motivo de debate y controversia durante mucho tiempo.  Trataremos, con toda modestia, de dar alguna que otra referencia coherente al respecto, pero esta vez, conectando la materia y el vacío con otro elemento extraordinario que conforma la realidad de nuestras vidas: la conciencia.

 

Francisco Acuyo



[1] Carrol, S.: ob. cit. pág. 287.

[2] Reconocida como lambda, es la ecuación mediante la que Einstein pretendía demostrar la estaticidad del universo, que tuvo que desechar ante las observaciones de Edwin Hubble en las que el universo se mostraba en expansión (con el corrimiento hacia el rojo en dichas observaciones de esa materia). De las diferentes soluciones de dicha ecuación, y de las consecuencias que se derivarían al eliminar dicha constante, era que precisamente que el universo se expandía.


Entre la materia, la energía y el vacío: la consistencia del universo, Francisco Acuyo


 

martes, 15 de marzo de 2022

DEL WIMP AL PORTAL DE HIGGS, O DE LA MATERIA A LA ENERGIA OSCURAS

 Continuando con la temática sobre la materia oscura referida en el anterior post de la sección de Ciencia del blog Ancile, y bajo el título: Del wimp al portal de Higgs, o de la materia a la energía oscuras, ofrecemos un nuevo post.



Del wimp al portal de Higgs, o de la materia a la energía oscuras, Francisco Acuyo




DEL WIMP AL PORTAL DE HIGGS,

O DE LA MATERIA A LA ENERGIA OSCURAS


 

Se dice que el portal de Higgs[1] se sitúa entre el modelo estándar y los entresijos y sectores donde se encuentra la mayor parte de la materia que, además, es invisible y compone el universo y que, en virtud de su invisibilidad, se denomina materia oscura.

                No deja de resultar paradójico que el concepto más reconocido, asentado y verificable por la filosofía y la ciencia misma cual es el de materia, resulte que mantiene su explicación última cosmológica en razón de la virtualidad de determinados componentes fundamentales invisibles y desconocidos hasta ahora (como las partículas Wimp[2]), para dar sentido y fundamento a los cálculos y datos que reconocemos a día de hoy se extraen del cosmos conocido.

                De hecho, parece claro que la materia oscura debe de estar por todas partes (véase la anterior entrada a este respecto)[3] por lo que no debe resultar sino algo natural que millones de Wimp estén trasegando y atravesando el mundo y a cada uno de nosotros. Se trabaja, no obstante, para detectar estas partículas de materia oscura para verificar su existencia cierta bien de manera directa o indirecta,[4] procedimiento, por otra parte, a todas luces muy complejo y del que todavía esperamos referencias ciertas y constatables

                Los avances indiscutibles llevados a cabo en la investigación de lo más íntimo de la materia, y que tuvo como resultado la configuración del Modelo Estándar y su despliegue de criaturas subatómicas descritas por mor de su mejor entendimiento, y a tenor del descubrimiento del último eslabón de dicha materia, el bosón de Higgs, y en virtud de los descubrimientos en el ámbito de la cosmología moderna, no han hecho acaso sino mostrar que el camino para su descripción y entendimiento de la materia no ha hecho más que empezar.

                Que todo el esfuerzo llevado a cabo por la física de partículas durante tantos años nos remite a la descripción y entendimiento de la materia ordinaria (solo, habida cuenta de que esta  forma una parte, y no la más importante, de la totalidad de la materia que colegimos existente), sin embargo, no ha llevado al desaliento a todos los científicos interesados en este territorio fundamental, físicos, astrofísicos y cosmólogos.

Del wimp al portal de Higgs, o de la materia a la energía oscuras, Francisco Acuyo
                Debiera, en cualquier caso, llevar esta situación a intentar comprender que el concepto de materia, tan alegre y trivialmente aceptado por la mayoría, no  es sencillo ni por asomo. Esto es de una gran importancia sobre todo porque cuando hablamos de materia, debemos saber que en muchos casos no sabemos con claridad de lo que hablamos. Lo apuntábamos en la anterior entrada de este blog Ancile, y ahora lo reiteramos añadiendo que las consecuencias de su definición repercutirán en el discurso y en la realidad a los que se refiere,[5] y en todas las acepciones que pudiera desplegarse dicha denominación, que es más amplia de lo que ab initio pudiera por muchos pensarse.

                En el Modelo Estándar, la materia se dice que está compuesta por fermiones, mientras que aquellas partículas que transportan las fuerzas se las denomina bosones. Los primeros, los característicamente materiales, ocupan espacio; los otros no lo ocupan ya que se posicionan unos encima de otros,[6] y pueden dar lugar a un campo de fuerzas (como un campo gravitatorio o magnético), siendo el concepto de espacio el que distingue primordialmente a una de otra partícula. Deducimos que el espacio como concepto y realidad, serán de capital importancia para establecer la naturaleza misma de la materia. Será así en el dominio de la que entendemos como materia ordinaria. No lo será, o al menos hasta el momento en el ámbito de la denominada materia oscura, porque no la comprendemos del todo. De esto dará cuenta el problema de la jerarquía,[7] en relación al espacio vacío. Pero este vacío conlleva a otro problema no menos ni mucho menos solventado, cual es la energía que dinamiza la realidad de lo que entendemos como mundo material, y que tiene lugar en dicho espacio vacío, por lo que ya no solo será la materia la que comparta la perplejidad de su consistencia y realidad en relación con el espacio, también lo será la energía en relación a la propia materia.

                De todo esto daremos cuenta en la próxima entrada del blog Ancile, que traerá aparejado no poco asombro a conceptos y realidades que dábamos por sentadas desde siempre.

 

Francisco Acuyo

 

 



[1] Así se conoce la posibilidad de que el bosón de Higgs (recientemente descubierto), a la sazón, resulte el puente entre el Modelo Estándar para la descripción de la materia ordinaria y el dominio de los sectores ocultos y necesariamente reales que no deja de traslucir la materia oscura.

[2] Weakly interacting massive particles; partículas masivas débilmente interactuantes.

[3] Acuyo, F.: Vera Rubin y la materia oscura, Ancile, 8/03/2022.

[4] Para lo cual ha de hacerse dicha experimentación bajo tierra con el fin de reducir el ruido de otras partículas que pudieran confundir su apreciación directa. O bien desde el exterior al chocar entre sí y producir y al aniquilarse observar la producción de rayos gamma en el proceso.

[5] Materia: sustancia primaria, matriz con la que están hechas todas las cosas; de mater, madre. Materia rerum, casusa original de las cosas (Aristóteles como causa material)

[6] Carrol, S.: La partícula al final del universo, Debate, Barcelona, 2013, pág. 43.

[7] Entendida como la diferencia descomunal existente entre el valor esperado del campo de Higgs y el valor que se le observa en el territorio experimental.



Del wimp al portal de Higgs, o de la materia a la energía oscuras, Francisco Acuyo


sábado, 12 de marzo de 2022

VIRGILIO CARA VALERO, EN EL Nº 15 LA CIUDAD ILUSTRADA

 Nos complace llevar a nuestra sección de Noticias del blog Ancile, este nuevo post anunciando el pliego número 15 de La ciudad Ilustrada, de Entorno Gráfico Ediciones, dedicado en esta ocasión a nuestro muy querido amigo y eximio poeta Virgilio Cara Valero; extraemos un par de poemas de dicha publicación que llevan por títulos: Despedida y El progreso de la industria. Recordamos que la presentación del pliego tendrá lugar el día 18 de este mes de marzo, en la librería Picasso de la calle Obispo Hurtado 5 de Granada. Nos encantará saludaros por allí.



VIRGILIO CARA VALERO, 

EN EL Nº 15  LA CIUDAD ILUSTRADA


La ciudad Ilustrada, Nº 15, Virgilio Caro


DESPEDIDA

 

 

Ya amanece, muchacha;

regresa del periplo de tus sueños

que otro viaje más arduo y venturoso

te propone la luz que se abre paso.

Levántate y reposa

los pies sobre la tierra, tibia aún

por el calor nocturno de las ascuas

y aún por la memoria de tus antepasados.

Acércate al hogar

donde crepita el roble todavía

y mezcla con el agua la ceniza

que purificará tus manos y tu rostro.

Y vístete despacio,

parsimoniosamente complacida

en cada pliegue leve de la túnica

sobre tu piel desnuda de doncella.

Recoge los vestidos y las telas

que anoche preparaste junto al fuego;

sujétalas con cintas fuertemente

y guarda dentro de ellas

la bolsa que protege tu amuleto

de hueso y de marfil.

No dejes de llevarte

tampoco las arquetas con el ámbar

ni las breves vasijas que contienen

el ungüento de salvia y el aceite aromático.

 

Ya se escuchan los perros y a lo lejos

hay ruido de carretas.

 

Apresúrate, niña, en despedirte

de todo cuanto dejas; de los surcos

baldíos, de las lomas polvorientas,

del aljibe reseco.

Cuando el camino inicies,

no te vuelvas. Despójate del áspero

sonido de las leyes y entona otras canciones

de siembra o de cosecha.

Observa las costumbres donde vayas,

si atraviesas el mar hasta el oriente,

por las olas que entonces ya surcaron

el barro y el metal.

Conoce nuevas lenguas, nuevos signos

grabados en el plomo o en la piedra

y aprende a descifrar en las palabras

las cosas que te importen.

Pero guárdate mucho

del frío y de los hombres que codicien

en ti la edad temprana,

de aquellos que te ofrezcan con sonrisas

o damascos o púrpuras.

No creas en promesas ni temas amenazas,

y siempre desconfía de los dioses

allí donde te encuentres.

 

                                                   (De Región del desengaño)



La ciudad Ilustrada, Nº 15,




EL PROGRESO DE LA INDUSTRIA

 

 

A finales del siglo XIX,

el pintor Claude Monet dejó las inocentes

riberas de Argentuille, en el valle del Oise,

para instalarse en un pequeño estudio,

a muy poca distancia de la entonces

transitada estación de Saint Lazare.

Precisamente allí, en los andenes

donde encontrara, al fin, materia y perspectiva,

entre el tumulto denso de las máquinas

y el trasiego constante de anónimos viajeros,

Monet fijó en, al menos, doce lienzos

su confianza y su fe en el progreso humano.

 

Más de un siglo después, un cuadro de esa serie,

tal vez el más pequeño, se exhibe en el museo,

hoy símbolo del “Arte establecido”,

de la estación d'Orsay.

Y es así que, por tanto, nada queda

de aquel grito rebelde e insumiso

que fueron para muchos los paisajes

urbanos de Monet;

o acaso solamente permanezca

la silueta de quien, como nosotros,

también transita, oscura, por sus salas,

en el vapor del tiempo,

disuelta para siempre en la memoria.

 

                                                                   (De La mitad de la fama)


Virgilio Cara Valero



La ciudad Ilustrada, Nº 15, Virgilio Caro



jueves, 10 de marzo de 2022

ÚNICO SUPERVIVIENTE, HOSPITAL MATERNO INFANTIL DE MARIÚPOL, UCRANIA

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos el poema titulado Único superviviente, poema con todas las limitaciones de una escritura llevad a término prácticamente en tiempo real, y todavía consternado por tanta ignominia a juicio de toda razón inexplicable.




Único superviviente, Francisco Acuyo


ÚNICO SUPERVIVIENTE

 

 

 

Hospital materno infantil de Mariúpol

Ucrania, marzo de 2022

 

 

   Lenta, oscura, entre escombros,

una figura informe

(superviviente) surge

de los espantos prócer.

 

    Las puertas del candor

cerró de un solo golpe

el terror de la guerra

sobre sus fríos goznes.

 

    Dioses pasaron antes

estas ígneas regiones

que la sombra lo hiciese

siniestra de los hombres.

 

    Donde duermen los hijos

sagrados de los dioses,

te yergues solitario

entre purpúreas flores.

 

   A ti, última criatura

sobreviviente, acogen

los millares de muertos

y te llevan incólume.

 

    La soledad te llama

cuando cae la noche,

y el eco del silencio

con silencio responde.

 

   Trazó del infinito

exacto el marco entonces

la eternidad que pinta

de tiempo el horizonte.

 

 

 

 

 

Francisco Acuyo

 


Único superviviente, Francisco Acuyo


martes, 8 de marzo de 2022

VERA RUBIN Y LA MATERIA OSCURA

 Para la sección de Ciencia del blog Ancile traemos un nuevo e interesante  post que lleva por título: Vera Rubin y la materia oscura.


Vera Rubín y la materia oscura, Francisco Acuyo



TRAS recibir la negativa de Princeton para realizar
 los cursos de doctorado por ser mujer
 (¡posición que no cambió en el departamento
 de astronomía hasta 1975!), 
no se habría de amilanar a Vera Rubin.


VERA RUBIN Y LA MATERIA OSCURA

 

 

TRAS recibir la negativa de Princeton para realizar los cursos de doctorado por ser mujer (¡posición que no cambió en el departamento de astronomía hasta 1975!), no se habría de amilanar a Vera Rubin. Cursó el posgrado en Cornell y en Georgetown, y en su senda de perseveración acabaría por abrir camino en el entendimiento del mismo corazón de la materia.

            Observando la periferia de las galaxias lejanas pudieron constatar (Vera Rubin y su colaborador Kent Ford) algo asombroso. Si, como todo parecía indicar, a mayor cantidad de materia en el interior de una galaxia, mayor será el campo gravitatorio que actúa sobre las estrellas de la periferia, y por lo tanto su órbita debía ser de una velocidad más rápida en su trayecto orbital. Era lógico, a tenor de lo expuesto que las estrellas se moverían más despacio a medida que nos alejamos del centro de la galaxia (acaso de la misma manera que los planetas más lejanos de nuestro sistema lo hacen más lentamente alrededor del Sol).

            La perplejidad fue mayúscula cuando Vera y Kent, en sus concienzudos cálculos y meticulosas observaciones se encontraron con algo verdaderamente increíble: ¡las estrellas más alejadas del centro de la galaxia se mueven a la misma velocidad que las que están más cerca del vórtice de la misma! 

            Aquello no podía significar más que una cosa, a saber: en una galaxia debe de existir mucha más materia de la que observamos, y su distribución debe extenderse allende el centro de la misma galaxia.

Vera Rubín y la materia oscura, Francisco Acuyo

            Lo que, inopinadamente, encontraron Vera Rubin y Kent Ford[1], sería nada menos el fenómeno que ponía al borde del límite mismo el modelo estándar de la materia ordinaria (con toda su compleja y exótica taxonomía de diferentes partículas descritas hasta la fecha). Existía más allá del modelo aplicable a la materia ordinaria un mundo abierto de nueva materia invisible que habría de ocupar nada menos que cuatro partes de las cinco que se calcula que conforma el universo. Se encontraron con el núcleo de lo que la cosmología moderna denomina materia oscura.

            Si el bosón de Higgs iba a ser la última pieza del rompecabezas del modelo estándar, no habría ser con mucho el final de la senda para la comprensión y realidad de la materia misma. La materia oscura dará cuenta de que hay todavía mucha física que poner en juego para el entendimiento de aquello que las generaciones han dado por supuesto como incuestionablemente real: la misma materia.

            ¿Sabemos realmente de lo que hablamos cuando decimos materia? ¿Es una partícula remanente (invisible y hasta la fecha indetectable) del universo primigenio la que constituye lo que entendemos como materia oscura actual? La cuestión es que por el momento debemos acudir a la elaboración de partículas virtuales para explicar no solo la nucleosíntesis del universo, sino o la actualidad del mismo, así lo verifica el WIMP, como intento de explicar la realidad y la consistencia, acaso no tanto de la misma materia, como de la idea que tenemos de lo que esta debe ser.

            Indagaremos sobre esta cuestión más adelante, en otras entradas de este blog Ancile.



Francisco Acuyo

           



[1] En los años treinta el astrónomo suizo Fritz Zwicky, en la observación de las galaxias Coma, deducía que debía existir mucha más materia de la observable, así como el astrónomo Jan Oort también infería que el entorno galáctico debería contener mucha más materia que la visible y que parece desaparecida en nuestras observaciones.


Vera Rubín y la materia oscura, Francisco Acuyo

viernes, 4 de marzo de 2022

LA MUERTE DE SÓCRATES, TERCERA ENTREGA DE MANUEL VERGARA

 Publicamos la tercera entrega de: Como te iba diciendo (cartas a cielo abierto) del profesor Manuel Vergara, para la sección del blog Ancile de Pensamiento, esta vez bajo el título: La muerte de Sócrates.



LA MUERTE DE SÓCRATES,


TERCERA ENTREGA DE MANUEL VERGARA




La muerte de Sócrates. Manuel Vergara



Esta postal llega directamente de Platón (hazte una idea leyéndole, no te arrepentirás; es preferible a esta otra -de G. L. David-, que no he tenido más remedio que endosarte).

    En el diálogo “Critón” vemos a Sócrates (escena previa a esta del cuadro), durmiendo como un niño la víspera de ser ejecutado. Le observa su amigo Critón que duda en despertarlo. Ambos son de la misma edad, setenta años, y la escena es de madrugada en la cárcel-cueva de Atenas, que aún puede verse, dicen, al pie de la Acrópolis.

    El dinero de los amigos ha sobornado a los guardianes, y Critón ha venido a persuadirle de la fuga. Todo el diálogo es un regateo entre las razones para vivir, con que presiona el amigo, y el deber de vivir moralmente bien que expone Sócrates en su propia defensa: Puesto que no se puede responder al mal (una condena injusta) con otro mal (la evasión sería una burla a las leyes de la ciudad), la huida queda descartada, y no resta sino hacer lo que hay que hacer.

    Admira al amigo que nuestro héroe sobrelleve la adversidad actual con entereza y buen ánimo y, la tradición ha tendido a pensar que es debido al largo hábito de acatar en toda circunstancia la voz de la conciencia, por la que el buen hombre lleva la situación con semejante calma. Pero: ¿puede alguien reposar sobre el abismo sin más lecho que su propio autodominio?

    Pues esta es la cuestión: Se ha pintado a Sócrates como un campeón moral capaz de mirar la muerte cara a cara. Pero, hay que insistir: ¿acaso da el autocontrol tanto de sí como para dormir -¡la víspera de su ejecución!- con la  paz de un bebé? Creemos que no.

    En el diálogo “Fedón” vuelve Platón sobre el asunto añadiendo otros matices a la escena: El tema no es ya la evasión… como no sea el evadirse de este mundo. Es ese el día en que ha de morir (ya ha sido visto el barco doblando el cabo Sunión), y el círculo de Sócrates dialoga en prisión -tema de este cuadro-, sobre la muerte y la inmortalidad del alma.

    Siendo toda la vida una travesía, dice Sócrates, es aconsejable procurarse los mejores medios. Y si no contamos para tal propósito con un navío firme, como, por ejemplo, una revelación divina, no habrá más remedio que aprender a descubrir por uno mismo la verdad sobre estas cuestiones; o bien, si esto es imposible, tomar al menos la tradición humana mejor y más difícil de rebatir, embarcándose en ella como en una balsa.

    Te podrá parecer hasta gracioso: van a estar saltando continuamente de la balsa de la filosofía…, al  navío de la fe;  y en esta zona osmótica ven a Sócrates los presentes. Como dice el sorprendido Fedón: Tan tranquilo y noblemente moría, que se me ocurrió pensar que no descendía al Hades sin cierta asistencia divina, y que al llegar allí iba a tener una dicha como no la tuvo otro alguno ¿Es esta dicha la esperanza de Sócrates y la razón de no irritarse con la muerte?

    Lo encantador de este diálogo es, en todo caso, el entusiasmo con el que se da por real lo que se muestra verosímil…, o aquello con lo que nuestra alma cree tener cierta afinidad: Si, por ejemplo, hay cosas bellas en este mundo, dirá Sócrates: “tengo en mí esta simple, sencilla, y quizá ingenua convicción”: que una cosa no es bella sino por la presencia y participación de la Belleza eterna

    Y, con respecto a que el alma sea inmortal, afirma lo siguiente: …eso sí estimo que conviene creerlo, y que vale la pena correr el riesgo de creer que es así. Pues el riesgo es hermoso, y con tales creencias es preciso, por decirlo así, encantarse a sí mismo.

     ¿No te parece encantador ese encantarse a sí mismo? ¡El riesgo es hermoso de por sí! Aquí nadie habla de garantía; son los llamados  maestros de la sospecha…, los que jamás se arriesgaron.

 

                                …………………………

 

    La belleza de estos textos lleva veinticuatro siglos produciendo el mismo encantamiento en sus lectores que en los testigos directos de aquella muerte tan serena. Pero -hay que insistir-: ¿un tránsito tan poco traumático, fue debido tan sólo a haberse afanado de todo corazón en desembarazarse de las ataduras de lo terrenal, como nos ha hecho creer la tradición? Eso tiene todo el aspecto de ser una simplificación.

    Definitivamente: la placidez del sueño de Sócrates no parece entenderse desde la entereza y serenidad de su carácter moral. En su lugar pondríamos la confianza y seguridad. Porque, seguro (de “securus”, “sine-cura”, despreocupado) es como se muestra Sócrates a los ojos del admirado Critón. Tanto, que no se atreve a despertarle. Y confiado (de “fides”, fe) se revela al que lee estos textos.

    Pero ¿de qué fe estaríamos hablando? Quizás, de esa que también a nosotros nos “encanta” porque, por una vez, se nos permite verla en su contorno:

 

                “(…) No reconocemos el contorno del sentir:

                  sólo lo que lo forma desde fuera.

                 ¿Quién no estuvo sentado con miedo

                  ante el telón de su corazón?

                  Éste se levantó: la escena era despedida (…)”

                                                                                      (Rilke, Elegía IV)                                                                                                                                                 

 

    En la postal de Sócrates también se levanta el telón para una escena de despedida. Pero el corazón aquí se asoma confiado al horizonte familiar de aquel hermoso riesgo…, porque tiene razones para encantarse a sí mismo. Como esta: Si todos los contrarios se siguen el uno del otro (como: dormir//despertar) y dado que…el morir es cosa evidente (…) ¿No vamos a admitir la existencia de su opuesto (el revivir), o acaso ha de quedar coja en este aspecto la realidad de las cosas? (Platón, Fedón).

    Así de bellamente cándido es el entusiasmo de esta fe: ¡Pero, hombre, por favor: ¿quién va a admitir que esté coja la realidad si el corazón afirma todo lo contrario!?: Él salta confiado desde las realidades visibles a las invisibles. Y dejándose llevar por esta simple, sencilla y quizá ingenua convicción…, funda aquellas en éstas: Como la belleza de las cosas de aquí, que no es sino presencia y participación de la Belleza en sí, la tenga por donde sea y del modo que sea. Esto ya no insisto en afirmarlo; sí, en cambio, que es por la Belleza por lo que todas las cosas bellas son bellas.

La muerte de Sócrates. Manuel Vergara
    Lo que Sócrates (es decir, también Platón) no insiste en afirmar, no hace sino más firme la
convicción íntima de lo afirmado. Porque aísla el núcleo cordial (la fe), de la envoltura explicativa (el cómo y el dónde), que sería aún competencia de la razón. Y ese cierto olímpico desapego con que trata a ésta no es desprecio, sino aprecio mayor de lo que (¡¡gracias a ella!!) el corazón ya sabe. La razón, ya una vez usada como escala, parecería prescindible -en tanto que no hay descenso- pero ahí está como límite y contorno del sentir ¿por qué no?

    De esto sabía mucho Simone Weil: Desde extramuros del cristianismo asumió ella el hermoso riesgo de creer, y conocía lo que es encantarse a sí misma: Nada que ver con la sugestión…, pues no hay autoengaño que sea capaz de elevarme un milímetro sobre el suelo. Pero, dado que se da el hecho de creer, esto no puede entenderse de otra modo que como una gracia (“aire”).Tanto es así que ella aventura la llamada: Prueba ontológica experimental, que formula así: si algo te atrae realmente, tiene que ser real (La gravedad y la gracia) ¿Falacia conativa?   ¿Sesgo interpretativo? Para ti la perra gorda (la razón), que dicen en Granada cuando un tío es muy pesado.

    ¡Pero es la misma simple, sencilla, y quizá ingenua convicción con que se expresaba Sócrates-Platón! Y ¿no será, acaso, la deliciosa sencillez de esta arriesgada apuesta, la fe de los sencillos y el contorno de toda fe? De Sócrates sabemos que esa noche durmió como un bendito, pero ahora intuimos el porqué: ¡era un bendito que había hecho la prueba de lo que, con tantísima gracia, afirma Simone Weil: La fe constituye la experiencia de que la inteligencia está siendo iluminada por el amor (Ob.cit.). ¿Habrá expresado alguien de forma más bellamente afortunada la experiencia de que ¡¡entre la inteligencia y el amor hay una membrana osmótica!!?

 

                               …………………………..

 

    El encanto del platonismo -algo habrás entendido-, es admitir (¡encantado!, como un niño) que, ante el bien y la belleza, la Razón no se somete por ninguna otra…, razón sino por esta: porque queda literalmente embobada. Y, ese no tener nada que decir, es el reconocimiento (¡racional!) de que todo lo mejor no está a su alcance: De que: Todo cuanto concibo como verdadero es menos verdadero que esas cosas cuya verdad se me hace inconcebible, aunque las amo (S. Weil. Ob. cit.).

    La réplica de Heidegger al “Dios ha muerto” de Nietzsche iría, parece ser, en esa misma dirección; ¡trascender -con el pensar “poetizante”-, nuestra acomplejada dependencia de la razón instrumental!: “El pensar sólo empieza cuando nos enteramos que la razón -siglos ha exaltada-, es la más porfiada enemiga del pensar” ¿Qué te parece? Pues ahí lo dejamos.




Manuel Vergara


La muerte de Sócrates. Manuel Vergara


jueves, 3 de marzo de 2022

SIGO EN MIS TRECE, POR ANTONIO CARVAJAL, SOBRE UN POEMA DE JUAN RAMÓN TORREGROSA

 Para nuestra muy estimada y cada vez más reconocida y revisitada sección de métrica del blog Ancile, De la métrica celeste, traemos un nuevo post del poeta y profesor de métrica y retórica, muy querido amigo, Antonio Carvajal, quien nos habla de un poema de nuestro no menos estimado poeta y amigo Juan Ramón Torregrosa, intitulado Edad, que de seguro hará las delicias de sus lectores, tanto por la belleza e inteligente aviso de sus versos, como por los sabios y advertidos comentarios de Carvajal, y todo bajo el titular, Sigo en mis trece.



Sigo en mis trece, Antonio Carvajal





SIGO EN MIS TRECE



Querido Francisco Acuyo. Un día otro poeta y yo vimos apagado nuestro fervor por un libro de poemas en prosa cuando el bando opositor en el jurado que componíamos lanzó contra su tersura el escupitajo de “tópico” porque en él se leía que la luz entraba por las ventanas. Pues no sé por dónde querrán que entre luz en un cuarto cerrado si no es por el lugar por donde lo hace el viento, esta materia invisible que sopla cuando quiere, nadie sabe de dónde viene ni a dónde va y lleva en sus alas el color y el calor de la vida. Deduje que la jóvena-ques-la-tal-queasí-hablaba ve el mundo por una windov pues de nada me valía tratar de explicarle que el arte también consiste en revitalizar el tópico vistiéndolo de hermosura y luz no usada con palabras insufladas por nuestro latido personal. Y uno de los tópicos en métrica es la falta de armonía del verso de trece sílabas, que asimismo llamarse puede trecesílabo. No comparto tan manida opinión y menos cuando evoco canciones de sosegada melancolía o dúos chispeantes de zarzuela sostenidos en este metro.

 

Debelador de unos tópicos y restaurador de otros, Juan Ramón Torregrosa, amigo mío que piensa y obra por su cuenta, me ofrece este poema


EDAD

 

El tiempo vuelve lentos nuestros pasos,

apacigua pasiones, calma los sentidos,

o tal vez las agudiza y los enardece.

 

El tiempo con el peso de los años

nos devuelve al territorio de la mirada,

los aromas, los sabores y dulce oído,

al recuerdo agridulce de pasados goces

 

y nunca al reino de la cálida caricia

frutal, sin cuidado de las horas que fluyen,

de la erosión constante de la edad.



 

cuyo cuarto verso me trae a la memoria los de Jorge Manrique “todo se torna graveza / cuando llega al arrabal / de senectud”: gravidez: pesantez: lentitud del verso inicial de este poema, con cinco acentos, todos ellos en las sílabas pares, de ahí su parsimonia, la sensación de paz reiterada como calma mientras el verso se hace más matérico, de once sílabas pasa a trece, pierde fuerza (es representación sonora de la graveza senil) al constar de solos cuatro acentos y se hinche de sílabas y un silencio medial lo dilata; su reverso es el verso siguiente, velocísimo, sugeridor del dinamismo extremo de la ira del viejo impotente, que emite el estertor postrero de un caduco león, llorado por Rubén Darío. Pasan los desgastes del tiempo de Góngora  a Torregrosa y  “las horas que limando están los días, / los días que royendo están los años” se nos acumulan y nos pesan y, si nos privan de sensaciones gustosas de lo tangible, nos sensibilizan extremamente, nos enclavan por Yepes en la noche pasiva del sentido mientras los sonidos y  los perfumes y los colores giran en el aire de la tarde y nos transportan de Baudelaire a Gerardo Diego, de tópico a tópico, de espejo a espejo, de las gastadas melodías usuales del endecasílabo a las sutiles expansiones armónicas del trecesílabo .

Hay que vivir bastante para aprender esto. Te lo digo con un abrazo desde Motril, 


Antonio Carvajal




Sigo en mis trece, Antonio Carvajal